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Feb

Esta mañana el Ministerio de Trabajo e Inmigración ha hecho públicos los datos de paro y contratos registrados y afiliación a la Seguridad Social correspondientes al mes de enero. El signo de las cifras no ha sorprendido a los analistas, aunque algún servicio de estudios vaticinaba un incremento mayor del desempleo en el pasado mes.

El incremento del paro registrado ha sido de 198.838 personas durante el mes de enero, lo que ha elevado la cifra de parados algo por encima de los 3,32 millones de personas, una cifra que constituye un nuevo record en este registro del INEM. Los meses de enero son tradicionalmente unos meses malos para el paro registrado, ya que suelen producirse importantes incrementos, pero el dato de este enero de 2009 prácticamente triplica el aumento promedio en los eneros desde principio de esta década, que se cifra en unos 74.000 parados más.

El mes pasado escuchamos algunas voces optimistas de políticos nacionales, que habían augurado un cambio de tendencia al observar que los aumentos en noviembre y diciembre habían sido inferiores a los de octubre, sin reparar en el fuerte carácter estacional de esta variable. Probablemente tengan que reorientar nuevamente su discurso, ya que la realidad se mantiene tozuda, con un aumento interanual del paro de 1.065.876 personas y una pérdida de afiliación a la Seguridad Social 979.055 personas en los últimos doce meses.

Y es que con optimismo no se van a resolver los problemas. Suele ser útil tener contacto con la realidad, para realizar un diagnóstico de las necesidades y de las reformas a acometer.


El ámbito de las políticas de estímulo de la demanda por vía presupuestaria está agotado, tal y como ha reconocido el propio Solbes recientemente: con un déficit público en 2009 probablemente por encima del 6% del PIB no hay margen para seguir desarrollando “inventivas” del estilo de la reducción de 400 euros en el pago del IRPF a las rentas medias y altas o los 11.000 millones de gasto corriente destinado a los ayuntamientos (tema estrella del famoso Plan E). Estas ocurrencias, que no sólo no se han comido todo el colchón presupuestario, sino que han generado un nuevo endeudamiento adicional cifrado en unos 1.500 euros por cada español, han tenido un efecto nulo como elementos generadores de empleo.

El ámbito de actuación pasa necesariamente por el impulso de reformas estructurales y actuaciones por el lado de la oferta. Un aspecto en el que la necesidad de reformas es bastante obvio es el mercado laboral. Esta idea no es algo nuevo, ya que nuestra estructura de relaciones laborales está totalmente anticuada, procede del régimen franquista y no se adapta a las necesidades de un mercado de trabajo moderno y dinámico. Y esto no lo digo sólo yo, sino que lo llevan diciendo durante más de 10 años todos los organismos internacionales relevantes (Comisión Europea o FMI) y nacionales (Banco de España, por ejemplo). Pero esta línea de actuación está cerrada por el momento, ya que el Gobierno ha tirado la toalla en este terreno y le ha dejado toda la responsabilidad a los agentes sociales, entre los que alguno de sus líderes ya se ha apresurado a apuntar que nuestro mercado de trabajo no precisa de ninguna reforma en absoluto.

Otro aspecto fundamental es el de recuperar la calidad de nuestro sistema de enseñanza y el reconocimiento del esfuerzo. Constituye éste un tema clave para que la competitividad de nuestra economía pueda despegar. Es una reforma de largo plazo y ámplio calado, pero por desgracia parece que lo que en estos momentos importa es si a los niños en el colegio se les enseña o no Educación para la Ciudadanía, y parece no preocupar que casi el 40% de los jóvenes españoles no son capaces de terminar los estudios obligatorios y que la calidad de la formación recibida en niveles superiores se va degradando hasta tal punto que alumnos universitarios son descartados en procesos de selección por no ser capaces de escribir un párrafo, en español, sin faltas de ortografía y de sintaxis.

Podríamos extendernos hasta el infinito con otras necesidades: reformas estructurales y liberalizadoras, reforma energética que reduzca nuestra dependencia del exterior y que tenga en cuenta las energías renovables, por supuesto, pero también y fundamentalmente, que retome el impulso a la energía nuclear, y un largo etcétera. Pero eso podrá ser objeto de otra entrada en el futuro.

Comentarios

bsanchez 3 Febrero 2009 - 14:54

Me gusto mucho su último análisis para la FAES. Plagié la idea en mi blog, actualizando sus números con los últimos resultados de la EPA. No sorprende que la conclusión más o menos fuera la misma que la suya.

En cuanto a esta entrada tengo un comentario principal. Está muy bien mencionar todas las reformas que España necesita a largo plazo, pero lo que se necesitan ahora son medidas urgentes que repercutan lo antes posible en el mercado laboral. Por eso me gustaba la entrada del Profesor Pampillón que se enfocaba en el salario mínimo. Me parecia que su enfoque a lo mejor era un poco limitado, pero el suyo me parece demasiado amplio.

Ahora es el momento de concentrarse en el mercado laboral. El paro sube, el empleo se destruye y el IPC armonizado ha caído un 1.3% en los últimos seis meses. Hay que:

– Consignar a la historia los contratos blindados españoles (Según la encuesta Doing Business del Banco Mundial España está a la cola de la OCDE y del mundo en cuanto a flexibilidad laboral – estamos en el puesto 160)

– Facilitar la creación de empresas (también en esto somos los últimos de la OCDE según el Banco Mundia – estamos en el puesto 140 del mundo).

– Y seguramente, sí, dejarse de subidas en el salario mínimo, planteándose incluso bajarlo (al fin y al cabo con esta deflación está subiendo en términos reales)

Atentamente,

http://randomspaniard.blogspot.com

bsanchez 3 Febrero 2009 - 15:15

Y por cierto, no nos vayamos a confundir pensando que los números han sido buenos con su comentario de que algunos servicios de análisis planteaban incrementos mayores del paro. Dos comentarios:

(1) El incremento de 199.000 personas es el mayor de la historia.

(2) Viendo los reportajes de las colas en las oficinas del INEM uno se pregunta si lo que pasa no es que los funcionarios del INEM han alcanzado su máximo de productividad y no pueden inscribir a más personas en un mes(al menos mientras el horario continue siendo de 9h a 14h).

http://randomspaniard.blogspot.com

Antonio C 3 Febrero 2009 - 15:45

No se como se puede responsabilizar de la subida de 24 euros de salario mínimo del desempleo de 200.000 personas. ¿Alguien preguntó los motivos a los empresarios? ¿No será debido a la bajada del consumo y la restricción del crédito? Añadir algo más: ¿Por qué no hablar de los empresarios que no pagan a sus trabajadores hasta meses después mientras ellos tienen decenas de empleados a su cargo? Y eso sin dejar de gastar (no invertir) como usualmente hacen. También me pregunto, ¿para qué mayor flexibilidad laboral? ¿Acaso no están entrando a las listas del paro a ritmo de 100.000 o 200.000 trabajadores al mes? Todas esas recetas de flexibilidad no valen para esta crisis, solo valdrían para agravarla.

Recomiendo una propuesta para solucionar la crisis en un solo mes: en lugar de avalar a la banca, comprarle activos y demás que no están sirviendo de nada a la economía real, ¿por qué no avalar a los trabajadores y autónomos que tengan hipotecada su vivienda habitual hasta un máximo de 150.000 o 200.000 euros durante un plazo máximo de pago de 12 o 15 meses y que si sigue sin encontrar empleo pase esa vivienda a alquiler gestionado por el Ministerio de vivienda? Seguro que esto sería más efectivo y llevaría el dinero justamente donde se necesita: reduciría la oferta de pisos en subasta y venta; reduciría el drama para aquellos trabajadores y autónomos que se encuentren en situación transitoria de insolvencia; y reduciría los créditos morosos. Y quién sabe, quizás sea más barato que ayudar a la banca que solo se está preocupando por mejorar sus ratios de liquidez y solvencia en lugar de descontar certificados de obra pública.

Santiago Sesmero 3 Febrero 2009 - 16:09

A grandes rasgos,

Yo abogo por que se reduzca el coste de la contratacion, se fomente la indefinidad sujeta a menores costes de despido, asi el que es bueno y no se duerme, no tiene porque pensar si le renovaran, ya que seguira trabajando si es bueno, asi como el vago que le gusta trabajar los menso posible, puede ser despedido con menores costos.

Medidas en estos momentos, pocas hay la verdad, en el caso de el famoso plan E, que se lo gasten en verdadera infraestructura, carreteras, AVE, mejorar las conexiones de internet y su extension a zonas aisladas, y no en remdoelacion de cementerios, buzones, pistas de golf y tenis…Ademas de mayor consenso mundial para que se restablezca la confianza.

Y a los banqueros les espera una nueva caza de brujas a lo masonico, preparense para que con una mirada les califiquen de asesinos y mataniños, y sino al tiempo..

Y otra cosa, preparense

Tito 5 Febrero 2009 - 21:25

“Constituye éste un tema clave para que la competitividad de nuestra economía pueda despegar. Es una reforma de largo plazo y ámplio calado”

En España las reformas de largo plazo tienen un límite máximo de 4 años :). Toda reforma que implique obtener unos resultados a partir de 4 años no se llevarán acabo….. y así nos va.

El Plan-E es un PAN PARA HOY, HAMBRE PARA MAÑANA. En vez de invertir en activos productivos, no, mejor repintar las fachadas, cambiar farolas y poner unas nuevas super modernas de diseño, reasfaltar calles, etc…. y…. así nos va.

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