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La amenaza de la deflación ¿Cómo se evita la deflación?

Escrito el 15 diciembre 2008 por Rafael Pampillón en Diccionario de Economía

El Departamento de Trabajo de EEUU publicará mañana martes el índice de precios al consumo (IPC) del mes de noviembre. En octubre este índice bajó un 1 por ciento, la mayor disminución mensual desde 1947. En noviembre se espera otra bajada ya que el índice de precios de productor (IPP) de EEUU disminuyó, en ese mes de noviembre, un 2,2 por ciento. ¿Está EEUU en un proceso deflacionario? Todavía no ya que la deflación es una disminución continuada y generalizada del nivel de precios. Pero parece que los precios, tanto en EEUU como en otros países, se dirigen más hacia la deflación que hacia la inflación.


La consecuencia más terrible de la deflación sería una crisis económica todavía mayor con un fuerte aumento del desempleo que en el caso de España podría superar fácilmente los cuatro millones de personas.

Disminuyen los beneficios empresariales

Con la deflación, al reducirse los precios, y por tanto los ingresos que las empresas obtienen por sus ventas, se genera una disminución de los beneficios o un aumento de sus pérdidas. La razón es que los costes empresariales no descienden en la misma medida que la facturación debido a la rigidez a la baja de los salarios y de otros costes. Esta reducción de los márgenes empresariales conlleva una disminución de la inversión y del empleo. La disminución del empleo reduce la masa salarial y, consecuentemente, la demanda de consumo; es decir, las ventas de las empresas inician una nueva espiral de menores ventas y un aumento de las pérdidas.

Se aplazan las compras

Se une a ello que la deflación hará que los consumidores y también los productores pospongan sus compras, a la espera de que los precios estén más bajos todavía. Como consecuencia las empresas disminuyen también sus inversiones. Todos estos comportamientos perversos generan una espiral que se autoalimenta de reducciones en la demanda de bienes de consumo y de inversión, caídas en el empleo, disminuciones en el crecimiento económico y nuevas bajadas en el nivel general de precios.

Aumentan las deudas

En la deflación, además, las deudas que las empresas tienen contraídas con los bancos se mantienen constantes pero al disminuir las ventas disponen de menos recursos para devolver esos créditos. Es decir, las deudas con los bancos aumentan relativamente, creando serios problemas a las empresas deudoras y por tanto al sistema financiero.

Esto fue lo que le ocurrió a Japón durante la década perdida de los años 90. Pero Japón no salió de la recesión porque cometió muchos errores de política económica: gasto público ineficiente, subir impuestos cuando debía bajarlos y, sobre todo, no puso en marcha un programa de rescate del sector bancario hasta bien avanzada la década.

¿Qué se puede hacer para prevenir la deflación?

¿Pueden los gobiernos ayudar algo a que se evite la deflación? La respuesta es que sí, pueden y deben hacerlo. ¿Cómo? 1) Con políticas fiscales expansivas, es decir, con reducciones de impuestos y aumento del gasto público productivo (educación, formación profesional, I+D+i, infraestructuras de transporte y telecomunicaciones, etc.) financiados con incrementos de deuda pública y 2) Facilitando a las empresas y familias crédito abundante y barato. No se puede olvidar que estamos en una situación de importante restricción crediticia (credit crunch) y que los posibles compradores difícilmente pueden obtener financiación lo que evidentemente reduce la demanda agregada.

Conclusión

Con los mercados de financiación bastante cerrados, con contracción en la demanda de consumo y con las expectativas empresariales deprimidas, si no intervienen las autoridades económicas, con política expansivas, nos iremos hacia una deflación y lo que es peor a una depresión económica global.

Comentarios

Mirene 15 diciembre 2008 - 11:37

Si la deflación nos afecta actualmente, quiere decir que aún no nos hemos encontrado en la peor etapa de recesión económica, sino más bien, que recientemente nos introducimos en ella.

En el caso de que los gobiernos no tomen las medidas adecuadas para disminuir la caída o para detenerla, pues, ¿Sería razonable decir que el 2009 será peor año que el 2008? ó más bien ¿No será hasta el 2011 que la economía se comienze a recuperar?

En el caso de las empresas, ¿es peor o mejor oportunidad en estos momentos de recesión para los start-ups? ¿Qué hay con el desarrollo de nuevas tecnologías y lo que es I+D como parte de crecimiento económico y competitivad?…

Maria Perez 15 diciembre 2008 - 17:44

Qué se podría hacer para controlar la deflación?

A parte de las medidas que pueda tomar el gobierno de reducir los impuestos(IVA+IRPF)fomentando así el consumo, e incremenatar el gasto público para activar la demanda agregada.
Mi duda es si desde la UE, se podrían tomar medidas para poder activar otras variables que afectan también a la DA, que son disminuir las importaciones y aumentar las exportaciones. Para ello sería necesario que se devaluase el tipo de cambio del euro.

Además para que las empresas aumenten sus inversiones también se podría conseguir a través del impuesto de sociedades o de los tipos de interés, que al estar bajando, harían que se incrementase la inversión.

Alejandro de Gabriel 15 diciembre 2008 - 18:16

¿Incluye el IPC estudiado el precio de la vivienda?

En caso afrimativo podemos decir que en España vamos directos a la deflacion pues tarde o temprano el mercado admitira el descenso de precios y afectara de lleno al ratio.

Bajará el precio de la gasolina? en este caso aunque la politica fiscal sea reducir impuestos no debería hacerse con el oro negro cierto?

En esta situacion de caos pienso que debe andarse con pies de plomo, todas las variables influyen y no vale tapar agujeros con chicle.

Miguel 15 diciembre 2008 - 20:04

Estoy de acuerdo en que es necesario atajar con decisión el problema. Curiosamente la solución es la más fácil, pero también a la que más miedo se tiene: Imprimir, imprimir e imprimir más billetes. Me gustaría que me pudieras informar sobre las limitaciones de hacerlo. Según leo, en Jaón tuvieron miedo de practicarla más agresivamente, y así les fue… En EEUU está aumentando mucho, pero no lo suficiente. ¿Es tan fácilmente reversible como se lee (volviendo a vender los bonos comprados par aponerlos en circularización)?

Es curioso que se habla de la inflexibilidad de los salarios como espiral de deflación: ¿No es acaso que una bajada generalizada de salarios (por mayor flexibilidad) alimentaría aún más la espiral deflacionista, tanto por reducir masa salarial, como por reducir precios de venta (menores costos)? (al igual que ocurre a la inversa con la inflación por aumentos de los salarios), ¿Y no es cierto que mecanismos como el subsidio al desempleo amortiguarían la deflación mediante el mecanismo descrito?.

Ese argumento no es coherente, con el que se dice durante la inflación: Si automaticamente en delfación, bajan los salarios, tenemos el mismo efecto perverso que las subidas automáticas de salarios con la inflación. Por una vez que la inflexibilidad sirve de algo… (y mira que es raro)

Otra cosa es que yo esté de acuerdo en que en muchos sectores tocados deberían aceptar bajadas generalizadas, ya que si no, la sangría de parados será significativamente mayor, pero no creo que se pueda aducir que sea la causa de la espiral deflacionista.

A veces tengo la sensación de que en este blog se utilizan todas las situaciones para alabar las virtudes de reformas de corte neoliberal:
– Menores impuestos: especialmente IS y mayores tipos del IRPF (siempre se hace mención al tipo máximo, y no al tipo medio).
– Flexibilidad laboral.
– Menor peso del sector público (deducción lógica cuando se abogan por tan significativas reducciones de impuestos).

Aunque pueda estar de acuerdo en algunos puntos (o mejor dicho, en algunos subpuntos), me parece que a veces veladamente se hace demasiado énfasis en las virtudes de estas medidas con cualquier excusa, más de lo que espero en un blog de una institución tan prestigiosa del IE (siendo hoy un ejemplo más), dando por supuesto la irrefutabilidad de suponer un bien generalizado (a nivel económico) de ciertas medidas, a veces sin valorar el contexto.

PD: Y yo me pregunto, el profesor Pampillón está de acuerdo con el señor Krugman acerca de lo imprescindible (en este contexto) de incurrir en un extraordinario déficit, siendo mejor pasarse que quedándose corto?

Miguel 15 diciembre 2008 - 20:10

PD: Espero que quede fuera de toda duda de lo mucho que aún me falta de aprender de personas como el señor Panpillón, pues para mí, la macro es un hobby (ojalá algún día sea algo más). Y también, lo mucho que he aprendido en este estupendo blog. La crítica pretende ser constructiva (espero lograrlo).

Miguel 15 diciembre 2008 - 21:20

Pongamos otro ejemplo:

Los economistas neoliberales afirman que la inflexibilidad del mercado laboral está detrás del enorme paro estructural español. Estoy de acuerdo.
Los economistas neoliberales proponen reducir los costes de despido para combatir la crisis. No estoy de acuerdo. Al igual que Keynes sostenía de forma análoga la política monetaria ya no era útil en ciertos contextos. Cosa que los economistas no entendían (y muchos siguen sin entender)

¿Por qué? Porque el contexto no es el normal, y surge una trampa importante. Mi lógica es esta: Si fueras Renault, y tuvieras que cerrar el 20% de tu capacidad cerrando 2 de tus 10 fábricas en Europa (y tenemos fábricas en Bélgica, Holanda, Francia, España y Alemania por ejemplo), ¿qué te impulsa a decidir, sobre todo?
1.- La productividad/eficiencia de cada planta.
2.- Los costes logísticos. En el mercado del país afectado por el cierre habrá que transportar los modelos que se vendan, pero se fabrican ahora fuera.
3.- Los costes directos del cierre. (recuperación del activo invertido y sobre todo costes de despidos…)
4.- Un cierto nacionalismo (apuesto a que en el país de origen van a ser más cuidadosos).

Si suponemos que los costes de fabricación en España no son malos con respecto a Europa Occidental como nos dicen (tiene lógica si somos exportadores netos de coches) y que los costes logísticos no son tan importantes en un coche (por ello en la práctica muchas veces un modelo sólo se hace en un país, del que es exportado al resto de Europa), entonces resulta que lo que pueda acabar decidiendo en gran parte el cierre de plantas son los costes directos de despidos. Y por una vez, esta gran “lacra” para el empleo, puede servir (circunstancialmente) de algo. Nos da una ventaja competitiva, pues despedir en otros países les saldrá casi gratis, y en España muy caro.

Las multinacionales no están sobrados de tesorería como para despreciar este efecto (que además contablemente va enteramente contra pérdidas). Ni tampoco reducir ahora mismo los costos servirá para incrementar el empleo en casi ningún sector (la mayoría tiene ahora mismo exceso de trabajadores).

Eso sí en cuanto haya pasado lo peor (2009), y las empresas hayan hecha buena parte de la restructuración, es el timing perfecto para implementar las reformar laborales, con las que estoy en mayoría de acuerdo. Además durante este proceso recuperaríamos parte de nuestra balanza comercial, ya que exportaríamos más (curiosamente la exportación de vehículos se ha reducido un 4% en España, mientras que la caída de la compra en Europa ha sido mucho mayor, ¡Qué raro! fuente: http://www.expansion.com/2008/11/25/empresas/motor/1227615183.html)

Para mí hacerlo ya, justo ahora, sería lo peor de lo peor. Hemos tenido ese lastre en bonanza económica, y proponemos quitarnoslo justo cuando hacerlo es una desventaja.

¿Falla en algo mi lógica? O ningún economista ve lo que yo veo?

Cordiales saludos, y perdonar por acaparar los comentarios, pero estoy excaso de amigos de los que poder hablar de mis teorías macros sin parecer un friki, así que me conformo con ellos de fútbol…

JsMalo 18 diciembre 2008 - 00:15

Estimado miguel, com bien dices cuando una empresa considera disminuir su producción y tiene varias plantas en diferentes lugares, buscará en primer lugar mantener aquellas que estratégicamente sean convenientes y por supuesto se tendrá en consideración ratios de productividad. Sin embargo el coste que se genera a la empresa por el despido de los trabajadores no debe significar un factor a la hora de decidir qué centros de trabajao se clausuran pues como tu bien dices lo importante es conocer qué plantas benefician a la compañía. Los costes de despido se asumen porque son en sí mismos hechos del pasado y por supuesto no te ayudan a seguir adelante.

Cualquier empresa que considere el cierre o no de una planta determinada en función de la mayor o menor indemnización de esos trabajadores, irremediablemente se encamina a la ruina.

SANDRA DIAZ 12 abril 2009 - 20:15

PROFESOR PAMPILLON,

ESTO QUE USTED DICE; INDICA QUE SI NO ACTUAMOS RAPIDAMENTE LA CRISI QUE VIMIMOS ACTUALMENTE SE PUEDE CONVERTIR EN UNA SITUACION DEFLACIONARIA DONDE EL PUNTO FINAL SERIA UNA RESECION ECONOMICA ?….. LA VERDAD LAS SOLUCIONES QUE USTED PROPONE SON BASTANTES INTERESANTES, PERO LO QUE ME DEJA DEMASIADA DUDA ES QUE LOS GOBERNANTES DE NUESTROS PAISES SEAN CAPACES DE APLICARLAS EN EL MOMENTO ADECUADO.

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