20
Nov

Una recesión diferente

Escrito el 20 noviembre 2008 por José Ramón Diez Guijarro en Uncategorized

La economía española ya se encuentra en recesión, pues aunque no acumule dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, todos los indicadores y, especialmente los de empleo, ya señalan que la actividad se está contrayendo. No debemos olvidar que esa regla es un método sencillo paras fechar las recesiones, pero en realidad es mucho más complicado hacerlo y, por ejemplo, en EEUU el NBER utiliza muchos recursos y tarda mucho tiempo en anunciar el momento y la duración de los períodos de ajuste económico. Lo más interesante de lo anunciado ayer por el INE, además de la caída en la tasa trimestral de crecimiento (-0,2%) y la fuerte desaceleración de la interanual (del 1,8% al 0,9%) fue lo siguiente:

– El empeoramiento de la actividad procede del notable ajuste de la demanda nacional, que ya se encuentra prácticamente estancada (0,1 pp vs 1,5 pp en el 2T08), en contraste con la mejora de la demanda externa, que aporta 0,8 pp al crecimiento, medio punto más que en el trimestre anterior.
– En el mercado laboral ya destruye empleo (-0,8% interanual); en consecuencia, mejora sensiblemente la productividad (1,7%).
– Dentro de la demanda nacional, sólo el gasto público muestra una tendencia creciente. En cambio, en línea con la destrucción de empleo y la pérdida de confianza de las familias, destaca muy negativamente el consumo privado, que se estanca en tasa interanual y retrocede un 1% en tasa trimestral. Por tanto, no parece que los 400 euros haya sido una medida muy efectiva.
– El retroceso de la inversión, ya no sólo afecta al componente de construcción, sobre todo viviendas, sino también al de bienes de equipo (-0,6%).
– Por el lado de la oferta, todas las ramas pierden impulso, salvo los servicios de no mercado. Destaca el intenso deterioro de la industria y la construcción.


Por tanto, el deterioro de la economía española está siendo cada vez más intenso y generalizado, lo que se está trasladando al mercado laboral y, en consecuencia, al gasto de las familias, que, ante el notable empeoramiento de las expectativas, deciden aumentar el ahorro. Esto hace que cualquier medida gubernamental de inyección de renta (como las menores retenciones en las nóminas desde junio) sea, en estos momentos, ineficaz para reactivar el consumo.

En definitiva, la valoración del momento actual de la economía española es preocupante. En primer lugar, porque la intensidad del ajuste del mercado de trabajo está provocando un fuerte deterioro del ciclo de actividad, parecido al que se produjo en la última recesión de los 90. Para una economía como la española que ya en el primer semestre del año pasado estaba perdiendo fuerza, la crisis financiera que se inició en el verano de 2007 ha supuesto un golpe de gracia, teniendo en cuenta la fragilidad que supone en un momento de restricción crediticia global, nuestra elevada dependencia de la financiación procedente del exterior (10% del PIB o 100 m.m. de euros). Pero la delicada situación coyuntural puede estar escondiendo algo más preocupante, como es el agotamiento de un modelo productivo y, por tanto, de unas ventajas comparativas que han sido brillantemente aprovechadas desde nuestra incorporación al Mercado Común Europeo en 1986. Un modelo muy centrado en sectores como turismo y construcción, con poca intensidad en innovación y con abundancia de empleo poco especializado. Es decir, sectores que nos han permitido crecer muy dinámicamente y eso hay que valorarlo, pero que con su baja productividad es dudoso (y probablemente poco recomendable) que puedan volver a realizar una aportación parecida al crecimiento.

El problema es que las respuestas de política económica para un problema estructural no son las mismas que para uno coyuntural, en el primer caso predominan las medias de oferta que tienen una lenta maduración (medio y largo plazo), mientras que en el segundo se busca una rápida reacción de la actividad a través del estímulo de la demanda. O, visto de una manera diferente, en un caso se intenta aumentar la capacidad de crecimiento potencial, mientras en el otro sólo se busca una mejora de la posición cíclica de la economía. Es decir, como casi siempre se trata de elegir entre lo importante y lo urgente.

Pero el principal problema es que por primera vez en las últimas décadas entramos en una crisis sin la posibilidad de realizar una devaluación de la moneda. Por tanto, serán variables como los salarios o los márgenes las que se tendrán que ajustar. En este sentido, me pareció interesante el artículo que escribió ayer M. Wolf en Financial Times, pues afirmaba que dados los problemas de la economía británica (caída de precios de la vivienda, elevados niveles de deuda de los agentes, restricción crediticia o importante déficit comercial) la fuerte caída de la libra no es un problema, sino una solución. Nosotros lo vamos a tener más difícil.

Comentarios

Roberto Carrasco 20 noviembre 2008 - 18:49

Con las previsiones de destrucción de empleo, que según algunas entidades y analistas pueden alcanzar tasas de paro de hasta un 14%, parece que la variable consumo va a seguir su tendencia a la baja y frenando el crecimiento pese a una mejora de la demanda externa y a una mayor gasto público.(Si no recuerdo mal, el consumo es un 65% aproximadamente del PIB)

España no ha tenido suficiente ahorro para financiar la inversión como demuestran los saldos de su balanza por cuenta corriente y ha recurrido históricamente a la inversión extranjera. Ahora parece que no hay inversión extranjera dispuesta a invertir en España por lo que,o baja la inversión o sube el ahorro ( bajando el consumo)
, y en ambos casos se frena el crecimiento y no se puede hacer demasiado a corto plazo.

Si lo que se pretende es potenciar el ahorro y la inversión para aumentar la productividad a mediolargo plazo aún a riesgo de que baje aún más el consumo, y según lo que he leído, existen dos medidas por parte del gobierno.

1. Modificación de la legislación tributaria incentivando el ahorro desplazando la oferta de fondos prestables y aumentando la inversión.

2. Modificación de la legislación tributaria fomentando la inversión ( deducciones fiscales por inversión) aumentando tambien el ahorro.

También he leído que cuando el estado incurre en un déficit público y se endeuda disminuye la inversión como consecuencia del denominado efecto expulsión.

Mi pregunta es, estas medidas se pueden o deben llevar a cabo en una situación de déficit público o serán totalmente ineficientes?

Por otra parte, es acertado en cualquier caso incentivar el ahorro en el momento actual para aumentar la inversión en capital y aumentar la futura productividad?

Como veis, necesito ayuda de los expertos ya que yo soy un simple profano.
muchas gracias.

Rodrigo del Hoyo 20 noviembre 2008 - 19:05

El problema es que los recursos que invierta un gobierno en políticas de oferta, arreglar el problema estructural que tenga una economía, choca de frente con sus intereses políticos. Pensará que le está preparando el camino a los que vengan dentro de varios años.

Hace tres o cuatro años, en pleno ciclo expansivo, ya se hablaba de la excesiva dependencia del ladrillo de la economía española, de que el modelo se estaba agotando. En ese momento nadie se pensó seriamente apostar por un modelo diferente, en el que la productividad sea lo importante, en invertir en educación (las dos reformas de la educación de los últimos veinte años tuvieron un sentido político más que de planteamiento de qué modelo necesitamos), I+D, fomentar que los recursos se invirtiesen en algún sector diferente del de la construcción.
En mi opinión el momento idóneo para hacer políticas de este tipo, es cuando la economía crece. Pero es difícil llevarlo a cabo cuando todo el mundo es tan feliz.

En este momento sólo cabe intentar estabilizar los mercados financieros e intentar que el consumo no disminuya demasiado por falta de confianza. En la primera condición se están volcando la mayoría de los recursos, lo difícil es saber qué hace confiar a los agentes en la economía, medidas de demanda, o (sería lo deseable) medidas de oferta, que consideren que la solvencia del modelo será mayor.

En la práctica creo que las autoridades tendrán que tomar medidas de los dos tipos.

Alejandro Iglesias 20 noviembre 2008 - 22:41

Considero al igual que Rodrigo que uno de los principales problemas de la economía española es su excesivo apalancamiento en la industria del ladrillo, motivada además por una “burbuja” basada en estimaciones de plusvalía poco realistas. Adicionalmente, la abundancia de empleo poco especializado basado en la teoría de ser eficientes por la existencia de una mano de obra “barata”, empeora aún más la situación. No hemos sabido ser competitivos por innovación, eficiencia y tecnología, por lo que tal y como lo demuestran las cifras, más del 70% de los inscritos en el paro pertenecen a sectores laborales poco especializados. Así mismo, el sector de turismo bajo el cual nos sentíamos inmunes en términos de competencia, comienza a ser amenazado por la aparición de otros players como Croacia, Turquía. En resumen, estoy de acuerdo en que el modelo productivo español se ha terminado de agotar…

Lamentablemente ya es tarde, la recesión es un hecho, apenas comienza y para mi la base del problema es puramente estructural (acentuada además por la crisis financiera mundial). Con una parte importante del gasto público dedicado a cubrir el desempleo, asegurar medidas fiscales (400 euros), inyectar dinero a los bancos y cubrir el presupuesto de obras públicas; queda muy poco margen de maniobra para afrontar la situación actual.

La política económica para los próximos años deberá pasar de ser reactiva al solo resolver coyunturas específicas; para empezar a ser proactiva y solventar problemas más de tipo estructural. En este sentido, creo que el gobierno debería optar por medidas más drásticas a corto plazo y otras puramente estructurales para asegurar el crecimiento a largo. Entre ellas destaco las siguientes:

-Reducción del gasto público e incremento de los aportes a la seguridad social realizados por trabajadores y empresas

-Capacitación de aquellas personas que desarrollan empleos poco especializados

-Inversión en I+D

-Impulsar el crecimiento de la industria turística mediante la creación de convenios internacionales con otros países (incrementar el gasto en política exterior)

-Reducción de tributos para aquellos sectores troncales de la economía que se han visto más afectados: Servicios y PYMES

-Restaurar la confianza de los ahorristas y estabilizar las entidades financieras

-Potenciar aquellos oficios que se han perdido y que han requerido “importar” mano de obra de otros países

-Fomentar las ayudas de alquiler y reducir aquellas para la adquisición de nuevas viviendas

-Desarrollar una política de inmigración controlada (tomando como ejemplo Canadá y/o Australia)

Mónica Rico 20 noviembre 2008 - 23:27

La situación actual de la economía española es bastante preocupante. Cada día las noticias son más alarmantes (“El desplome de consumo e inversión hace caer el PIB un 0,2% – CINCO DIAS) y eso crea mayor pesimismo. No importan las medidas que se puedan tomar (medidas gubernamentales, garantías de depósitos, bajadas de tipos, planes de rescate global, ayudas a las entidades financieras,etc), el miedo de la situación global no incentiva el consumo de las familias. Y este pánico no sólo es de las familias, sino de los mercados en general.

En mi opinión, creo que lo peor está por venir. En Estados Unidos los precios han caido casi un 1% en octubre (la mayor caida en 61 años).
La crisis crediticia irá en aumento durante 2009 y en España las consecuencias del aumento del paro y del cierre de muchas empresas (no solo constructoras) serán más latentes en 2009.
Espero que esta recesión no nos lleve a una depresión. En algunas publicaciones ya comparan la situación actual con “La Gran Depresión”

Antoni Perpiñá 21 noviembre 2008 - 03:04

Éramos pocos y…
Por supuesto la situación en España es delicada y ciertamente preocupante debido a la crisis financiera y la crisis de economía real. Pero además nos llega en un momento delicado a nivel estructural. Me explico, España “consiguió” a duras penas entrar en la Comunidad Europea siendo uno de los países que estaba a la cola, en las estadísticas a la par con Grecia y Portugal. Ello nos ha supuesto haber recibido fondos estructurales que hemos aprovechado, a mi entender, de una manera bastante razonable para crecer y ponernos a un nivel bastante competitivo internacionalmente.
Ahora bien, la situación ha cambiado radicalmente, ahora los “pobres” son otros y son los que reciben los fodos, mientras en España debemos ser uno de los llamados a tirar del carro. Tenemos argumentos para seguir creciendo con este modelo si en España ya hemos dejado de ser baratos? Por ejemplo, la mano de obra es mucho más cara que en Países del Este, tiene sentido para los empresas mantener las fábricas mecánicas aquí? Pues parece que no y que será cuestión de tiempo.
Tendríamos que analizar nuestros puntos fuertes y potenciarlos frente a nuestros competidores para buscar el modelo de crecimiento en consonancia al escenario sin fondos europeos y recesión actual. Pero cuáles son realmente nuestras ventajas competitivas?
Una última reflexión, y dada la mucha polémica que ha generado estos días. Estas respuestas no las encontraremos en la cumbre de Washington, pero desde luego España debía estar presente y es importante estar en la “Champions League” si se me permite la fácil comparación. Pero, qué nos va a cobrar Francia por la gestión de la butaca?

Antonio Benitez 21 noviembre 2008 - 12:42

La verdad es que tenía curiosidad en ver cómo se comportaría la economía española una vez que se acabasen los Fondos Estructurales y de Cohesión (tal y como se comentó en clase, han contribuido en torno al 5% PIB de cada año). Este interés me viene desde que comencé mi carrera profesional en el sector de la construcción, porque de las cuatro obras que estuve realizando en una constructora en mis dos primeros años de trabajo, tres de ellas estaban financiadas parcialmente con Fondos Feder. Desgraciadamente, la terminación de los Fondos ha coincidido también con una tormenta financiera a escala global, por lo que los efectos en la economía estarán condicionados por ambos factores y no sólo por el que me preocupaba, dado que el turismo se verá influenciado negativamente por el retraimiento del consumo (peso importantísimo del sector servicios en la economía española).

Sería interesante analizar cómo y dónde se han invertido los Fondos Feder: no tengo datos, pero mi impresión es que se ha destinado gran porcentaje de ellos a financiar nuevas infraestructuras (bastante necesarias, por otro lado), pero hay que recordar que no era esa la única finalidad de los Fondos; también tenían como objetivo:

– Inversiones productivas que permitan la creación o el mantenimiento de empleos estables.

– Desarrollo del potencial endógeno mediante medidas de apoyo a las iniciativas de desarrollo local y de empleo y a las actividades de las pequeñas y medianas empresas: estas ayudas se destinan a los servicios a las empresas, la transferencia de tecnologías, el desarrollo de instrumentos de financiación, las ayudas directas a las inversiones, la realización de infraestructuras de proximidad, y a las estructuras de servicios de proximidad.

– Inversiones en el terreno de la educación y la sanidad, únicamente para el objetivo nº 1.

La sensación es que el destino de los fondos se ha centrado mayoritariamente en el sector de la construcción descuidando otros aspectos, tales como el desarrollo tecnológico de empresas, educación. Es decir, se ha fomentado el desarrollo económico del país a través de inversión pública, mientras que no se ha fomentado lo suficiente el desarrollo de un tejido productivo independiente que dependa de la demanda del mercado y no tenga tanta dependencia de la inversión pública.

La terminación progresiva de los Fondos (2004-2007) ha coincidido con el auge de la vivienda durante estos años, por lo que el sector inmobiliario ha tomado el relevo de motor impulsor de la construcción. Los ayuntamientos han podido financiarse vía licencias, por lo que también han asumido su rol inversor.

Sin embargo, ahora el sector inmobiliario está en declive y no nos llegan más Fondos que ayudaban a financiar la inversión pública. Por lo tanto, para impulsar nuevamente la construcción, el Estado deberá asumir el papel inversor, que será mediante el endeudamiento público (dado que la recaudación está descendiendo rápidamente y el superávit se ha agotado), lo que no podrá ser por tiempo indefinido. En términos generales, el sector inmobiliario deberá esperar para volver a ser motor financiero de la construcción a que se absorba el exceso de oferta de vivienda que se ha generado durante estos años.

Por otro lado, también se ha escuchado desde el gobierno que el modelo productivo de España debía cambiar hacia el tejido industrial. Indudablemente, es una solución, pero hubiese costado mucho menos trabajo realizarla cuando teníamos destinados para hacerlo Fondos procedentes de Europa.

En definitiva, nuevamente se ha comprobado que prima el interés a corto plazo en nuestros políticos (los dos principales partidos políticos han tenido responsabilidad de gobierno). Hacen falta grandes estadistas que sean capaces de tomar decisiones con plazos horizonte de 20 años, y que resistan la tentación de utilizar al Estado como motor económico, reservándole este papel únicamente para momentos de grandes crisis (Keynes).

Belén Plaza 21 noviembre 2008 - 13:22

En líneas generales en el 3T 08 se observa una economía con un mayor peso del consumo público, un ajuste muy fuerte del consumo privado y un apoyo en componentes que es difícil que tengan un crecimiento positivo en próximos trimestres como la inversión en otros productos y las exportaciones.

En el 3T se destruyeron casi 150.000 empleos aunque se observan grandes diferencias por sectores. Mientras la construcción destruyó algo más de 155.000 empleos, el sector servicios mantuvo la creación de empleo con 75.000 empleados más

Las perspectivas para el futuro no son nada halagüeñas con una economía más apoyada en el consumo público y en los bienes de equipo y otros productos, componente, este último, que se espera tenga caídas importantes en los siguientes trimestres.
Debido a la fuerte caída del consumo y dada la destrucción del empleo, es de esperar que haya descensos adicionales en los próximos trimestres

El indicador de confianza del consumidor que alcanzó un valor de -44 en Octubre 08, así como la fuerte caída de las matriculaciones de automóviles (-38,9 en Octubre) anuncian una fuerte corrección del gasto (fuente funcas)

La caída de la carga financiera de los hogares, derivada de una esperada caída de los tipos de interés (se habla de que el BCE podría rebajar euribor entre 0,75 y 100 puntos básicos en su próxima reunión de Diciembre) y de la inflación en parte por el fuerte descenso del petróleo que ha pasado de 150$ barril en verano a 50$ en Noviembre, podrían suavizar un poco la caída del consumo.

Maria Montis Kramer 21 noviembre 2008 - 15:41

Respecto a lo que comenta mi compañero Rodrigo sobre el turismo y la pérdida de posiciones de España, hace un par de días leí que nuestro país ya ni siquiera esta entre los Top 10 de los mejores destinos turísticos, según el estudio Country Brand Index 2008 realizado por FutureBrand. Ocupamos el puesto 12. Parece que ya ni el turismo es lo suficientemente competitivo como para tirar de la economía española.

Si además, ya no somos destinatarios de la mayoría de los fondos europeos (en términos generales), y estamos pagando los excesos de una economía desproporcionadamente apoyada en el sector inmobiliario en el pasado, y hasta los (sólidos) Bancos españoles como el Santander caen un 10% (ayer) en Bolsa, cabe preguntarse como se puede remontar nuestra delicada economía. ¿Ayudarán a ello los nuevos Presupuesto Generales del Estado para el próximo año?

Cuesta ser optimista con respecto a la economía española ante este panorama, sobretodo cuando ni siquiera, el Gobernador del Banco de España, (Miguel Ángel Fernández Ordóñez) lo es, al afirmar que las previsiones del crecimiento del Gobierno para 2009 -del 1%- serán superadas de forma negativa. Lo dicho. Vaya panorama.

Miguel 21 noviembre 2008 - 17:24

Me gustaría comentar varios puntos:
– Justo ahora que hay que apostar más fuerte por el I+D, en vez de aumentar el 25% la inversión desde el Estado como estaba previsto, se aumenta un 6 o 7%. Por lo menos ya estaba por 9.000M€ la inversión pública, más del doble que hace 4 años. Y por lo menos vamos mejorando e los rankings sobre distintos índices de investigación, que a pesar de estar (muy) rezagados, recortamos distancias.
– Me encantaría que alguna vez se analizara por los ilustrísimos profesores del IE, las verdaderas fortalezas empresariales españolas. Es harto conocido que la propia cultura nacional, provoca distintos estilos de cultura empresarial, cada uno con fortalezas distintas. Tengo mis propias teorías y quiero ver si tiene alguna validez….
– Creo que se hierra al decir que las medidas de estímulo de la demanda no funcionan porque el consumo ha caído. Es una falacia de argumento pues no sabemos cuanto habría caído el consumo de no aplicarse. De hecho creo que es lo que amortigua que no estemos cayendo mucho más que Alemania o Francia, países sin burbuja inmobiliaria.
– Se acierta al hablar que el Gobierno se preocupa demasiado por iniciar medidas anticíclicas en vez de preocuparse de medidas que mejoren el crecimiento potencial. Creo que hay medidas que pueden suplir los 2 objetivos al mismo tiempo, y no se hace….
– En este mismo blog dije hace unas semanas que ahora que se paraba la creación del empleo, la productividad crecería superior al 1,5% porque el proceso anterior provocaba un efecto estadístico. Aunque en realidad, con la destrucción de empleo ocurre un poco lo mismo en efecto contrario, pues los primeros en caer son los empleos “menos valiosos” y la media de los restantes aumenta…

Javier Pérez 23 noviembre 2008 - 23:52

Pienso que nuestra situación actual es fruto de dos crisis diferentes: la crisis global del sistema financiero y la propia crisis española.

De la crisis global somos víctimas hasta ahora. Digo que somos víctimas porque se gestó mayoritariamente fuera de nuestras fronteras. También digo hasta ahora porque todavía queda por ver hasta que punto nuestros bancos y cajas hicieron bien los deberes y son tan robustos como dicen.

En este sentido me inquieta la última subasta de fondos al sector bancario. Se puede calificar como peculiar. Peculiar por repartir menos de la mistad de lo ofertado cuando tanto dicen se necesita. ¿Y por qué? No creo que nos equivoquemos al decir que nadie se atreve a querer ser el primero de la lista o el primero en levantar la liebre en un sector que tiene como pilar la confianza. Y hablando de confianza, ¿cuántos banqueros han intentado transmitirla públicamente cuando tanto la reclaman?.
Tal vez no se equivoque de estrategia el Sr. Botín al intentar conseguir fondos directamente a la manera tradicional.

Por otro lado cabría señalar que las ayudas puestas a disposición del sector financiero harán flaco favor a la hora de intentar acometer reformas estructurales.

Sabido es por todos que los recursos son escasos y si no que se lo pregunten a mi cuenta corriente.
Dicho esto, al margen de las antedichas ayudas se hace público también la prórroga dada por el estado a las empresas en el cobro de impuesto de sociedades. A nadie se le escapa, con la que está cayendo, el aumento de las prestaciones por desempleo, así como la merma de ingresos que habrá por disminución de los impuestos indirectos (vía consumo) y directos (vía cuentas de resultados de las maltrechas empresas).

Hasta que punto el endeudamiento y deficit del estado será capaz de soportar todo ello y al mismo tiempo financiar medidas estructurales.

Por otra parte, no será el único que se reparta el pastel de fondos vía bonos. Que parte le tocará a España y a qué coste diferencial sobre otros países con menor o sin crisis estructural?

De momento no creo que haya capacidad para solucionar la crisis finciera y acometer la reforma estructural al mismo tiempo. Tal vez nos tengamos que limitar a poner las bases de la segunda e implementarla en un futuro cercano.

En este sentido sí que veo iniciativas que se pueden empezar a acometer. Leía el otro día que sindicatos y patronal se ponáin de acuerdo en la necesidad de relanzar el sector nuclear. En España existen grandes empresas de ingeniería capaces de acometer estos proyectos, los cuales ayudarían a reanimar en cierto modo la economía. Por otra parte nos harían menos dependientes de algunos de nuestros vecinos. Esto sería bastante mas beneficioso que las actuales termosolares (cuyos principales tecnólogos son alemanes e israelitas), las cuales aunque respetuosas con el medio ambiente no resuelven nuestra dependencia energética y por otra parte flaco favor hacen al deficit tarifario.
Ya solo queda convencer al gobierno. Confiemos en que se solucione el problema de miopía de nuestros políticos. Digo miopía por su incapacidad de ver a largo plazo.

Esperemos que tomen medidas valientes y de mayor calado que no hipotequen nuestro futuro.

Iván Ullastres 24 noviembre 2008 - 09:30

Buenos días,
desde mi humilde opinión, quiero recalcar que estoy completamente de acuerdo con el artículo, puesto que cuando un pais pierde el recurso de la devaluacion las variables de ajuste quedan reducidas a la productividad (si no aumenta no se vende fuera o es mas barato comprar fuera), el paro (al aumentar mejora la productividad si no cae el gdp, es decir,si no entra en recesion) y el empobrecimiento del pais. Esta situacion desacelera el consumo interno y tiene, por tanto, el peligro de hacernos entrar en una espiral destructiva de riqueza.
La unica receta posible es fomentar la productividad reducir las importaciones temporalmente y fomentar tambien ls exportaciones.
Por ultimo, no ya como España sino como Europa, bajar la paridad Euro/Dólar que tanto daño nos esta haciendo.

Iván Ullastres 24 noviembre 2008 - 09:34

Algo raro ha pasado y el último comentario era mío (Iván Ullastres) pero aparece otro nombre (Javier Pérez)…. en fin, que no he intentado escurrir el bulto y que me hago responsable de mis comentarios.

Buenos días,
desde mi humilde opinión, quiero recalcar que estoy completamente de acuerdo con el artículo, puesto que cuando un pais pierde el recurso de la devaluacion las variables de ajuste quedan reducidas a la productividad (si no aumenta no se vende fuera o es mas barato comprar fuera), el paro (al aumentar mejora la productividad si no cae el gdp, es decir,si no entra en recesion) y el empobrecimiento del pais. Esta situacion desacelera el consumo interno y tiene, por tanto, el peligro de hacernos entrar en una espiral destructiva de riqueza.
La unica receta posible es fomentar la productividad reducir las importaciones temporalmente y fomentar tambien ls exportaciones.
Por ultimo, no ya como España sino como Europa, bajar la paridad Euro/Dólar que tanto daño nos esta haciendo

luis 30 noviembre 2008 - 13:42

Hola,
Siguiendo en la línea de lo ya expuesto, creo que el modelo económico español que tanto éxito nos ha dado en el pasado, basado en el “ladrillo” y el turismo de forma fundamental, necesita ser revisado. La burbuja inmobiliaria ha saltado por los aires, ayudada por una crisis financiera que ha arrastrado aún más a las constructoras hacia el fondo. Resultado: grandes empresas constructoras al borde del colapso.
Por otro lado, aunque España sigue atrayendo a los turistas, la actual crisis, hace que destinos más económicos como Turquía o Croacia empiecen a ser preferidos.

La situación es muy complicada, y tal y como decía Rodrigo, hace tiempo que tuvieron que tomarse medidas dirigidas a ser competitivos por innovación, eficiencia y tecnología. Pero estas medidas no eran rentables políticamente. Este tiempo de medidas siguen siendo necesarias, pero su efecto es a largo plazo y no está nada claro que con nuestro nivel de paro podamos permitirnos no tomar medidas urgentes.

Para complicar aún más la situación, se ha instalado un sentimiento de crisis en los hogares españoles que contrae la demanda y que hace muy difícil alcanzar niveles de consumo que estimulen la economía. Sólo nos falta que haga presencia el temido fantasma de la deflación para que este círculo vicioso en el que nos encontramos (paro, bajo consumo, baja demanda, paro) multiplique sus efectos.

Creo que ahora mismo lo fundamental es conseguir que la gente recupere la confianza y aumente el consumo, pero medidas estructurales para cambiar/mejorar el modelo español – basado en el ladrillo y el turismo – no deben obviarse, porque de esta crisis el mundo terminará saliendo, pero a mediolargo plazo la situación de España puede ser realmente comprometida.

Juan Nogales 30 noviembre 2008 - 16:41

Hola,

Desde mi punto de vista, el modelo seguido por la economía española desde los 90 ha llegado a su fin. Devaluaciones, Euro, fondos de cohesión, vivienda, turismo, dinero barato e inmigración han conseguido elevar de manera real nuestro PIB, basándose más en favorables circunstancias coyunturales que en un modelo razonado y razonable de incremento de productividad.

En un mercado global, donde las mayores economías compiten a cara de perro por colocar sus productos, y donde el nacimiento de nuevas potencias económicas comienza a mostrar la caducidad de las herencias coloniales y de la segunda guerra mundial, España no tiene más remedio que replantearse su modelo de crecimiento.

En este sentido, las medidas por el lado de la demanda no harán más que retrasar y empeorar nuestra caida, dejando cada vez menos márgen a la recuperación, tal y como probablemente hicieron las bajadas de tipos tras el conato de recesión mundial en 2000-2001.

Por el lado de la oferta, y centrándonos en España, no parece que nos quede otra salida a corto plazo que mejorar nuestra productividad, flexibilizando nuestro mercado de trabajo y potenciando la inversión en tecnología y bienes de equipo. A largo plazo hemos de plantearnos qué cesta de bienes y servicios tiene sentido producir, y cuales serían las inversiones estratégicas necesarias en infraestructuras y capital humano para propiciar esa situación. En este sentido, la mejora en el sistema educativo es crucial, pues es la única manera de aumentar la producción y la calidad de esa necesaria “materia prima” que nos permita diferenciarnos y posicionarnos en el mercado global.

Eva Martínez 4 diciembre 2008 - 12:38

Estoy muy de acuerdo con Roberto y Toni en relación a que la crisis interna (no la que viene de Estados Unidos) se debe a problemas estructurales de España que llevan años sin resolverse porque nuestros políticos no son capaces de aplicar medidas de medio/largo plazo.

También estoy de acuerdo con Miguel, ya que esas reformas estructurales deben hacerse en épocas de fuerte crecimiento económico, y no ahora cuando el dinero del Estado debe invertirse en prestaciones sociales y potenciar un gasto público que consiga dinamizar la economía.

Por otro lado, además de todas las cifras negativas que dan, creo que hay otro factor en el debate de la crisis que, sin querer ser pesimista, nos permite prever que lo peor está por llegar. A nuestros problemas estructurales se le ha unido la crisis internacional, lo que está generando una restricción crediticia con la que es difícil hablar de crecimiento. Si los bancos no dan dinero, las empresas no invierten y los hogares no consumen. En este contexto, el paro incrementa (a las pruebas me remito) lo que reduce aún más el consumo, retroalimentándose todo el proceso.

Por último, comentar que si bien una devaluación de la cotización permitiría mejorar la competitividad, también implicaría una presión para la inflación que, dados los niveles de precios que registra España frente al resto de países comunitarios, no sé si sería la mejor opción.

Un saludo,
Eva

Dejar un Comentario

*

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar