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Nov

El BCE ha decidido hoy recortar en 50 pb su principal tipo de intervención, que queda situado en el 3,25%. El pasado 8 de octubre ya estrenó esta nueva dirección de la política monetaria con una bajada de tipos de igual cuantía coordinada con otros bancos centrales, dejando atrás la puntillosa preocupación por las presiones inflacionistas que en julio había provocado una subida de 25 pb ya entonces difícil de explicar. La recesión económica global y el consiguiente desplome de los precios de las materias primas han dado un giro radical a las prioridades de la política monetaria, como bien atestiguan otros dos movimientos de bancos centrales registrados hoy: el Banco de Inglaterra ha recortado su tipo de referencia nada menos que en 150 pb (se sitúa en el 3%, por debajo del tipo oficial del BCE) y el banco central suizo ha rebajado su tipo objetivo (Libor a tres meses) en 50 pb, recortando su nivel de financiación al sistema crediticio hasta el 0,6%. A la luz de estas dos respuestas europeas, la del BCE casi resulta pausada y calma, propia de quien no quisiera despeinarse por las urgencias del momento. ¿Está justificada la diferencia?


No del todo. Los tres bancos centrales se enfrentan a la más que probable contracción de sus respectivas economías en 2009 y el riesgo inflacionista se ha convertido, también en los tres casos, en algo aún peor: riesgo de deflación. Y es que la inflación de la zona euro podría llegar a descender en los próximos meses por debajo del 1%. Si a esta situación se añade el detalle de que el crédito a empresas y consumidores y la financiación interbancaria se encuentran progresivamente estrangulados y que los tipos de interés realmente soportados por la economía se sitúan cientos de puntos básicos por encima de los oficiales (sólo los interbancarios se acercan a los 200 pb), las cautelas a la hora de aligerar el grifo monetario parecen poco apropiadas.

En cualquier caso, con mayor o menor parsimonia, el objetivo acabará siendo el mismo: tipos oficiales en mínimos históricos. El mercado aún no anticipa recortes del BCE hasta más allá del 2,25%-2,50%, pero ya lo hará. No sería sorprendente un nivel de llegada en la zona 1%-1,50%. Quiere esto decir que el celebrado descenso de los tipos interbancarios de los últimos días, que ha obedecido casi exclusivamente a la evolución de las expectativas de tipos oficiales y no a la reducción de las primas de riesgo, se prolongará en las próximas semanas. El propio presidente del banco central ha dejado hoy bastante claro en su comparecencia ante la prensa que seguirán bajando tipos. Incluso ha reconocido que llegó a plantearse en la reunión un recorte de 75 pb. Y, al decirlo, parecía que hasta se despeinaba un poco.

Comentarios

Fernando 7 noviembre 2008 - 10:28

efectivamente, en un plazo de dos-tres meses la perspectiva ha cambiado radicalmente. Es significativo que existiendo una tendencia a la baja de los tipos de interés el oro se siga depreciando. Desafortunadamente, veinte años de intervención inflacionista de los bancos centrales está produciendo sus consecuencias más perversas en la economía. El sistema tiende al equilibrio y este sólo llegará cuando se “desinfle” todo lo que se ha inflado anteriormente. Pienso que nos esperan años de deflación que progresivamente irán corrigiendo el problema. Empresas, instituciones y particulares valoraron proyectos de inversión que eran rentables a unos tipos de interés muy bajos, pero que de otro modo no lo habrían sido y por tanto están condenados a la fatalidad desde su mismo origen. A diferencia de Helicopter Ben, Trichet es consciente de que bajar los tipos de financiación lo único que va a conseguir es volver a inflar la economía y retrasar el problema (siempre que tenga éxito), pero el resultado será una recesión aún peor a unos años vista o en el mejor de los casos, una recesión en L ahora.

saludos

Miguel 7 noviembre 2008 - 13:12

Me parece que el BCE hace bien. De todas formas, el proximo mes bajara de nuevo 0,5%, y apostaría que seguirán así al menos hasta el 1,25% (bajando cada mes el 0,5%. Creo que el BCE ha sido mucho más sensato y eficaz que la FED y gracias a ello ahora tenemos margen para bajar. La crisis será larga, así que no hay que tener prisa en bajar todos los tipos de sopetón, pues esa predicibilidad del BCE es una ventaja para los agentes económicos. ¡¡Y hoy día hace falta estabilidad como sea!!

Miguel 7 noviembre 2008 - 13:19

¿Qué pasaría si se baja de sopetón en 2 meses hasta el 1% y luego resulta que se dispara el petróleo de nuevo (por ejemplo, por recortes de la producción de la OPEP)? Pues que habría que subir de nuevo algo los tipos por la inflación. Porque además estaría en juego la reputación antiinflacionista del BCE. Es muy importante que parezca que el BCE aún ´le importa muchísimo la inflación, pues influye en las expectativas, lo que ayuda a rebajarl la propia inflación, aunque luego fuera una mentira que está dispuesto a lucharla a costa de un gran coste económico y social.

Guardar ese capital reputacional vale su peso en oro, cuando en cualquier momento podríamos volver a tener riesgo de estanflación. Vale más que bajar precipitadamente los tipos, sobre todo cuando son posibles los repuntes por inflación en segunda ronda.

PD: es teoria de juegos.

Zeitgeist 20 marzo 2009 - 05:03

y que pasa con la gente que se muere en el mundo….

en este sistema injusto en el que se permite ganar solo por el hecho de tener…

piensen en la gente…

de sus actitudes dependemos todos

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