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Los datos publicados el viernes pasado (27 de febrero), por el Banco de España sobre la balanza de pagos en 2008 señalan que el déficit por cuenta corriente, aunque sigue siendo muy alto, disminuye. En el conjunto del año 2008, el déficit acumulado de la balanza por cuenta corriente se situó en 104.664,4 millones de euros, inferior a los 105.893,2 millones contabilizados en el año 2007. Este déficit equivale al 9,6% del PIB ya que el PIB en 2008 fue de 1.095.163 millones de euros. Se trata del déficit exterior (con respecto al PIB) más alto del mundo (si consideramos solo a los países de tamaño grande y medio).

Sin embargo, en el 4º trimestre de 2008 el déficit por cuenta corriente se redujo muy sustancialamente tanto en porcentaje del PIB que se quedó en el 8,1%, como en términos absolutos ya que pasó de  28.883 milones de euros en el 4º trimestre de 2007 a 22.775 milones de euros  en el 4º trimestre de 2008. 

¿A qué se debe un déficit exterior tan elevado?

Este déficit exterior de España, que sigue siendo muy grande, se debe, en primer lugar al elevado déficit comercial que fue de 84.979 millones de euros (compramos bastantes más bienes en el extranjero de los que vendemos). En segundo lugar, al déficit de la balanza de rentas (34.437 millones) y, por último, al déficit de la balanza de transferencias corrientes (9.000 millones).

Elevado endeudamiento con respecto al resto del mundo

El persistente déficit por cuenta corriente que desde hace 11 años sufre España está muy relacionado con la persistente pérdida de competitividad de la economía española y que desde enero de 1999 ha sido más de un 15%. Además, al comprar en el exterior más de lo que vendemos, necesitamos endeudarnos con el resto del mundo. Para financiar el déficit exterior España está apelando a los mercados financieros internacionales, es decir, endeudándose con el exterior. Esta necesidad de financiación es problemática en momentos de restricción del crédito como el actual. Ahora las economías más vulnerables son aquellas que, como España, dependen más de la financiación internacional. De ahí que, para que los bonos (deuda) que emite la banca para financiarse en el exterior puedan ser colocados en los mercados internacionales el Estado Español esté avalando dichas emisiones. Pero España está pagando y tendrá que seguir pagando en el futuro todas esas deudas generadas (acumuldas), durante los últimos años. Se trata de un continuo aumento de la posición deudora con respecto al resto del mundo ya que, según la ecuación macroeconómica de una economía abierta, los déficit por cuenta coriente son iguales al aumento de la necesidad de financiación procedente del exterior.

¿Se puede reducir el déficit exterior?

En estas circunstancias de escasez de crédito, es decir, de financiación difícil y costosa, es más necesario que nunca 1) atraer inversión extranjera que permita financiar de forma más fácil y barata el elevado déficit exterior y 2) mejorar la competitividad de la economía española para reducir el déficit externo. Aunque parezca muy simple, solo hay dos maneras de reducir el déficit: importando menos o exportando más. Importar menos se puede conseguir con medidas protecionistas. Como se ha indicado en este blog en repetidas ocasiones el proteccionismo es una muy mala solución. Sólo nos queda aumentar las exportaciones. Ante la ausencia de una política de tipo de cambio, el aumento de las exportaciones pasa por la mejora de la competitividad que sólo es posible a través de estímulo a la competencia que a su vez se puede conseguir con las denomimadas reformas estructurales que permitan una mayor movilidad de los factores productivos y mayor flexibilidad de la economía.

Comentarios

Rafael Pampillón 2 marzo 2009 - 18:43

Muy bien

Angela Merkel 3 marzo 2009 - 01:20

Gut.

Antonio Coll de las Cuevas 4 marzo 2009 - 21:03

Me ha sorprendido mucho que el el déficit exterior (respecto al PIB) de España sea el más alto del mundo.Es un dato cuanto menos preocupante. Segun ha comentado en el blog, la forma más adecuada de reducir el déficit es aumentando las exportaciones, siendo necesario para ello mejorar la competitividad del sector empresarial español. Para ello podría diseñarse una política fiscal basada en la reducción de la presión impositiva, el establecimiento de un tipo de cambio diferencial (TCF) para el comercio exterior y la urgente devolución del IVA, entre otras. Esta última medida parece solventada por el RD 2126/2008 sobre la devolución mensual del IVA, pero en lña ppráctica supone un aumento considerable de las cargas burocráticas soportadas por las empresas. Esto se debe a que además de la presentación del modelo mensual solicitando la devolución, se obliga a las empresas a remitir todos los meses los libros registros de IVA de forma telemática a la AEAT.
Por otra parte, en el ámbito de la política laboral, el abaratamiento del despido libre ( 33 días por año, con un máximo de 24 mensualidades frente a los tradicionales 45 días/ año, con un tope de 42 mensualidades)es acertado pero no debería limitarse sólo a los nuevos contratos indefinidos sino a todos. Con esto no quiero decir que se deba dejar abandonados a los trabajadores sino que debería ser el Estado (proporcionando una mayor cobertura social) y no las empresas, sobre todo las asfixiadas PYMES, el que debería soportar esta carga.
En lugar de hacer esto, el Estado otorga millonarias ayudas directas a las entidades crediticias, que se muestran reticentes a otorgar créditos incluso a empresas solventes. Esto es realmente preocupante ya que lo que sugiere es que los bancos estan empleando ese dinero en tapar unas pérdidas mucho mayores de las declaradas públicamente.

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