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Dic

La reducción del IVA

Escrito el 9 Diciembre 2008 por Rafael Pampillón en Economía española, Unión Europea

Casi todos los economistas, de las tendencias más diferentes, se muestran partidarios de aplicar políticas fiscales expansivas para salir de esta crisis. Una política fiscal expansiva es aquella en que el gasto público es mayor que los ingresos, es decir aquella que genera déficit público. ¿Qué expansión fiscal es la más adecuada? Hay dos maneras de incrementar el déficit: aumentar el gasto público y reducir los impuestos. En la actualidad, parece que los gobiernos de casi todos los países abogan por el aumento del gasto público pero sólo el Reino Unido ha hecho una propuesta de reduce el IVA, desde el 17,5% al 15%. Reducir los impuestos equivale a dejar más renta disponible a los ciudadanos y que sean estos los que aumenten el gasto.


Buscando por Internet me encontré un artículo de Xavier Sala i Martín que, con algunas correcciones, paso a transcribir.

¿Cómo decidir qué política es mejor?

Para evaluar si es mejor aumentar el gasto o reducir impuestos, hay que analizar dos aspectos importantes. Por un lado, la inmediatez: ¿cuál de las dos tendrá un efecto más inmediato? La razón por la que la inmediatez es importante es que 1) normalmente, las crisis tienen una duración limitada y 2) cuanto antes se combatan mejor. Una política fiscal que surja efecto tarde o cuando la crisis ya ha acabado, es una política inútil. El segundo aspecto a tener en cuenta es la ineficiencia y el despilfarro generados por la política fiscal. Estos dos criterios de selección nos llevan a una misma conclusión: la mejor política fiscal es una reducción del IVA

El criterio de la rapidez

Una vez el gobierno toma la decisión aumentar el gasto público (por ejemplo, haciendo carreteras, puentes, y demás obra pública para contratar a los trabajadores de la construcción que el sector privado está mandando al paro), empieza un proceso de concursos públicos, adjudicación de obras, escritura de contratos, realización del proyecto y comienzo de las obras. Fácilmente puede pasar 1 año hasta que se inicia la construcción y, por tanto, la generación de empleo. Y claro, dentro de 1 año puede ser demasiado tarde ya que la crisis en el mejor de los casos pudo haberse terminado y en el peor quizá se haya convertido en depresión y deflación. En este sentido una política fiscal basada en el aumento del gasto público puede resultar inútil. Una cosa parecida pasa con la reducción del impuesto sobre la renta: cuando los ciudadanos se den cuenta de que el gobierno les va a quitar menos dinero (y probablemente no se den cuenta hasta Junio, cuando hayan hecho la declaración de la renta), la crisis ya puede haber desaparecido o ido a peor. Por lo tanto, el argumento de la inmediatez juega en contra también de la reducción del IRPF.

En cambio, una reducción del IVA no tiene el mismo problema: si mañana a las 10 mañana se reducen los tipos del IVA, a las 10 y un minuto la gente verá que lo que antes les costaba 100 ahora les cuesta 90 por lo que los 10 restantes podrán ser utilizados para comprar otras cosas. Del mismo modo, las empresas que tiene que guardar toda una cantidad de dinero para pagar el IVA el próximo 20 de enero, de repente tendrán dinero para gastar. Una reducción del IVA, pues, es una transfusión directa e instantánea de dinero a las venas de la economía. Un dinero que se va a gastar ahora, que es cuando se necesita, y no dentro de seis meses o un año.

El argumento de la eficiencia.

Cuando se le da al gobierno la posibilidad de gastar, en seguida surgen ministros, presidentes de comunidades autónomas, consejeros de economía, diputados, senadores y todo tipo de gastadores patológicos que van a encontrar las maneras más pintorescas e inútiles de despilfarrar el dinero. Eso crea todo tipo de distorsiones ya que van a ser unos políticos los que van a decidir qué empresa se llevará el contrato, qué sector recibirá dinero, que grupo disfrutará de subsidios. El problema es que, normalmente, esas decisiones no se toman con criterios de eficiencia económica sino con criterios políticos y electoralistas. Eso hace que se acaben comprando cosas que no interesan directamente a los ciudadanos sino a los propios políticos. Por el contrario, si se rebajan los impuestos (y en particular, el IVA) son los ciudadanos los que acaban decidiendo dónde se gasta el dinero. Y, claro, los ciudadanos saben mucho mejor lo que les interesa comprar por lo que el dinero de una rebaja fiscal va a ir a parar a las empresas que ofrezcan productos más deseables para la ciudadanía.

Conclusión

Xavier Sala i Martín piensa que en estos momentos de crisis económica, la política fiscal debe ser expansiva y la mejor política expansiva en estos momentos es la reducción del IVA. Eso es cierto en Europa y en España y en todo país en crisis, por insuficiencia de demanda agregada, que utilice el impuesto sobre el valor añadido. Cuanto más alto tenga situado el IVA un país más margen de bajada y de expansión fiscal tendrá. En España, la mayoría de productos están gravados con el 16% por lo que el margen de maniobra del gobierno español es pequeño. En este sentido, la decisión de reducir los tipos del IVA de manera substancial se tiene que tomar desde Europa. Y eso va a ser difícil porque el IVA es la principal fuente de financiación de la burocracia europea. Claro que eso lleva, a Xavier Sala i Martín, a pensar que la reducción del IVA en toda Europa tendría un efecto beneficioso adicional: la pérdida de recursos fiscales de los distintos países pondría presión a Bruselas para que se apretase el cinturón, eliminara los perniciosos subsidios que aguantan toda la trama europea (como, por ejemplo, la perversa e insolidaria Política Agraria Común) y redujera el número y la remuneración de legisladores, burócratas, mandarines, elefantes del cementerio político y demás vividores del dinero ajeno. De eso saldríamos todos beneficiados.

En resumen Xavier Sala i Martín se muestra partidario de reducir impuestos y concretamente el IVA. Una propuesta original ¿La deberían considerar nuestros gobernates? ¿Tú que opinas?

Fuente: Xavier Sala i Martín

Comentarios

Anónimo 9 Diciembre 2008 - 15:07

Un alto costo que representa para las empresas es el impuesto sobre las personas físicas. Esto es uno de los gastos más grandes que tienen las empresas españolas. Si este es reducido, junto con el IVA, es evidente que el paro se reducirá y habrá mayor poder adquisitivo de compra, y le permitiría a las empresas tener un mayor flujo de caja. Esto les puede dar nuevas oportunidades de reiniciar o continuar proyectos de crecimiento y/o expansión, para beneficiarse a sí misma, a las personas (reducción de paro y posible contratación de nuevo personal) y al país (las compañías no caerían en quiebra, y puede dar paso desarrollar la economía propia de la empresa y por ende del país)

Fernando Huidobro 9 Diciembre 2008 - 19:43

Profesor, el otro día comentó usted en clase que el IVA no lo pagan los compradores si no que también lo pagan los vendedores ¿Cómo es esto posible?

Ximo 9 Diciembre 2008 - 22:53

Y en qué punto de la Curva de Laffer estaríamos? Lo digo porque lo mismo los ingresos del Estado iban a verse mermados sustancialmente. Yo soy de los que aboga por reducir funcionarios, políticos y papeleo. Si los gobiernos fuesen responsables, habría un mayor controld del dinero público.

Aunque visto el número de enchufados, politicuchos vividores, senadores, consejeros, diputaciones, asesores y concejales corruptos, lo mismo sí que interesa esa reducción en el IVA. Porque a los que menos les interesa reducir el gasto público es a los propios políticos.

Ignacio Herrero 9 Diciembre 2008 - 23:26

Estimado Rafael:

La reducción del IVA es una prouesta más pero que no debe ser central en el paquete de medidas que se deben tomar.

Mi punto de vista es que la reducción del IVA -lo mismo con el Impuesto de Sociedades o el IRPF-no garantiza que ese ahorro para empresas y particulares vaya a repercutir en la dinamización de la economía porque ¿quién garantiza que las empresas vayan a invertir ese ahorro o que las familias lo utilicen para consumir?. Falta confianza en el mercado y las noticias no son alentadoras. Es verdad que es mejor que nada, pero deberíamos pensar en otras medidas que no dependan de los agentes privados -a no ser que conozcamos la reacción de dichos agentes ante situaciones similares-.

En cuanto a la inmediatez, creo que debemos cambiar el concepto de corto y largo plazo en esta crisis, porque ¿sólo va a durar un año, dos, tres?, según los expertos nos esperan varios años de precariedad económica.

Por eso, entiendo que una política fiscal expansiva en un aumento del gasto público es una de las mejores medidas, pero ojo!!!!! no cualquier gasto, evidentemente. Se debe invertir en problemas estructurales como por ejemplo en energía nuclear, en infraestructuras que mejoren las comunicaciones -podría fomentar la movilidad geográfica de los trabajadores-, en verdaderas oficinas de colocación, revisar la contratación laboral, etc. Paul Krugman afirma que no se debe tener miedo al déficit público porque a largo plazo será beneficioso para el futuro de nuestros hijos -El País de los Negocios de fecha 8/12/08-, aunque esto pueda ser discutible.

Todo ello, debería ir acompañado de políticas monetarias expansivas, pero supongo que esto se tratará en otra ocasión.

Fermín Zabalegui 10 Diciembre 2008 - 13:01

Yo creo que la reducción del IVA en España puede convertirse un arma de doble filo, pero que en estos momentos se debería plantear seriamente, justamente por la necesidad expansiva que tenemos en el mercado. Yo estoy a favor de bajar los impuestos y más en estas fechas aprovechando un impuesto de aplicación directa, en eso me parece acertada la visión de Sala i Martín. Pero profesor Pampillón, me gustaría plantear dos cuestiones, relativas a los peligros que veo:

1. ¿La reducción del IVA se realizaría en todos los productos, sea cual sea su naturaleza o tipo? ¿Se debe realizar una reducción selectiva?

2. La cultura e idiosincrasia españolas ¿Permitiría proveer al ciudadano de a pie de suficiente información para aprovechar y aplicar esta medida?

Un saludo.

Pablo 11 Diciembre 2008 - 11:43

No creo que estimular el consumo como única vía para resolver la crisis, cuando tenemos un deficit comercial insostenible sin posibilidad de devaluación de la moneda que lo compense, sea prudente. Considero que aunque a corto plazo funcione bien solo retrasaría afrontar el problema de fondo, que en España no creo que sea falta de consumo (57% del PIB) sino falta de competitividad. Considero mejor hacer todas las reformas estructurales (incluyendo rebajas en IS y cotizaciones a Seguridad Social) necesarias para establecer las nuevas condiciones que den lugar a un modelo económico más competitivo. Lógicamente habría que reducir gasto público para compensar la caída de recaudación. En mi opinión, bastante desinformada por cierto, se podría conseguir eliminando burocracia y subvenciones. No reduciría en ningún caso inversión pública en esta coyuntura (como en realidad se está haciendo). Aunque probablemente sea una quimera esperar eso en España.

Saludos

Roberto Vázquez 11 Diciembre 2008 - 20:14

Estimado Profesor:

En este sentido, entiendo que la medida que adoptó el gobierno reduciendo la retención en el IRPF cumple los mismos criterios de eficiencia e rapidez que se plantea en el artículo. Además es más flexible ya que, si la crisis reduce la presión a un año vista, la pérdida de ingresos temporal puede recuperarse sin más que mantener los tipos de gravamen o bien, si la situación no mejora, se consolida con una baja de impuestos equivalente.

Fernando Huidobro 12 Diciembre 2008 - 18:38

Contesto a Fermía. La rebaja del IVA puede ser una medida transitoria acertada. También pueden ser hacerse rebajas fiscales focalizadas hay sectores en que el empleo puede estar más afectado por la crisis; por lo tanto, una política fiscal más focalizada hacia esos sectores puede ser más efectiva.

Fernando Huidobro 12 Diciembre 2008 - 18:39

Contesto a Fermín. La rebaja del IVA puede ser una medida transitoria acertada. También pueden ser hacerse rebajas fiscales focalizadas hay sectores en que el empleo puede estar más afectado por la crisis; por lo tanto, una política fiscal más focalizada hacia esos sectores puede ser más efectiva.

Fernando Huidobro 12 Diciembre 2008 - 18:41

Contesto a Fermín. La rebaja del IVA puede ser una medida transitoria acertada. También pueden hacerse rebajas fiscales focalizadas hay sectores en que el empleo puede estar más afectado por la crisis; por lo tanto, una política fiscal más focalizada hacia esos sectores puede ser más efectiva.

Proteinas 13 Enero 2009 - 22:17

Estoy totalmente de acuerdo con la propuesta. Una posible medida para paliar los efectos de la crisis sería reducir los impuestos a la vez que se baja el gasto público.

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