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Crisis, salarios y gasto público

Escrito el 23 marzo 2009 por Valentín Bote en Economía española, Economía Mundial

El debate sobre la crisis continúa, como no podía ser de otra forma. Y las propuestas siguen siendo de lo más variopintas. Llevo varios días en los que me ha costado parar de reír, tras conocer la propuesta estrella de Krugman para España, la reducción del 20% de los sueldos de los españoles. La medida en sí, desde una lógica puramente económica ligada a la recuperación de la competitividad, puede tener algún sentido. Aunque le reconozco, al menos tres debilidades.

 

Una de tipo teórico: sostener la propuesta basándose en la evolución de los costes salariales de la industria española supone tener en cuenta sólo el 15-20% de la economía española, e ignorar al resto. Por otra parte, el impacto de la pérdida de poder adquisitivo sobre el consumo, precisamente en una economía como la nuestra, muy centrada en servicios, tendría que ser adecuadamente valorada. Y en tercer lugar, la aplicación práctica, que es lo que me provoca carcajadas: yo invitaría al señor Krugman a venir a España y le encomendaría la tarea de convencer a los sindicatos de la bondad de la medida. Vamos, que le encargaría de colgarle el cascabel al gato.

 

Otra línea completamente distinta de afrontar la crisis se enmarca en la huida hacia delante del keynesianismo más desbocado, cuya única propuesta es incrementar el gasto público. Esta ha sido hasta ahora la tendencia seguida en España, donde en solo un año hemos pasado de un superávit de las cuentas públicas cercano al 2% a un déficit previsto a finales de este ejercicio que rondará el 8% en el mejor de los casos. Pero también, y por desgracia, está siendo la tendencia seguida en otros países, como Estados Unidos, con el plan de “estímulo económico” de Obama. En un artículo en La Vanguardia en febrero, Xavier Sala i Martín hacía la siguiente reflexión sobre dicho plan: “Si gastáramos un millón de dólares por cada día transcurrido desde que nació Jesucristo hasta hoy,  no dilapidaríamos tanto dinero como el Presidente Obama gastará con su reciente plan de estímulo económico”.

 

 

El artículo de Sala, muy recomendable como todos los suyos, me parece especialmente relevante por su reflexión sobre la corta memoria del renacido keynesianismo ramplón (el propio Keynes relativizó en gran medida sus propuestas incluidas en la Teoría General en otros escritos posteriores), que olvida que el gasto desbocado fue la forma del gobierno japonés de afrontar su crisis en 1990 y que la receta fue un fracaso. Nadie mejor que Sala para expresarlo, así que reproduzco sus palabras:

 

“…hay otros episodios históricos que pondrían en duda la eficacia del gasto público. Uno de ellos es una crisis enormemente parecida a la actual: Japón 1990. Después de una gigantesca burbuja inmobiliaria, el sistema bancario japonés colapsó, el préstamo desapareció y el país entró en una profunda crisis económica. ¿Cómo reaccionó el gobierno japonés? Respuesta: se endeudó hasta el cuello y gastó lo que no estaba escrito: se hicieron obras públicas por valor de 4.7 billones de euros (la economía japonesa entonces era de unos 4 billones de euros anuales) y la deuda pública subió hasta 7 billones (un 180% del PIB). Se pavimentó el país entero unas cuantas veces, se construyeron puentes, museos, zoos, palacios de deportes e incluso pirámides de cristal. ¿Contribuyó todo este derroche a que Japón saliera del agujero? No lo sé. Lo que sí sé es que han pasado 18 años… y la economía japonesa todavía no ha salido del agujero.” (Xavier Sala i Martín. Crisis financiera (7): Gasto Inútil. La Vanguardia, 17 de febrero de 2009).

 

Sin duda, un buen elemento para reflexionar.

 

 

Comentarios

Fernando Peral 23 marzo 2009 - 18:02

Bueno, la solución de la bajada de los salarios no se contempla (ni siquiera Krugman lo hace) como una decisión específica de rebaja lineal de todos los salarios un 20 por ciento de un día para otro. Más bien la concibo como una congelación sostenida de los salarios medios y bajos y una rebaja de los salarios más altos, pero sin renunciar a los incentivos.

Lo que sí está claro es que España no va a producir ni este año ni el que viene riqueza suficiente para tan siquiera mantener la relación actual entre el valor la producción total y la masa salarial, y que ese descenso del 20 por ciento (o más) de la masa salarial se va a producir inexorablemente, ya sea a través del desempleo y el cierre de PYMES, o bien a través de una reducción pactada de las remuneraciones a lo largo de un periodo de al menos dos o tres años.

La realidad será una mezcla de las dos opciones, pero de nosotros depende el peso relativo de cada una de ellas, teniendo en cuenta además que el aumento del paro por cierre de empresas genera más paro, mientras que los despidos individuales circunscriben el paro prácticamente a los afectados, y que el 90 por ciento del empleo lo crean PYMES caracterizadas por su fragilidad y su escasa capacidad de reacción.

[…] Fuente Original ¿Y si los salarios ya no son rígidos a la baja? – IE Business Schoolpay-what-you-want – IE Business SchoolRanking World Economic Forum – IE Business SchoolKrugman: ¿Pueden salir España y Europa de la crisis económica? – IE Business SchoolComo aumentar la productividad – IE Business SchoolLa “eco-industria” como alivio a la crisis – IE Business SchoolSoluciones ambientales para la salida de la crisis – IE Business School¿Qué es el fondo austríaco? – IE Business SchoolRebajar los salarios de todos los españoles un 20% – IE Business SchoolLa morosidad de los promotores y de las familias sube hasta el 3,81% – IE Business School Click aquí para ver ampliado. Click aquí para ocultar. DATOS DEL POST: Agregado el 24.03.2009 en Dirección de Empresas Tags Business School, El Debate, Gasto PúBlico, La Vanguardia, Xavier Sala […]

Jose Ramon Lopez 24 marzo 2009 - 14:30

Me “encanta” relacionar directamente bajada de salarios y devaluacion de la moneda con productividad. Alguien deberia añadir estos dos apendices en las “Spanish practices”.

1 – Jamas vamos a tener salarios tan bajos como en las economias en desarrollo, con lo cual siempre seremos menos “improductivos” que ellos.

2 – No sera mejor invertir en sistemas de calidad, marketing y formacion (en todos estamos en el furgon de cola del mundo occidental) que automutilarnos mas? Vamos, que igual incluso de vez en cuando podiamos fijarnos un poco en lo que hacen nuestro vecinos europeos en vez de estar recurriendo siempre a lo mismo.

3 – Si bajan automaticamente un 20% los precios no se produciria la tan temida Deflacion?

4 – Tambien van a bajar los precios de los productos importados? Si, esos en los que en nuestra balanza de pagos tenemos el 2º mayor deficit en terminos absolutos.

5 – Lo de los sindicatos reconozco que tiene guasa. Hasta que tengan mentalidad “constructiva” (y no de casarse con el gobierno de turno o criticar automaticamente al otro asi como dejar de hacer propuestas destructivas del sistema economico) y puedan llegar consecuentemente a tener representacion en los consejos de direccion de las empresas (caso alemán) nos queda tela por andar.

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