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Ago

La economía española se tambalea

Escrito el 14 agosto 2008 por Rafael Pampillón en Economía española

La economía de española registró un crecimiento mínimo en el segundo trimestre de este año. El Producto Interno Bruto (la producción total de bienes y servicios de la economía) creció en el segundo trimestre a una tasa intertrimestral del 0,1%, después de una modesta alza del 0,3% registrada en el primer trimestre. Esta tendencia avala la posibilidad de que durante este año la economía inicie una recesión. Probablemente en el cuarto trimestre de este año y el primer trimestre del próximo año. Todo dependerá de cómo se comporta el empleo, la producción industrial, la renta real disponible y las ventas del comercio minorista. Los últimos resultados de estos indicadores son desastrosos. Los 400 euros que nos devolverá el del gobierno, no podrán evitar una recesión.


El consumo se reduce

Tal como viene señalando el INE las ventas del comercio minorista vienen cayendo desde diciembre del año que viene. El consumo cae porque las familias españolas están sufriendo el aumento del paro, los elevados precios de la gasolina y de los alimentos, el aumento de pago de sus hipotecas, la reducción en el valor de sus casas, la caída de su patrimonio bursátil y el menor acceso al crédito.

Aumento del paro

El mercado laboral muestra también señales de deterioro, ya que el paro aumenta rápidamente. El mercado laboral es un motor clave del crecimiento económico, y su debilitamiento amenaza con una crisis mayor para el próximo año. Los trabajadores despedidos compran una menor cantidad de bienes y servicios obligando a las empresas a reducir su producción, plantilla e inversión. La debilidad del mercado laboral también restringirá el aumento de los salarios, a pesar de que los precios están en las nubes.

Bajada de los tipos de interés

Sin embargo, la combinación de menor crecimiento salarial, caída de los precios del petróleo y disminución de la demanda agregada aumenta las posibilidades de que el BCE disminuya los tipos de interés. Y eso es una buena noticia para la economía española que se deteriorá menos de lo que lo haría si los tipos se mantuvieran altos.

El Consejo de Ministros aprobará mañana un programa de reformas económicas que se pondrán en marcha este año y el que viene en sectores como la vivienda, el transporte, la energía, las telecomunicaciones y el medio ambiente. ¿Resolverán estas medidas la crisis que padecemos?

Comentarios

Angélica 16 agosto 2008 - 01:39

Suelo ser optimista, pero esta vez me cuesta mucho. Me extrañaría gratamente que las medidas propuestas por el gobierno solucionaran la crisis de la economía. Creo que el modelo económico debería de cambiar profundamente para solventar el bache.

El modelo español se basa sobre todo en la construcción y a no ser que se pongan en marcha propuestas para cambiar esto, el crecimiento español dependerá siempre de los tipos de interés y la capacidad de endeudarse de las familias.

Un mayor apoyo a la inversión, a la creación de nuevas empresas, a la investigación y a la producción de tecnologías de alto valor añadido para el mercado interior y la exportación aportarían mayor estabilidad a la economía española que simplemente “parchear” y dar ayudas al consumo (los famosos 400€) o comprar suelo público para las constructoras u obligar a los municipios a dedicar un x% de su suelo a vivienda protegida.

Manuel Sarachaga 19 agosto 2008 - 09:08

Aunque hay una serie de aspectos que son incuestionables (caída del consumo e inversión, aumento del desempleo, etc) sin embargo no puedo estar de acuerdo en alguna de las afirmaciones del Sr. Pampillón. El descenso en los tipos de interés por parte del BCE no sólo no solucionaría nada, sino que agravaría el problema que tenemos y retrasaría su resolución, que no es otra que el necesario ajuste entre inversión y ahorro.

El más grave problema de nuestra economía -entre otros muchos- es que ha sido la más afectada por la desafortunada política monetaria expansiva del BCE (y también de la Fed). El largo periodo de tipos artificialmente bajos, incluso negativos en términos reales (lo cual, por desgracia, sigue pasando hoy en España), ha incentivado un endeudamiento excesivo y una política crediticia tremendamente dañina. Este exceso de crédito, de dinero fácil, se ha ido en gran parte hacia actividades de poco valor añadido, especulativas, desviando recursos que podían haber sido destinados a otros sectores, y ha propiciado que la inversión excediera con mucho al ahorro, y ya sabemos que por mucho que nos empeñemos, no hay posible equilibrio ni crecimiento sostenible si el ahorro no es igual a la inversión. Y esto es, ni más ni menos, el déficit corriente tan tremendo que tenemos. Hemos crecido más que el resto, sí, pero a costa de endeudarnos, es decir, de invertir y consumir en el presente lo que era inversión y consumo futuro (pues el crédito no es más que la inversa del ahorro). Y ahora debemos pagar la factura, ya estamos en el “futuro”, y esto ya no puede seguir así: nuestra capacidad de endedudamiento se ha agotado, los precios de los bienes de capital (hacia donde ha fluído gran parte de ese dinero fácil) ha crecido demasiado y ahora esa inflación se traslada a los bienes de consumo. Además, la política expansiva de la Fed ha generado, entre otras razones, un dólar demasiado barato, que ha impulsado otras “burbujas” en mercados refugio (tras la explosión del mercado hipotecario), tales como el petróleo, el oro, metales, materias primas, alimientos, etc, y eso nos está haciendo mucho daño. Además, el euro caro empeora nuestras ya débiles exportaciones.

El único ajuste posible es el que el mercado va a hacer, queramos o no, y lo va a hacer por las bravas, y nadie puede pararlo. Va a reducir el consumo, mejorando el ahorro, y va a reducir la inversión, disminuyendo así el diferencial ahorro-inversión. Esto supondrá muchos fracasos empresariales, redimensionamiento de sectores, caídas de precios de activos, desempleo, pérdida de crecimiento económico …

Lo único que nos resta es prepararnos para cuando el ajuste se haya realizado, no volver a caer en los mismos errores y realizar las tan mencionadas reformas estructurales (mercado energético, laboral, educación, impulso sectores tecnológicos, etc) y luchar para que el BCE no vuelva a bajar los tipos por debajo de lo que serían los “tipos naturales”, esto es, que no vuelva a expandir el crédito sin un crecimiento previo del ahorro: hace muchos años, más de un siglo, que se sabe que esto es perjudicial y sólo aboca al fracaso, pero lamentablemente la ciencia económica es la única en la que no acabamos de avanzar sobre lo ya conocido y experimentado, sino que volvemos a caer, una y otra vez, en los mismos errores. No en vano se trata de una ciencia social, relativa al hombre, y ya se sabe que éste es el único animal que tropieza dos veces (al menos, diría yo) con la misma piedra.

Un saludo

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