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Los procesos de privatización en América Latina

Escrito el 8 febrero 2009 por Rafael Pampillón en América Latina

En muchos países de América Latina se vienen produciendo, desde hace varios años, protestas populares contra las privatizaciones. Los errores cometidos en el pasado hace que hoy resulte imposible impulsar procesos de privatización de las empresas públicas tanto las que producen bienes como petróleo o gas como las que prestan servicios de electricidad, agua, banca, salud, etc. Por ejemplo, últimamente se han producido huelgas y manifestaciones en contra la apertura de centros de salud de iniciativa privada o contra la privatización de los bancos estatales.


Aumentar la competencia

Es evidente que en América Latina en un contexto de crisis económica como el actual es más difícil que el pueblo acepte los aspectos positivos de las privatizaciones porque los costos inmediatos –como la pérdida de empleos – son muy visibles y porque, además, los gobiernos no son capaces de explicar a la sociedad los beneficios resultantes. Otra razón de este rechazo es porque desgraciadamente las privatizaciones en América Latina no siempre se han hecho bien. Es más, en muchos casos se han hecho mal. ¿Qué condiciones debe cumplir un buen programa de privatizaciones? Sobre este tema escribí un post (¿Para qué privatizar?) hace poco y a él me remito. Pero desgraciadamente esas condiciones no se cumplieron, en muchos procesos de privatización que se realizaron en la región en la década de los años 90 ¿Por qué? Porque bastantes privatizaciones han transformado los monopolios públicos en monopolios privados por lo que no se han generado todas las mejoras posibles en el servicio y todos los incrementos de la productividad en los sectores y empresas públicas privatizadas. Como consecuencia los ciudadanos no han podido disfrutar plenamente de más, mejores y más baratos bienes y servicios.

Necesidad de marcos regulatorios

En el caso de que las empresas que vende el estado sean monopolios naturales (que dado el avance tecnológico son cada vez más difíciles de encontrar) antes de la privatización bien hecha debe aprobarse siempre un marco regulador que recoja con total claridad las obligaciones de la nueva empresa privada que se crea y del Gobierno, cómo es el sistema de fijación de precios, las responsabilidades que se asumirán en caso de incumplimiento de las obligaciones a las que están sujetas, cuáles son las instancias de apelación etc. Y esto tampoco se ha hecho bien en la región. Y en bastantes casos en que se han aprobado esos marcos regulatorios después no se han cumplido.

Reducir la deuda pública

Otra razón que tenía América Latina para privatizar era reducir la deuda pública. En América Latina, desgraciadamente en muchos casos, las privatizaciones han ido acompañadas de aumento de gasto y de deuda pública y no de su reducción. Este es efectivamente un punto sumamente débil de las privatizaciones en América Latina ya que éstas no solo deben contribuir a disminuir parte de la deuda pública, sino que deben además reducir el déficit público al quedar eliminadas las subvenciones que las empresas públicas con pérdidas suponen para las arcas del Estado. Si además las empresas una vez privatizadas realizan una mejor gestión empresarial deberán pagar mayores impuestos por los mayores beneficios que generan y así el déficit público sería también menor. Es frecuente encontrar casos en que el ingreso neto por las privatizaciones realizadas se utiliza para gasto público corriente, compra de armamento o sencillamente a la corrupción, es decir, los que gobiernan se apropian de esos ingresos que, por supuesto no debería estar destinados a su disfrute personal, sino a la mejora de la educación o de las infraestructuras o a la reducción de la deuda. Este enriquecimiento indigno de personas o grupos que intervienen en el proceso de privatización no es otra cosa que una malversación de caudales públicos que debilita la confianza en esos procesos.

Transparencia y publicidad en el proceso de privatización

Como consecuencia de la existencia de corrupción las experiencias de privatización en América Latina han adolecido, con frecuencia, de serios problemas de transparencia ya que la información pública suministrada por los gobiernos no ha permitido realizar evaluaciones independientes. No dar publicidad al proceso supone que el público no dispone de información para juzgar temas tan importantes como la objetividad en la selección del banco asesor, la valoración de la empresa, el precio recibido y los procesos de reclutamiento de los compradores potenciales. Es importante recordar que se debe privatizar con transparencia y con publicidad porque así se reduce las posibilidades de corrupción y de uso de información privilegiada. Una mayor transparencia contribuye a la maximización de los precios, aumenta la credibilidad de los gobiernos y es a la vez coherente con los objetivos de democratización y participación de la sociedad en los asuntos económicos.

Los países de América Latina han demostrado que son capaces de aplicar programas económicos ortodoxos, incluyendo procesos modélicos de privatización, consiguiendo el apoyo internacional necesario para un desarrollo más fuerte y sostenible. América Latina volverá a salir fortalecida de esta crisis, recién iniciada, si sigue apostando por la estabilidad macroeconómica, profundiza en las reformas estructurales, huye del populismo, privatiza bien y cuando sea necesario con los marcos regulatorios adecuados, fortalece las instituciones y los mercados, apuesta por la seguridad jurídica y se hacen cumplir los derechos de propiedad.

Comentarios

Carmen 8 febrero 2009 - 18:55

Es un error utilizar las privatizaciones para gasto corriente, porque el Estado disminuye su activo y en lugar de disminuir el pasivo (disminución de la deuda pública) o aumentar el activo (construir carreteras) lo que hace es convertir el activo en gasto. es como si una empresa vende un edificio y lo dedica a pagar salarios.

Bárbara Ros 8 febrero 2009 - 19:49

Totalmente de acuerdo con Carmen. En mi opinión, las privatizaciones deberían contribuir a disminuir el gasto público, ya que al privatizar se reduce el número de empleados públicos y las subenciones que debe dar el estado cuando las empresas públicas funcionan mal. Además, como en teoría al privatizar, las gestión de las empresas pasa a ser más eficiente y, por tanto, a dar más beneficios, aumenta la recaudación del estado a través de los impuestos. El estado al obtener más ingresos, puede y debe reinvertirlos para mejorar las instalaciones públicas y en generar más y mejores servicios,para generar un clima propicio a la inversión con el objetivo de mejorar la economía de un país, como comentas en ¿Para qué privatizar?.

José Luis Breva Valls 10 febrero 2009 - 15:48

A mí me gustaría tratar de forma especial sobre la importancia que tiene que todos estos procesos se hagan con transparencia y publicidad. esto es propio de un país democrático avanzado y garantiza una mayor objetividad e imparcialidad, en lo que respecta a quien finalmente compra la empresa. A su vez, existirá más competencia entre compradores, al haber más de ellos con acceso, lo que incrementa las posibilidades de que el Estado obtenga un mayor ingreso por la venta. Por otra parte, también existirá más posibilidades de que quien haya comprado la empresa, haga una mejor gestión de ella, ya que al comprarla a mayor precio, más tendrá que hacer para recuperar su inversión y rentabilizarla.

Gisela 12 febrero 2009 - 08:01

Siguiendo con el comentario de Carmen y Bárbara, si sería un error destinar parte de los recursos de fondos para gasto público propiamente dicho y no invertirlo en activo, entonces no están de acuerdo a que se deba ¿invertir en educación? ¿podría considerar la educación como un activo intangible? Rafael señala el aumento en educación como una alternativa en los usos de fondo de las privatizaciones y yo concuerdo con esto (incluso si se consideraría esto como un gasto propiamente dicho, en todo caso sería una inversión?).

En America Latina todo comienza por falta de educación. La corrupción y falta de información de las privatizaciones hace que las personas no vean hacia dónde se destina los recursos provenientes de las privatizaciones. Mas aún, la evasión de impuestos e informalidad es tan alta que a veces el dinero “directo” que ingresa por privatizaciones podría ser “directamente” utilizado en un programa social educativo bien definido, que obviamente no arreglaría todo el gran problema pero al menos sería una inversión a futuro.
Es sólo una opinión.

alberto vargas 12 febrero 2009 - 16:05

Rafael,, Mucho me gustaría conocer tu post ¿ Para que privatizar?? Quiero impulsar un proyecto de ley marco en el Congreso de la República de Colombia para procesos de privatizaciones y enajenaciones de bienes del Estado.
Creo que puede haber un poceso interesante de complementación porque de veras, en Colombia la habilidad para asaltar al estado es toda y hay todos los males que tu pregonas y bastantes mas. Resultado socioeconomico totalemente negativo

Hugo TK 2 septiembre 2009 - 17:10

Con buenos marcos regulatorios escritos no basta. Hay que saber aplicarlos, y controlar efectivamente la gestión de las empresas.En Argentina, los accionistas de algunas empresas privatizadas de servicios públicos aprovecharon la desidia y falta de acción de los funcionarios de los entes reguladores (ex- empleados estatales todos) para incumplir las obligaciones del Contrato de Concesión.
Eso años después se les volvió en contra.

sin oficio 8 octubre 2010 - 23:08

me dio pereza leer

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