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May

El retorno de las tentaciones proteccionistas

Escrito el 13 mayo 2008 por José Ramón Diez Guijarro en Uncategorized

Ayer leía en “Financial Times” que el ministro de agricultura alemán abogaba por incrementar las exigencias medioambientales y sanitarias a países como China, India o EEUU si quieren seguir exportando productos alimenticios a Europa. Es decir, por si acaso en la próxima Ronda de Doha nos obligan a los europeos a rebajar nuestros aranceles, subamos las barreras no arancelarias para mantener el “statu quo”. Seguimos con lo de siempre, los países ricos no sólo ponen elevados aranceles a las importaciones agrícolas de los países del tercer mundo, sino que además subsidian las exportaciones de este tipo de productos y, a cambio, con la inestimable ayuda del FMI recomiendan a los países pobres que abandonen los cultivos tradicionales de subsistencia, por productos para exportar y obtener divisas.

Cuando los precios de los alimentos alcanzan niveles desorbitados, la lógica nos dice que es un buen momento para reducir los aranceles (23% de media en alimentos en la UE) y las ayudas al sector, que en Europa alcanzan los 50 mil millones de euros cada año (más de 100 euros al año por cada habitante de la UE). Esta sería nuestra mejor contribución al desarrollo de los países más pobres del mundo. Y este tema debería ser uno de los más importantes de discusión en las próximas elecciones al Parlamento Europeo pues en 2013 hay que renovar la PAC.


Lo cierto es que no se puede ser excesivamente optimista sobre la evolución del precio de los alimentos en el medio plazo a tenor de las estrategias que empiezan a poner en marcha los países con recursos. Si hasta hace poco la batalla se centraba en asegurar el aprovisionamiento futuro de materias primas energéticas, ahora los peones se mueven para garantizar los suministros de alimentos.

Los Emiratos Arabes Unidos están utilizando un “private-equity” para comprar tierra de labranza en Pakistán (EAU importa el 85% de los alimentos que consume) y movimientos parecidos están realizando China, Libia o Arabia Saudí. Y no es de extrañar, hay demasiados factores inflando a la vez los precios de alimentos básicos para la dieta de buena parte de la humanidad: alteraciones climáticas, agotamiento de las energías fósiles, cambio de los hábitos de alimentación y de la estructura de demanda por parte de la nueva clase media en los emergentes, especulación en los mercados de futuros y opciones, distorsiones provocadas por los biocombustibles, etc.

Esperemos que la “task-force” de las Naciones Unidas encuentre soluciones o, por lo menos, nos ayude a comprender una crisis mucho más importante que la financiera. Pues estas alturas ya podemos dar por fracasados los Objetivos del Milenio que pretendían reducir a la mitad la pobreza extrema entre 1990 y 2015. Podemos imaginar en qué gastan el dólar con el que subsisten cada día 1.000 millones de personas en el mundo.

Comentarios

rafael martinez 13 mayo 2008 - 12:02

Hay un aspecto que es clave: la producción de materias primas agrícolas suele provenir de explotaciones agrícilas poco eficientes que, además, no han aprovechado las ayudas comunitarias para su modernización. Durante años, la PAC ha sido un trágala que ha primado no se sabe muy bien que y no ha obligado a la modernización de cultivos. Las presiones de Francia y otros países europeos han impedido el desarrollo de modernos sistemas de cultivo y ahora es cuando se pagan las consecuencias.

Por otro lado, desde la ONU tampoco se ha conseguido modernizar la agricultura de países pobres que en muchas ocasiones son incapaces de producir hasta para si mismos, lo que agrava la situación.

María Aguado 13 mayo 2008 - 15:38

No sé si somos conscientes de lo que está pasando y de las repercusiones que esto puede tener para muchos países. (Salvo excepciones como China que se anticipó a lo que iba a pasar y ha firmado acuerdos en los últimos años con los países africanos ricos en mmpp para aprovisionar a su población). Deberíamos pensar en este problema de una forma global y desde todas las ópticas. Todos los participantes en este tipo de decisiones deberían consensuar posturas antes de tomar medidas y llevar a cabo acciones que chocan entre sí y que al final van en detrimento de todos.

Esther 13 mayo 2008 - 17:15

Los objetivos del milenio eran un ideal que sonaban a utopía más que a otra cosa, principalmente porque como bien comentas los países que mueven los hilos, juegan con la doble moralidad derivada de intereses contrapuestos: fomentar el desarrollo y reducir la pobreza, pero sin perder la posición de poder que ocupan, cosa que por el momento no se a logrado.

En cuanto a la reorientación del tipo de cultivos que se siembran en estos países, por un lado será una fuente de entrada de divisas, pero se corre el riesgo de enfocarse en demasía a la exportación, provocando una carencia o aumento de los precios internamente, dada la mayor rentabilidad de los cultivos enfocados a la exportación.

Raúl Ladrero 13 mayo 2008 - 19:06

Como otras veces he comentado, cada vez habrá países ricos más ricos y pobres más pobres. Basta ver la obsesión de EEUU con poder autoabastecerse energéticamente para lo cual destina más de 100 líneas de ayuda para el cultivo de cereales y su posterior conversión en biocombustble. Situación similar en Europa ante la necesidad de tener un 10 % de las gasolinas en biocombustibles en 2020.
Si esta es la actitud de los países desarrollados, ¿cómo podemos pretender que China o la India en pleno desarrollo industrial no tomen actitudes similares?
A pesar de ser unos de los mayores productores China necesita importar para alimentar a su población.

Dani Tejada 14 mayo 2008 - 22:09

Hoy hemos podido leer en “El Mundo” un interesante artículo referido precisamente a ésta materia. En él se señala que, fundamentalmente, las explicaciones que se suelen dar de los incrementos de los precios de las materias primas agrícolas se basan en acusar tanto a los incrementos de consumo derivado de los aumentos de renta en paises emergentes como a los biocombustibles, ya procedan éstos del azucar (bioetanol), ya del aceite o de la soja (biodiesel).

En opinión del articulista, las explicaciones reales debieran centrarse más bien en la inflación de los emergentes, pues para controlarla solamente pueden:
– subir tipos (¿con esta crisis?);
– apreciar la divisa (¿y perjudicar las exportaciones?);
– gravar la exportación de materias primas agrícolas para generar exceso de oferta local (se supone que esto explica incrementos del precio del arroz de un 20% en un solo día).

Creo que lo que se infiere de toda esta situación es, con independencia de las razones que se quieran aducir, que parece que está claro que el problema principal que hay que solucionar es que en este planeta vivimos demasiados seres humanos.

Creo que no divago si planteo que el problema del actual modelo económico en el que vivimos es que NO ES EXPORTABLE. Los chinos, los indios, los kazajos… todos quieren vivir como los occidentales: coche para todos, alto consumo energético, generación de kilos de desperdicios por persona y día, comer tres veces al día… y eso el mundo lo aguanta si lo hacen 500 millones de personas, pero no si lo hacen 1.500. ¿Quien les dice que en este modelo los ricos somos nosotros y los pobres ellos?

En mi opinión la solución a este problema pasa, entre otras cosas, por el control de natalidad que propugnaba Malthus… pero eso ya es otro tema.

Miguel 20 mayo 2008 - 22:13

Bueno al final me tenia que tocar hablar del tema.
Yo trabajo en una planta de bioetanol en Salamanca, ademas soy ingeniero agronomo, por lo que intentare mostrar lo que yo veo.

Para empezar hay que hablar del mercado de los cereales en la UE. Estamos hablando de un mercado contenido, con un 10% de la superficie sin cultivar para mantener los precios en unos margenes que la UE considera adecuados. Estamos hablando de ayudas por dejar tierras sin cultivar.
En este horizonte aparecer las primeras plantas de bioetanol en España y Europa, utilizando el cereal que se cultiva en esa superficie con un permiso especial (llamada tierras de retirada o cultivos energeticos) con la condicion que no salga a competir en el mercado alimenticio (non feed). A imagen de EEUU estas plantas dan una salida a una capacidad productiva ociosa.
Para seguir entendiendo esto hay que hablar de EEUU. Con una producción subencionada y una capacidad productiva que invadió el mercado mundial de maiz barato. Creo recordar manifestaciones de los agricultoras mejicanos protestando por que el cereal americano esataba acabando con el cultivo tradicional en es pais.
Ahora EEUU deja de exportar tanta cantidad (justo cuando nos habamos acostumbrado a ese cereal tan barato), coincidiendo con una cosecha horrorosa en Australia (pasa de exportar 27 a 10 millones de toneladas) en una situación de stocks mínimos mundial resulta que hay carencia, esta carencia se viene notando desde marzo del 2007. En ese momento nadie decia nada, pero aunque quisieras comprar no habia fisico disponible. Esto proboco ansiedad en los compradores ante la que los vendedores se posicionaron muy duros, alcanzandose precios record y dandose situaciones anomalas como es la exportacion de cereal desde españa, siendo un pais defititario en cereal.
Ante estasituación la UE retiro la restricción de no cultivar en ese 10%, mas bien condiciono la ayuda a que se cultivase el 100% de la superficie.
Curiosa situación actual: Los vendedores despues de mucho forzar la situación descubren que han matado a buena parte de la demanda. Los ganaderos con estos costes estan matando el ganado muy joven y la cabaña es mínima. Por lo que tenemos a los vendedores deseando vender lo que han retenido todo el año, que ha llegado a 260€/t, porque viene una nueva cosecha y tienen que hacerle espacio sin compradores, o al menos los que quedan con ganas de vendeta. Por lo que el precio lleva descendiendo desde marzo hasta llegar a 180 esta semana.
Conclusión los perjudicados somos todos, ganaderos, fabricas de biocombustibles (nosotros llevamos parados desde Octubre) y agricultores que acabaran vendiendo muy bajo al acabar con la demanda.
Conclusión la avaricia rompe el saco.
Creo que me he pasado.

Nieves González 21 mayo 2008 - 22:51

Nuestro modelo de consumo implica que gastemos tres veces más al día de lo que realmente necesitamos.

Sobre si vamos a variar aranceles o imponer medidas fitosanitarias para blindar nuestras fronteras, la respuesta es fácil: si nos dejan, nunca variaremos nuestro bienestar. Otra cosa muy diferente, es que para después de tener nuestro estomago lleno queramos dormir tranquilos y tratemos de acallar nuestra conciencia por abusar de los que podemos abusar. Antes encontraremos el sistema de auto engañarnos y dormir mejor que renunciar a comernos el trozo más grande de la tarta.

Este modelo de consumo tan bueno en el que estamos instalados, lo vendemos y exportamos al resto del mundo a través del aparato poderoso, aparato mass media: televisión, música o películas… Esto explica que en los países más pobres quieran vivir como en los más occidentalizados.

Quien descubre esta necesidad y aumento en la demanda, actúa en los mercado de materias primas en la Bolsa de Chicago y especula con opciones y futuros, o se va directamente a la fuente y compra gigantes estancias en Argentina o Brasil como el Sr. Gates o el Sr. Soros, por supuesto, también para especular.

Hay una diferencia de hasta un 600 % de precio desde que el producto sale de tierra hasta que se pone en el mercado. No veo estantes vacíos, veo intervención por parte de los intermediaros para sacar un beneficio en la situación coyuntural que nos encontramos.

Ana Mostaza 23 mayo 2008 - 09:52

Más importante que un equilibrio entre la bajada de aranceles o subir las exigencias sanitarias para evitar importaciones agrícolas en Europa, es el propio equilibrio social o desequilibrio social que generaría un sector agrario en crisis. Ese es el tema que preocupa a lo gobernantes del viejo continente.

Gastando hasta 1,4 % del PIB en subvenciones agrarias, nos muestra hasta que punto es importante una sobremesa tranquila. No solo a nivel de la calle, sino también a nivel de naciones, donde Francia por sistema se lleva la parte del león y maneja a su antojo la PAC con la connivencia de su socio alemán. Esta PAC es bastante extraña, el 20 % de la subvencionados se llevan el 70 % de la ayudas y se subvenciona hasta el 35 % del valor del producto. Esto es como el cuento de les doy dinero a mis amigos y a los que hacen chantaje social.

El punto de inflexión esta entre que causa más desgaste de cara a los ciudadanos un campo hundido sin actividad u otro no competitivo que por ser demasiado proteccionista con el hace que suban los precios de los productos agrícolas a límites de alamar entre los consumidores.

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