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Los Juegos Olímpicos, ¿simple escaparate o pistoletazo de salida?

Escrito el 8 agosto 2008 por María Jesús Valdemoros en Economía Global

Hoy, 8 de agosto de 2008 a las 8 horas y 8 minutos de la tarde hora local en China (seis horas menos en España), se inauguran en Pekín los vigésimo novenos Juegos Olímpicos. Es éste uno de los acontecimientos –diría que “el acontecimiento”- con que China quiere mostrar al mundo el desarrollo económico alcanzado por este gigante en las últimas décadas.


En este blog, al que aún estoy casi recién llegada, ya he tenido la oportunidad de referirme a la economía china en términos positivos. Ahora bien, como seguro sabéis, no es oro todo lo que reluce bajo el sol asiático. China tiene aún pendientes numerosas reformas que atañen tanto a aspectos puramente económicos como especialmente a otros más apremiantes si cabe para el bienestar de sus ciudadanos.

Distintas organizaciones han denunciado, por ejemplo, el incumplimiento de las autoridades chinas de sus compromisos de mejora en la defensa de los derechos humanos y de las libertades. Otras organizaciones han reclamado de China su adhesión a pactos internacionales de defensa del medioambiente (aunque China no es un gran emisor de gases efecto invernadero per cápita, si lo es en términos absolutos por su propio tamaño y por la etapa de desarrollo en que se encuentra).

Estas cuestiones tienen una interesante vertiente económica. Existe una amplia literatura que trata la relación entre desarrollo económico e instituciones políticas y medioambiente. En concreto, la pregunta es si el crecimiento económico y el consiguiente bienestar material conducen a mejoras en las libertades políticas y en el respeto del medioambiente. En economía no resulta sencillo responder a determinadas cuestiones sobre la dirección de la causalidad. Así, por ejemplo, también puede argumentarse que las libertades políticas facilitan libertades económicas que impulsan el crecimiento. Y es probable que incluso sean factores que se alimentan mutuamente.

Esperemos que en el caso de China se satisfaga la hipótesis que Lipset lanzó hace casi medio siglo, y que establece que el desarrollo económico despierta mayores deseos de libertad que acaban haciéndose realidad (casos como el de Chile y España parecen encajar en esta teoría). Confiemos también en que el bienestar material despierte mayor conciencia medioambiental entre los ciudadanos chinos y que el gobierno sepa responder a sus demandas (lo que es más probable si también se instauran las libertades democráticas).

Pero nada de lo anterior sucederá con la necesaria rapidez sin una decidida voluntad de cambio por parte de las autoridades chinas. Sería deseable que los Juegos Olímpicos que hoy comienzan oficialmente fueran el pistoletazo de salida para esa transformación.

P.D.: Desear también desde aquí que la delegación española logre grandes resultados (aunque lo importante no es ganar, sino participar, que decía el Barón de Coubertin…) y nos haga disfrutar como lo están haciendo nuestros deportistas en los últimos tiempos. ¡Suerte a todos ellos!

Comentarios

Mark 8 agosto 2008 - 12:06

¿Por qué aprovechar unas Olimpiadas para meter pajitas en el ojo del anfitrión?

Nos olvidamos de lo mucho que ha avanzado China en los últimos 25 años, con reformas que han mejorado la vida de millones de personas. Por supuesto que se hacen cosas mal, y otras que se podían hacer mejor, pero lo que es de risa es que venga alguien de fuera a corregirles la plana con el sermón de los derechos humanos.

Sobre derechos humanos, en Estados Unidos se producen a diario ejecuciones de presos, ejecuciones legales pero inmorales y de dudosa eficacia (se “corrige” el crimen matando al criminal). Da igual, el Presidente se permite el lujo de sermonear a los chinos.

En España, una persona con una condena milenaria por múltiples asesinatos, sale de la cárcel a los 21 años. No sólo eso, se permite que el verdugo viva entre familiares de las víctimas, sin haber mostrado el menor arrepentimiento. También da igual, un juez admite una querella contra el Gobierno Chino por su actuación en el Tibet.

En vez de sermones y actuaciones de iluminados evangélicos, estaría bien que cada cual mire lo que tiene que arreglar en su casa y que luego, si se la piden, dé su opinión sobre lo que se podría mejorar en la del vecino. Lo otro es hipocresía, y en este caso sólo lleva a ofender innecesariamente a una gente, el pueblo chino, que tanta ilusión está poniendo en estos Juegos y que ellos consideran su “puesta de largo” en el mundo como un gran país.

Personalmente, ni voy a estar allí ni veré por televisión la Inauguración, porque estás ceremonias son aburridísimas, pero les deseo a los organizadores la mejor de las suertes con sus Juegos, y que los deportistas españoles sigan dando alegrías.

JOSE 8 agosto 2008 - 18:20

Discrepo de los comentarios de Mark. No podemos olvidar que lo que sucede en China tiene repercusiones sobre todo el mundo. En concreto, pensemos en los problemas medioambientales que ya no son meras externalidades locales, sino que tienen el carácter de problemas globales.
Por otro lado, no veo que el blog sea ofensivo de ninguna manera para el pueblo chino

Angélica 9 agosto 2008 - 00:22

Yo tengo una pregunta. ¿Podría China mantener el ritmo de crecimiento que ha tenido las dos últimas décadas si de verdad se empiezan a respetar los derechos humanos y las libertades individuales? ¿O un gobierno totalitario es necesario no sólo para una transición del comunismo al capitalismo sin escollos (léase Rusia) sino para mantener el ritmo de crecimiento actual?

Mark 9 agosto 2008 - 08:55

Jose, totalmente de acuerdo contigo. La entrada de María Jesús no es ofensiva para los chinos, para nada. Que Bush suelte el sermon derechos humanos, sí lo es.

La pregunta de Angelica es muy interesante. No me atrevo a responder. Pero recomiendo un libro que leí hace poco, La Segunda Revolución China, de Eugenio Bregolat. Allí se explica muy bien la aparente contradicción en la que vive China. Es un libro estupendo, escrito por un español que fue embajador en ese país en dos ocasiones. También fue embajador en Rusia, con lo que su análisis comparado de cómo se hicieron las “transiciones” en esos países es interesantísimo.

JOSE 9 agosto 2008 - 09:04

Desde luego, Angélica da en la diana con su pregunta.
Tampoco me atrevo a dar una respuesta. Tan sólo comentar que otros países nacidos de la desintegración de la URSS y del bloque comunista han logrado transiciones económicas relativamente exitosas en un marco de libertades democráticas (Rep. Checa, Polonia, Estonia)

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