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Nuevos problemas para la economía española

Escrito el 13 Junio 2008 por José Ramón Diez Guijarro en Uncategorized

Ayer mismo en el blog, el profesor Antonio Zamora escribía sobre la más que probable subida de tipos con la que nos obsequiará el presidente del BCE en el mes de julio. Además, en el improbable caso de que no los subiera, ya la curva del euribor ha respondido con un tensionamiento de todos los plazos y, especialmente, con una subida del vencimiento a 12 meses hasta el 5,43%, tipo al que se referencian buena parte de los contratos financieros: préstamos hipotecarios, consumo, líneas de financiación a empresas, etc.


Esta no es precisamente la mejor noticia para economías como la española, italiana o irlandesa, sumidas en un importante ajuste a la baja de la actividad. Casi la única esperanza que teníamos para la segunda parte del año era una reducción de los tipos euribor, bien por un descenso de las primas de riesgo en el mercado interbancario, bien por una rebaja de los tipos oficiales. Ninguno de los dos supuestos parece que se va a cumplir, lo que unido a un euro sobreapreciado conforma las condiciones monetarias más exigentes desde hace muchos años. Todos nos preguntamos si esta es la mejor medicina para un aumento de la inflación que no tiene su origen en un recalentamiento de la demanda, pero lo que parece muy probable es que este ataque de ortodoxia monetaria, digno de la etapa más dura del Bundesbank, va a terminar provocando un importante enfriamiento de la actividad en Europa. Lo que seguramente obligará a bajar los tipos de interés en 2009, algo de lo que escribiremos otro día.

De momento, el empeoramiento de las condiciones financieras para familias y empresas agravará el ajuste del consumo e inversión en España. Y, en el caso de la economía española preocupa especialmente la evolución del gasto privado (60% del PIB), muy deteriorado en los últimos meses por el aumento del desempleo y por la erosión en la capacidad de compra provocada por la inflación. Además, la subida de los tipos de referencia hipotecarios complicará la mejora de la accesibilidad a la vivienda de los demandantes potenciales (actualmente en el 45% de los ingresos), al centrar esa corrección en el ajuste del precio.

Las divergencias en los ciclos de actividad entre regiones son uno de los mayores problemas de las áreas monetarias. Durante diez años eso se nos había olvidado, al beneficiarnos en términos de crecimiento y empleo de unos tipos de interés excesivamente laxos para nuestro elevadísimo crecimiento nominal. Ahora que nuestra posición cíclica ha cambiado en términos relativos sufriremos por la falta de autonomía monetaria. Con todo ello, me temo que nos espera una nueva ronda de revisiones a la baja de la previsión de crecimiento para la economía española, que va a situarse muy cerca del estancamiento en los próximos trimestres.

Comentarios

Dani Tejada 17 Junio 2008 - 11:19

Hay que estar a las duras y a las maduras, y ahora toca apretarse el cinturón. Nos hemos beneficiado durante mucho tiempo de algunas de las más evidentes ventajas de estar en Europa, como la financiación de proyectos con cargo a fondos europeos o la estabilidad monetaria (algunos todavía nos acordamos de las devaluaciones de Solchaga). Ahora que tocan las vacas flacas no nos podemos quejar de no disponer de autonomía monetaria.

En cuanto a las dificultades que nos acechan desde el ámbito económico, sabíamos que más tarde o más temprano iban a llegar. Ahora, despertamos del sueño dorado de uno de los periodos expansivos más amplios de la historia de la economía española. Y toca apretarse el cinturón.

Juan Ramón Rivas 17 Junio 2008 - 12:52

Efectivamente toca época de vacas flacas, y como se empieza a notar en todos los aspectos. Yo creo que en España tenemos una “cierta incultura” financiera, y nos hemos querido de una situación de tipos de interés excesivamente bajos durante unos años, sin ver más allá, contratando créditos a largo plazo, pensando que los tipos siempre estarian al 2%. Sin embargo, en Europa, especialmente Alemania, en la misma época de tipos de interés bajos, aprovecharon la ocasión para contratar hipotecas a tipos fijos al 4 o al 5%. ¿Os imaginais que lo hubieramos hecho aquí en España?

Hay que decir que no toda la culpa es del consumidor. Ni el gobierno, ni las entidades bancarias, ni ninguna autoridad monetaria incentivó o informó de la buena oportunidad de mercado. Si se hubiera hecho….quizás hoy en día otro gallo nos cantaria…

Un saludo

Miguel Rodera 19 Junio 2008 - 23:16

El contexto económico mundial, no únicamente el europeo o el español, se encuentra en un momento de crisis o, en palabras del gobierno, de desaceleración, según los parámetros que queramos utilizar o la gravedad de los elementos que se analicen. En cualquier caso, se ha podido apreciar un claro cambio en la coyuntura, que si bien estas fluctuaciones cíclicas son habituales, en el momento presente se han acentuado por tener una clara repercusión en las economías domésticas. A este punto en particular hace referencia el artículo, sobre la subida de los tipos de interés, su influencia en el consumo y en la inversión y los efectos de la inflación.

En épocas de bonanza económica es el propio sector privado el que estimula la economía, pero en épocas de crisis, son los poderes públicos los que con la inversión pública deben minimizar los efectos perniciosos de la crisis. No obstante, la puesta en práctica de la UEM ha quitado a los gobiernos de los Estados miembros un importante instrumento para afrontar las crisis, como es la politica monetaria.

Por ello, en países como España se debe replantear cuál debe ser el papel de los poderes públicos en la actividad económica. Lo apropiado sería considerar el papel fundamental del gobierno en el estímulo, fomento y apoyo a la inversión a través de la política fiscal y la inversión pública. Pero sobre todo, el papel que debe cumplir es el de colaborar en la reestructuración de los fundamentos básicos de la economía española, para hacer de ésta una economía verdaderamente adaptada al nuevo contexto de la globalización, moderna y competitiva, e impulsando el uso y aplicación de las nuevas tecnologías de la información. Todo este proceso de despegue definitivo de la economía española, visto con una perspectiva del largo plazo, es el que puede contribuir a conseguir una economía dinámica y menos sujeta a las fluctuaciones cíclicas. No se deben olvidar los importantes condicionantes económicos que provienen desde Europa, pero en todo caso, cada Estado miembro tiene sus características propias, sobre las que hay que actuar en particular, para afrontar la situación de crisis en la que nos encontramos.

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