24
Ene

El pasado miércoles 21 el Ministro de Industria Miguel Sebastián propuso que los consumidores comprasen productos españoles, en lugar de foráneos, para ayudar a la economía española a salir de la crisis y generar 120.000 empleos. En mi opinión, la idea de Sebastián es, además de peligrosa, errónea y basada en supuestos falsos.

La idea de Miguel Sebastián es peligrosa porque no hay mejor leña para el fuego de los boicots nacionalistas, o anti-nacionalistas (que viene a ser lo mismo) – recuerden el boicot del cava – que mensajes como el de Sebastián. En segundo lugar, la propuesta de consumir productos nacionales atufa a proteccionismo y va en contra de los principios más fundamentales del comercio internacional. Uno de los pocos resultados positivos de la cumbre G-20 en Washington fue el acuerdo alcanzado para impulsar el comercio internacional como medida para salir de la crisis. El mensaje de Sebastián es inequívocamente antagónico a ese acuerdo.


El mensaje de Sebastián se basa en el supuesto erróneo de que las importaciones destruyen empleo. Esto es falso por varios motivos pero sobretodo porque las importaciones favorecen las exportaciones de un país. Por ejemplo, las importaciones de un país suponen ingresos para otros países que serán destinados en parte a comprar productos extranjeros (¡quién sabe si del propio país importador!). Imagínense qué efecto tendría para la economía española el bloqueo a las exportaciones de Alemania, nuestro principal socio comercial. En segundo lugar, medidas de tipo nacionalista-proteccionista como la propuesta de Sebastián acaban por provocar reacciones similares o represalias por parte de otras naciones. En su comparecencia, Sebastián no sólo aludió al consumo de productos de uso diario, sino también a viajes – “mejor ir a Sierra Nevada que a los Alpes”. ¿Se imaginan que ocurriría si los franceses, instigados por un enfadado Sarkozy, ya no vinieran a nuestras costas en verano?

Por último, la propuesta de Sebastián adolece de errores de implementación prácticos. ¿Saben ustedes qué productos de los que compran, o qué partes de estos productos se han fabricado en España? ¿Creen ustedes que el etiquetado “made in Spain” es un buen indicador de esto? La respuesta a ambas preguntas es NO, en mayúsculas. En primer lugar, la nacionalidad de la empresa ya no es indicativa de dónde se ha producido el producto (por ejemplo, Citröen en Vigo). En segundo lugar, en un mundo globalizado un producto y sus partes pueden pasar por multitud de países antes de ser ensamblados en una fábrica en España, en China o en cualquier otro lugar (a este proceso se le ha denominado integración vertical internacional). La reglas del país de origen de la Organización Mundial de Comercio establecen como principio general que el etiquetado de un producto hará referencia al país donde ha ocurrido la última transformación sustancial del mismo. Pero que la última transformación haya ocurrido en España no significa que sea en España donde se ha realizado la transformación más importante o la que ha generado más empleo. A veces un mero ensamblaje de un producto es suficiente para decidir el etiquetado “made in..”, sin que esa operación haya añadido más de un diez por cien del valor del producto.

El problema ocurre también a la inversa. Por ejemplo, la etiqueta “made in China” a menudo esconde el hecho de que un porcentaje elevado del valor del producto se ha generado fuera de China. Se estima que en promedio más de un 50%, llegando incluso a un 80% en el caso de productos de tecnología. ¿Y qué me dicen de los empleos indirectos para la producción de componentes? ¿Están ustedes dispuestos a castigar a una empresa claramente española como FICOSA, y que da trabajo a miles de personas y cientos de pymes en España directa e indirectamente sólo por llevarse los componentes de automóvil a China y ensamblarlos allí? ¿Saben ustedes cuántos empleos se destruirían en España si dejásemos de comprar los automóviles fabricados fuera de España pero que llevan componentes hechos en España? ¿Lo sabe el Ministro?

El Ministro Sebastián y su equipo se han tomado la molestia de calcular cuánto debemos gastarnos en productos nacionales sustituidos (150€) y cuántos empleos se generarán con la medida (120.000). Es toda una lección de paternalismo gubernamental que quedaría perfectamente redondeada con la distribución de libretitas (gratis) para que cada uno de nosotros anotásemos en ellas el cómputo de gasto mes a mes. Creo, francamente, que el tiempo que el Ministerio ha dedicado a realizar estos cálculos poco contribuye a solucionar la angustiosa situación de empresarios españoles, ahogados sin un crédito que se les niega con independencia de la calidad de sus planes de futuro, y esperando a que el Ministerio de Industria escuche “de verdad” sus problemas.

Comentarios

Pedro Cordeiro Rosario 24 enero 2009 - 12:25

Estoy muy de acuerdo con las consecuencias negativas a que medidas proteccionistas pueden tener para un País. Veamos, es como los casos de los aranceles, en que se impone un precio superior al del comercio internacional. Las medidas proteccionistas son solo por si malas para los consumidores ya que se van a pagar más por un bien y como consecuencia su excedente de bien-estar disminuí aumentando a su vez los excedentes del los productores nacionales que van a recibir a un precio superior. Este caso ilustra bien la situación. Se los consumidores españoles van a cambiar sus hábitos de consumo para bienes nacionales a un precio superior su excedente de bien-estar disminuí lógicamente.
El argumento de crear más empleos no es correcto, dado que se los productores producen a un precio superior al mercado internacional, no son eficientes y en el largo plazo tendrán a destruir más empleo que a crearlo pues no siendo suficientemente eficientes tendrán a desaparecer dada la competencia internacional.

Iñigo de Luis 24 enero 2009 - 12:27

Nuevamente es una medida “populista” muy al estilo de ZP.

Además es muy peligrosa por, como bien cita el post, el peligro de que otros países hagan lo mismo y promuevan únicamente el consumo de sus productos nacionales haciendo con eso que el excedente de muchos productores en España disminuya(por no poder recurrir al mercado de las exportaciones) y el de otros muchos consumidores, que ven como con la importación de ciertos productos los precios que están pagando son menores, también.
No permitir que nuestras empresas exporten haría reducir en muchos casos notablemente el margen de beneficios y con esto las posibildiades de reinversión para promover el crecimiento de la propia empresa y con ello la generación de empleo.
Definitivamente es una medida erronea. Con todos los respetos al Sr.Sebastian que obviamente sabe mucho más de economía que yo (humilde alumno del IE y encima Ingeniero de formación)… o debería ser así ¿no?

Iñigo de Luis 24 enero 2009 - 12:31

Nuevamente es una medida “populista” muy al estilo de ZP.

Además es muy peligrosa por, como bien cita el post, el peligro de que otros países hagan lo mismo y promuevan únicamente el consumo de sus productos nacionales haciendo con eso que el excedente de muchos productores en España disminuya(por no poder recurrir al mercado de las exportaciones) y el de otros muchos consumidores, que ven como con la importación de ciertos productos los precios que están pagando son menores, también.
No permitir que nuestras empresas exporten haría reducir en muchos casos notablemente el margen de beneficios y con esto las posibildiades de reinversión para promover el crecimiento de la propia empresa y con ello la generación de empleo.
Definitivamente es una medida erronea. Con todos los respetos al Sr.Sebastian que obviamente sabe mucho más de economía que yo (humilde alumno del IE y encima Ingeniero de formación)… o debería ser así ¿no?

Daniel 24 enero 2009 - 18:25

Algo de nacionalismo económico no nos vendría mal, aunque lo que esté de moda sea ir de ultraliberal…

Los españoles siempre hemos tenido fama de vender mal fuera nuestros productos… pero creo que la concepción es equivocada: a quien vendemos mal, es a nosostros mismos. Lo que se vende bien dentro terminará por venderse bien fuera.

Por poner un ejemplo y sin menospreciar la agudeza empresarial de Amancio Ortega, Zara jamás hubiera llegado a su posición actual si miles de mujeres españolas no hubieran apostado por sus prendas.

De la misma forma se puede hablar de otras marcas, no españolas, por supuesto, como BMW, YSL o Mercedes: si los franceses o alemanes no hubieran confiado en sus coches u otros artículos, jamás hubieran llegado a ser marcas universales.

Algo de nacionalismo económico no viene mal… y no hablo en términos legales de proteccionismo, sino del que subyace en la mentalidad de la gente.

Por cierto: el primer destino turístico de los alemanes, que tanto ansían el sol es… Alemania.

Hernán Bustamante 24 enero 2009 - 18:50

Buenas tardes , soy Hernan Bustamante alumno del IE Business School y personalmente creo que esta medida sería lo peor que le podría pasar al país en muchos aspectos, por ejemplo es un arma de doble filo si se quiere crear empleo de esa manera, ya que yo creo que puede pasar lo contrario, al haber menor oferta los precios tienden a subir, crearía inflación, la gente consume menos o buscará alguna alternativa y por lo tanto se produce menos y esto genera un mayor desempleo.
Las importaciones y el libre comercio es lo mejor que le puede pasar a un país ya que los consumidores (el pueblo español) se ve beneficiado y si los productores no pueden competir con los precios internacionales significa que no están siendo eficientes y deberán hacer otra cosa, pero limitarse a consumir solo productos Españoles puede ser muy peligroso para España al punto de llegar a una situación crítica peor de la que se está viviendo actualmente.
Otro punto importante es que dejar de consumir productos extranjeros creo yo puede causar que varios países dejen de consumir productos españoles y esto provoca el cierre de empresas exportadoras españolas y por lo tanto mas gente sin empleo.
La disminución del desempleo va a ir llegando sola una vez que se vaya pasando la crisis a lo largo del 2009 y las empresas vuelvan a producir a los niveles de antes y la economía mundial se vaya reactivando poco a poco, sin estas absurdas medidas, pero para eso creo que va a haber que esperar algún tiempo.

César Bengoechea 25 enero 2009 - 12:07

En clave de crisis económica, ciertos gobiernos defienden más que nunca el proteccionismo, como lo hace el nuestro, sobre todo a cierto tipo de productos, para evitar una fuerte caída en los precios, con la consiguiente supuesta salvación de algún sector en la economía de un país.
Este es el motivo, por ejemplo, por el cuál existe una política agrícola común entre los países desarrollados frente a los que no lo están, impidiendo paradójicamente el desarrollo de las economías más pobres.
La liberalización de la economía, por tanto agrícola o no, es un hecho totalmente indispensable, para que la reducción de la pobreza, y la libre competencia, puedan basarse en la producción efectiva y la creación de empleo.

Entonces… ¿quiénes son los que promueven este tipo de medidas? En mi opinión, los sindicatos o grandes corporativas, que se benefician directamente con este tipo de medidas, teniendo además para influir políticamente a favor de su causa.

Esto es lo que un gobierno proteccionista acaba realizando, favoreces a unos, y además, temporalmente, a consta de perjudicar a todo el resto de la población.

Rafael Pampillón 25 enero 2009 - 15:09

Queridos César y Daniel: Contesto a vuestras opiniones con un nuevo post publicado en este blog hoy domingo. Buena semana a todos. Rafa

Hermann Petzold 28 enero 2009 - 22:28

Lamentablemente estás decisiones son las que marcan distancia entre el libre mercado y un mercado proteccionista por parte del estado. Entre el desarrollo de un país a convirtise en una potencia mundial y un país con mucho sentido de lo inmediato, pero con poco futuro para crecer y brindarle los mejores beneficios a sus ciudadanos.
El consumidor tendrá menos opciones, y los ofertantes -pocos- fijarán los precios que regularán el mercado, por lo tanto el excedente del consumidor será menor, o tal vez nulo.

Laura Gandia De Cock 31 enero 2009 - 22:00

Cuando una persona compra un cierto producto, ya sean frutas o automóviles, usualmente busca la mejor calidad, al más bajo precio posible. Como consumidores, siempre queremos lo mejor que nuestro dinero pueda comprar. La mejor forma de obtener siempre lo mejor al más bajo precio es abriendo los mercados, de manera que la competencia entre productores, siempre ávidos de ganancias, se encargue de satisfacer las cambiantes necesidades de la población. Este argumento puede der facil de entender para los compradores pero no para algunos productores que no pueden competir en precio con otros origenes.Pero aun asi, las medidas planteadas por Miguel Sebastian no son sostenibles. Un consupidor no tiene la informacion necesaria para poder determinar a quien comprar,y segundo como puede decir eso de un pais como españa que depende del Turismo?

Isaac Ibáñez 5 febrero 2009 - 17:13

LAMENTO BORINCANO

En la página web de la Presidencia del Perú (www.presidencia.gob.pe) aparece la nota de prensa nº 2053, del 8 de enero de 2009: “en el mundo ya se habla del “milagro” económico peruano, afirma el Presidente García”. En contradicción con este anuncio de entrada en la champions league, el Presidente peruano lanza un mensaje patriótico: “Para apoyar a la patria, cómprale al Perú”: En su discurso, el jefe de Estado pidió el compromiso de todos los peruanos con la campaña para promover la adquisición de productos nacionales, como una forma de contribuir a mantener el empleo y la producción y hacer frente a la crisis externa… Recomendó a las familias peruanas que antes de comprar algo, miren si el producto es nacional porque eso le permitirá a otro peruano seguir manteniendo su empleo, así como impulsar el “circulo virtuoso” de la economía”.

¿Son las recetas económicas del presidente peruano las que debe seguir España? Es el mismo mensaje o recomendación que nuestro Ministro de Industria, Turismo y Comercio lanzó posteriormente el 21 de enero de 2009 y que ha sido recogido y comentado ampliamente en todos los medios de comunicación social.

No debemos olvidar que España está en la Unión Europea, donde rigen los principios del Mercado Único y que tales recomendaciones gubernamentales podrían infringir los principios del Derecho comunitario.

Estas recomendaciones se parecen a las lamentaciones que el jibarito expresa en la célebre canción de Rafael Hernández.

Isaac Ibáñez.

Isaac Ibáñez 5 febrero 2009 - 17:15

LAMENTO BORINCANO

En la página web de la Presidencia del Perú (www.presidencia.gob.pe) aparece la nota de prensa nº 2053, del 8 de enero de 2009: “en el mundo ya se habla del “milagro” económico peruano, afirma el Presidente García”. En contradicción con este anuncio de entrada en la champions league, el Presidente peruano lanza un mensaje patriótico: “Para apoyar a la patria, cómprale al Perú”: En su discurso, el jefe de Estado pidió el compromiso de todos los peruanos con la campaña para promover la adquisición de productos nacionales, como una forma de contribuir a mantener el empleo y la producción y hacer frente a la crisis externa… Recomendó a las familias peruanas que antes de comprar algo, miren si el producto es nacional porque eso le permitirá a otro peruano seguir manteniendo su empleo, así como impulsar el “circulo virtuoso” de la economía”.

¿Son las recetas económicas del presidente peruano las que debe seguir España? Es el mismo mensaje o recomendación que nuestro Ministro de Industria, Turismo y Comercio lanzó posteriormente el 21 de enero de 2009 y que ha sido recogido y comentado ampliamente en todos los medios de comunicación social.

No debemos olvidar que España está en la Unión Europea, donde rigen los principios del Mercado Único y que tales recomendaciones gubernamentales podrían infringir los principios del Derecho comunitario.

Estas recomendaciones se parecen a las lamentaciones que el jibarito expresa en la célebre canción de Rafael Hernández.

Isaac Ibáñez.

José Luis Breva Valls 10 febrero 2009 - 16:29

En coincidencia con muchos de vosotros, se trata de una medida que no es buena para la economía en general. Si bien es cierto, que es más rentable para la economía del Estado, que se consuman productos propios, que productos extranjeros, especialmente si éstos no mejoran la calidad de los nuestros, también veo lo que muchos véis; si en todos los países se tomasen medidas similares, el comercio internacional quedaría bloqueado. Por el mismo criterio, cada ciudadano debería limitarse a comprar y consumir productos de solamente su comunidad autónoma o de su provincia o de su municipio. Es decir, se llegaría a una espiral tremendamente negativa, contradiciendo el quinto principio de la economía, que dice que el comercio puede mejorar el bienestar de todo el mundo.

Dejar un Comentario

*

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar