25
Nov

Repsol y Lukoil…

Escrito el 25 noviembre 2008 por Patricia Gabaldón en Economía española

Acabo de ver el video del Presidente Zapatero para The Economist, en las que promulga que el Gobierno “descree del proteccionismo” y de leer sus declaraciones con respecto a la compra de parte de Repsol por Lukoil. No entiendo el revuelo que se organiza cuando empresas extranjeras quieren pasar a formar parte del accionariado de empresas españolas. Que el Gobierno se mantenga al margen de una operación entre empresas privadas, no solo me parece lo más adecuado en este momento si no que además creo que es lo correcto.

Cuando Repsol pasó a ser una empresa privada en 1997 el objetivo era mejorar la eficiencia del mercado además de ingresar dinero en las arcas del Estado. Se buscaba que la proveedora estatal de petroleo y derivados se expandiera por el mundo y que funcionase dentro de España con criterios privados de eficiencia. A partir de ese momento, Repsol, (que tras adquirir la petrolera argentina YPF, pasó a denominarse Repsol-YPF) empezó a funcionar como cualquier otra empresa privada más. A mi manera de ver, a partir de ese momento, el Gobierno es libre de dar su opinión sobre las decisiones que toma Repsol-YPF, pero la decisión última la tiene que tomar la propia empresa.

La definición de empresas de interés público o estratégicas no me parece que sea relevante en este caso: no creo que Telefónica nos trate mejor solo por haber sido antes una empresa pública, ni que Endesa nos fuese a tratar mucho mejor que EON, en caso de haberse llevado a buen puerto la compra. Ni que Repsol vaya a cambiar su política por tener parte del accionariado ruso. Cuando las empresas nacionales se privatizan pasan a ser precisamente eso, privadas. La intervención del Estado en este caso, solo hace que la gestión y los resultados no sean los adecuados.

Sin embargo, sí creo que el Estado puede hacer algo para ayudar en la solución de estos problemas, y es básicamente que el Gobierno se encargase de generar competencia en los mercados, es decir, si la mayoría del mercado energético español no estuviese en manos de Repsol-YPF el problema actual no existiría. Y esto entra de lleno en lo que el Presidente del Gobierno acaba de decir: si de verdad el proteccionismo no es la solución a los problemas, es el momento de generar competencia.

Comentarios

Javier Tomás 25 noviembre 2008 - 20:57

No entiendo que gran parte de la polémica venga suscitada por aquellos que, tradicionalmente, dicen defender la libertad del mercado, la competencia, el papel reducido del Estado…

A mí me da igual que sea Lukoil o cualquier otra, siempre que venga con la pasta. Los rusos la tienen. Tienen tanta que, en mi experiencia como comercial en Europa del Este, eran de largo los mejores compradores y los más fiables pagadores. Una combinación que no es nada fácil de encontrar. A los rusos, porque sí, porque pueden, habría que exigirles un pago anticipado del total o de buena parte ese 30% que quiere adquirir. Es decir, que no fuera un mero trasvase de la deuda de Sacyr a Lukoil.

Por otro lado, si yo fuera ruso andaría un tanto ofendido con la imagen que de Rusia está ofreciéndose por parte de ciertos políticos y bastantes medios de comunicación. Un poquito de por favor; aquí la corrupción está a la orden del día y, desde luego, no descubrimos, impulsamos o exportamos la Democracia al resto del Universo.

Eduardo 25 noviembre 2008 - 23:10

El problema es, sencillamente, la nacionalidad de Lukoil. Si no fuera rusa, y su presidente tuviera los antecedentes que tiene, no pasaría nada. Tan simple como eso. Por cierto, agradezco que alguien ponga el debate en sus justos términos: que haya competencia real. En España hubo privatización de ciertos sectores, pero no liberalización efectiva.

Jose Luis Borrallo 26 noviembre 2008 - 06:47

El problema no radica en si son buenos pagadores o no, el problema radica en la reciprocidad. Es decir, ¿puede una empresa española acceder al sector energético ruso sin ninguna restricción? ¿Vamos a dar acceso a una empresa estatal o semidirigida por el estado en nuestro sector energético de distribución (petróleo, gas y electricidad)y por extensión abrir las puertas de latinoamérica a rusia sin nostros poder acceder a la generación de su gas natural tan neesario para el suministro Europeo? No seamos naifs.

Jaime B. Rodríguez 26 noviembre 2008 - 10:32

Como bien comenta José Luis Borrallo, creo que el problema no solo está en la limitación del libre mercado, que asumo todos defendemos aquí, sino las implicaciones reales que supone que sea precisamente una empresa rusa la que se haga con el control de Repsol.

Y esto es de especial importancia, en tanto ha quedado claramente demostrado que Rusia es un país que no ha vacilado en usar el suministro energético como herramienta de presión política en diversas ocasiones. Así sucedió dos años atras, cuando literalmente cortó el suministro de gas a toda europa central y del este, produciendo en el proceso auténticos estragos económicos… ¿Cuales serían las consecuencias de una acción similar en España, que tiene una dependencia energética del exterior en torno al 80%?

La pregunta es, por lo tanto, si estamos dispuestos a asumir los preceptos de libre mercado y competencia con empresas cuyo fin último no es solo la obtención de rentabilidad, sino también la presión política…

Y conste que me duele especialmente decir esto, en tanto que yo nunca he creído en la calificación de ciertos sectores como “estratégicos”. Sin embargo, hay ocasiones en las que el pragmatismo debe prevalecer sobre otras consideraciones.

Carlos 26 noviembre 2008 - 16:24

Botín y Lukoil: una extraña pareja

El presidente del Santander está interesado en que la petrolera rusa entre en Repsol y dar salida así a la deuda que la constructora Sacyr mantiene con el banco.

Y eso que la experiencia de don Emilio con los rusos no es la mejor. Hace casi dos años el Santander esperaba poner un pie en Rusia con la compra de Extrobank, un pequeño banco que se situaba entre los 207 mejores del país de los zares y cuyos activos estaban valorados en 135 millones de euros. Santander pagó 44 millones de euros, lo incorporó a Consumer y cuando se hizo cargo de la entidad se dio cuenta de que no había negocio.

Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es

WOW GOLD 28 noviembre 2008 - 08:45

good to know that, thanks for your job!

Edgar 17 diciembre 2008 - 09:04

Muy buen artículo, sobre todo porque me recuerda un pequeño aspecto de las democracias, LA HIPOCRECIA POLITICA de las partidos opositores. Mientras unos defienden otros atacan pero todo en una perspectiva interior, es decir esto se debate solo cuando España se ve intervenida. Ahora bien, ¿tendrán la misma enérgica censura, cuando una empresa privada española se hace a parte de empresas nacionales en países donde estos negocios se siguen viendo como grandes conquistas económicas?

Dejar un Comentario

*

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar