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Hoy hemos conocido la balanza de pagos de España de los 9 primeros meses del año. El déficit de la balanza por cuenta corriente se situó en 81.449,1 millones de euros (en el mismo período de 2007 el déficit fue menor: 77.009,5 millones ). El déficit exterior es el más alto del mundo en términos absolutos después del de Estados Unidos. La ampliación del déficit de la balanza por cuenta corriente se debió principalmente al aumento del déficit de la balanza comercial. El 77% del déficit corriente se origina en los intercambios de bienes también llamadas mercancías.


Este déficit por cuenta corriente, en porcentaje del PIB, es del 10%, ya que el PIB en los 9 primeros meses del año fue 814.217 millones de euros.

Un déficit exterior español que, como bien es sabido, hay que financiarlo en un contexto de escasez de ahorro interno por lo que nos hemos hecho muy dependientes del crédito externo. De ahí que el sistema financiero español deba apelar constantemente al Banco Central Europeo y recurrir a los mercados interbancarios europeos para financiarse. Por este motivo España sigue aumentando su posición deudora con respecto al resto del mundo.

Este déficit significa que los hogares, las empresas y el sector público siguen gastando mucho más de lo que ingresan, algo que sucede desde hace diez años, lo que ha originado una deuda histórica que tiene una complicada devolución, en estos momentos de dificultades de financiación. Para resolver este problema de enedeudamiento y déficit exterior no habrá más remedio que aumentar el ahorro nacional (quizá mejorando la fiscalidad al ahorro), aumentar las exportaciones y reducir el gasto interno, tanto de consumo como de inversión, como ya ha comenzado a ocurrir; lo que puede significar crecimientos más negativos del PIB y aumentos en el paro.

De los grandes abusos vienen las grandes restricciones.

Comentarios

Ignacio Herrero 28 noviembre 2008 - 13:06

Estimado Rafael:

Debido a mi actividad profesional actual, he conocido que las declaraciones aduaneras de importación han bajado drásticamente el último trimestre del año 2008 (no conozco aún las cifras ya que no me las han facilitado todavía) mientras que las de exportación todavía no se han resentido en demasía.

Qué conclusiones podríamos sacar? en primer lugar que la crisis económica y financiera está causando un mayor impacto en España que en el resto del mundo -los paises extranjeros siguen demandando nuestras exportaciones-.

Quizá esté enfocando erróneamente el problema pero si descienden drásticamente las importaciones, estas pueden ser tan bien de bienes de equipo (Capital)y royalties lo que pudiera organizar a medio y largo plazo un estancamiento de la producción (PIB) y del I+D.

Krugman dice que no es momento de mirar el déficit a corto plazo, pero estoy de acuerdo en que no es una buena posición estratégica el aumento del endeudamiento con el exterior.

Por último, me gustaría señalar que se debería invertir en energía nuclear -sin entrar a debatir políticamente- porque podríamos aumentar la Demanada agregada y situarnos en una postura energética más autónoma con respecto al resto de los países.

German Padilla 28 noviembre 2008 - 16:31

Profesor Pampillón:

Son alarmantes las cifras que nos presenta. ¿Usted cree que la economía esté “autoajustándose” a esta nueva realidad para corregir el rumbo?

Sería interesante saber cómo se están comportando las economías que son similiares a España en el resto de la eurozona. Saber cómo está su balanza de pagos.

Hablar de un incremento a las exportaciones es poner un tema muy complicado sobre la mesa, por dos cuestiones desde mi punto de vista: El precio del euro (factor que obviamente importa fuera de la eurozona); y la pérdida constante de la competitividad española. El mismo “The Economist” lo puntualiza en su edición del 8 de Noviembre especial sobre España.

Me parece que además de aumentar el gasto público, el gobierno tiene que invertir muchos más recursos para ayudar a la planta productiva española a ganar competitividad. Y también, como comenta Ignacio Herrero, a depender menos del exterior en cuanto a temas como energía u otros más. Aprovechando, sobre todo, la excelente infraestructura del pais y su gran apertura económica.

Joaquín Castillón 29 noviembre 2008 - 17:36

Estimados todos:

Desde mi humilde ignorancia y con mi creciente interés en estos temas, gracias al dinamismo de las clases, me atrevería a compartir lo siguiente:

En base a la posible solución expuesta por Rafa, me viene a la cabeza que nos queda un largo y arduo camino por recorrer. Para ahorrar en las familias, primero hay que dejar de consumir. Pero, a mi modo de ver, hay efectos secundarios en la solución. Si no se consume, las empresas no venden, no pueden tener beneficios y financiarse con fondos propios. Con lo que necesitarán más fondos externos. ¿Es posible que hasta que llegue un punto de equilibrio en el que el consumo baje lo suficiente para que las familias ahorren, aumente el nivel de endeudamiento con el exterior hasta que ese ahorro se canalice al tejido productivo? ¿Esta situación puede propiciar una disminución de la productividad debido a que los problemas de financiación pueden afectar a la inversión en bienes de equipo (en línea con el comentario de Nacho)? Mi modesta estimación: vienen 2 años complicados.

Respecto a la energía nuclear, estoy totalmente de acuerdo con Nacho. Si bien requiere una inversión importante (e importar tecnología costosa), a largo plazo nos haría disminuir drásticamente la importación de energía (Francia) y, quién sabe, si permitiría exportar. Obviamente, hay un componente “no económico”: la seguridad. Todo lo anterior está muy bien si se garantiza razonablemente la seguridad. Pero seamos conscientes de una cosa: si una central nuclear del sur de Francia tiene un incidente desastroso, Madrid está más cerca que París (sirva para callar algunas críticas a la inversión en energía nuclear).

Jorge Otalvaro 1 diciembre 2008 - 12:32

Preocupantes las alternativas para resolver este problema. Definitivamente España deberá hacer un esfuerzo importante en términos de competitividad y sobre todo en la busqueda de nuevos mercados (Caso Paises Emergentes) para aumentar sus exportaciones.
Las demás opciones parecerían cumplir la expresión: Peor el remedio que la enfermedad. Realizar ajustes al gasto interno, al consumo y a la inversión entre otros en época de crisis complicaría aún más la situación económica de cualquier país.

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