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may

El Instituto Nacional de Estadística (INE) publica hoy el IPC Armonizado (IPCA) del mes de mayo. La inflación en España, medida por el IPCA, se ha disparado hasta el 4,7%, cinco décimas más que en abril y la más alta de la eurozona. El dato es muy malo porque se trata del nivel más alto desde enero de 1997 (fecha en que comenzó a calcularse este indicador). La inflación de España se debe principalmente a factores internacionales, en especial al incremento de los precios internacionales de los alimentos y el alza de los precios del petróleo. Pero es que, además, los altos precios del petróleo (más de 130 dólares por barril) están encareciendo los alimentos por dos razones: 1ª) algunos fertilizantes usados en la agricultura se componen de derivados del petróleo y 2ª) el transporte de los productos del campo se encarece porque los combustibles, como el gasóleo, suben y transfieren su alza a los costes de transporte que a su vez son transmitidos al precio final. En este sentido el control de la inflación debe continuar siendo una prioridad del Gobierno.


Por otro lado y según publica también hoy el INE, las ventas del comercio al por menor, en España, en el mes de abril, registraron en términos constantes (es decir, eliminando el efecto precios y el efecto calendario) una disminución interanual de sus ventas del 3,4%. Este es el quinto mes consecutivo en que se registra una caída de las ventas minoristas. Efectivamente, desde diciembre de 2007 las ventas del comercio al por menor registraron descensos, tras veinte meses seguidos de subidas (hasta diciembre).

¿Cuales son las caídas del comercio minorista ajustadas por el efecto calendario? Diciembre 2007: -2,2%; enero 2008: -2,5% ; febrero 2008: -2,6%; marzo 2008: -5,5 y abril de 2008: -3,4%.

El dato de abril viene a confirmar una desaceleración de la economía española en este segundo trimestre del año más intensa de lo que se esperaba. Es un dato muy malo que confirma lo que venimos diciendo en este blog, que el consumo privado se está desacelerando y que después del verano estaremos en recesión.

En general los últimos datos de coyuntura disponibles muestran que la fuerte subida de la inflación (4,7%) y los elevados tipos de interés (el Euríbor por encima del 5%) están afectando negativamente a la capacidad de gasto de consumo de los hogares. Se trata de una caída en el crecimiento del consumo pero también en la construcción que supone una disminución de la demanda en esos sectores de la economía lo que le impedirá a las empresas aumentar las ventas, su producción y el empleo. Las perspectivas de futuro no son buenas: Un crecimiento económico para 2008 cercano al 1%, un crecimiento para el 2009 por debajo del 1% y un aumento del paro en 2008 y también en 2009. En 2009 la tasa de paro puede llegar con facilidad al 15% de la población activa, es decir, más de 3 millones de parados.

Comentarios

Fabio Casasús 29 mayo 2008 - 11:25

Sin lugar a duda las cosas no pintan bien. Resulta evidente que tanto las economías domésticas como las pequeñas y medianas empresas -que suponen el 97% del tejido empresarial español y ocupan a más del 80% de la población activa- van a ser quienes más sufran está nefasta coyuntura que cada vez va a peor.

En mi opinión, lo que está sucediendo ahora, independientemente de los factores exógenos, es la consecuencia o el coste de una época de vacas gordas basada en la especulación del mercado inmobiliario así como en la apuesta por sectores competitivos sólo en precios que ahora no pueden hacer frente a los gigantes y emergentes asiáticos.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el Estado ya ha consumido más de la mitad del superávit público (el 56%) en medidas tan ineficaces e injustas como los 400 euros de ZP. El mercado ha de ajustarse y cuanto antes mejor. Por ello creo que los esfuerzos del Sector Público (SP) deberían estar encaminados a dinamizar los sectores estratégicos (aquellos con mayor dotación tecnológica) en los que somos muy poco competitivos. Practicar un poco de “laissez-faire” creo que beneficiaría al conjunto de la economía. Si el Estado asume en exceso el coste del ajuste, al final, lo pagaremos todos. España necesita un cambio sustancial en su estructura productiva y para ello el Estado debe estar bien saneado y no verse lastrado por un déficit cuya deuda sería especialmente costosa teniendo en cuenta el elevado precio del dinero en este momento. Además, cuando el Estado recurre al mercado de fondos prestables para financiar su déficit lo que en realidad sucede es que retrae recursos que de otra forma irían a parar a la inversión de las empresas.

En definitiva, opino que los agentes económicos -sin excepción alguna- no han hecho bien los deberes mientras podían, mientras todo iba bien. El SP y los policy makers no han hecho prácticamente nada en los últimos 10 años para incrementar la competitividad de nuestra economía y limar nuestras dependencias externas que tanto nos están mermando en este momento. Ahora lo que toca es apretarse el cinturón, algo que va a resultar muy difícil para los muchos hogares que en vez de generar ahorro cuando todo iba bien lo que han hecho ha sido endeudarse hasta las trancas… Se nota que somos una potencia económica joven e inmadura.

Un saludo

Merco 29 mayo 2008 - 15:37

La inflación es un fenómeno muy complejo que la economía neoclásica ha querido reducir al concepto del IPC. El IPC solo muestra el encarecimiento de unos bienes de consumo (los de dictamina el INE) cuando en la economía hay otros muchos bienes y activos. Es decir los precios de la vivienda se han podido multiplicar por 10 y para más de un experto no haber inflación. Por lo tanto el mal instrumento analítico neoclásico arrastra a la confusión general.
La culpa de la inflación desde mi punto de vista la tienen los bancos centrales, creando dinero que no tiene valor alguno. Parte del incremento del precio de las materias primas puede ser debido a la subida del petróleo, pero creo que ese es un análisis muy simplista profesor. El verdadero incremento de las materias primas se debe a un ajuste lógico del mercado, el nuevo crédito creado a dejado de afluir hacia activos inmobiliarios y está yendo a parar a los mercados de materias primas, elevando claro está, el precio de estas.
La ideología inflacionista (keynesiana o monetarista) no es capaz de entender ni de dónde viene la inflación ni cómo repercute el crédito fiduciario en la estructura productiva.
Por lo tanto creo que la solución a todo este problema empieza por rebajar los impuestos, por liberalizar los mercados de factores y por un gradual regreso al patrón oro.
Saludos!!

David Casas 29 mayo 2008 - 15:49

Si la inflación se debe principalmente a factores internacionales, ¿qué margen de actuación tiene el gobierno para controlarla? ¿qué debería hacer en su opinión, dentro de ese margen de actuación?
Muchas gracias

Miguel Ruiz 29 mayo 2008 - 16:06

Que la economía española va mal y tiende a empeorar es evidente. Que las subidas de los precios es uno de sus peores males con consecuencias hacia el mercado interno y externo y, sobretodo, hacia las rentas medias y bajas , también.

Ya que hablamos del comercio al por menor. ¿Han crecido los precios de los bienes pagados por los agricultores al mismo ritmo que los precios percibidos? ¿Han evolucionado los precios pagados por los consumidores al mismo ritmo que los percibidos por los agricultores?

¿Los precios de venta de las grandes cadenas evolucionan igual al de los otros sectores de distribución? Parece que suben mas y sin embargo venden mas, a precios constantes, ¿Por que?

Lo que hace falta es un análisis profundo y real de los factores inflacionistas, especulativos, monopolistas, comerciales y estratégicos e intentar controlarlos, en lo que se pueda.

¿Donde estarían los precios españoles con la inflación monetaria de Estados Unidos?

En la inflación española, mejor dicho en el IPC, hay mucho componente puramente nacional que precisa mas datos y mas análisis, para tomar las decisiones correctas que nunca podrán ser revolucionarias porque España no tiene la autonomía suficiente para ello.

el patriota 29 mayo 2008 - 16:32

bah!, solo sois unos antipatriotas…

Rafael Pampillón 29 mayo 2008 - 16:57

A mi me parece que hay un gran campo de actuación para luchar contra la inflación:

1º) Evitar el gasto corriente como el de los 400 euros. El gasto corriente difícilmente contribuirá a estabilizar los precios, puesto que el impulso expansivo que genera topará, a corto plazo, con verdaderos cuellos de botella, que canalizarán toda la fuerza de la nueva demanda hacia aumentos de precios, o incrementos de las importaciones. Por tanto, hay que aplicar políticas fiscales ortodoxas. Las medidas populistas consistentes, por ejemplo, en incrementar el gasto público corriente de forma discrecional y descontrolada aunque dan lugar a un sentimiento “narcotizante” de bienestar generan inflación y un déficit público que será necesario financiar.

2) Una política económica antiinflacionista tiene que estar diseñada para estimular la oferta, es decir, la creación de empresas y hacer más eficientes y baratos los puertos, aeropuertos, ferrocarriles y la infraestructura de telecomunicaciones y aumentar así la eficacia del capital instalado.

3)Que sea el mercado el que asigne eficientemente los recursos. En este sentido es preciso estimular la competencia y mejorar el funcionamiento de los mercados. Aumentar la competencia, es decir, para que entren en el mercado nuevas empresas, más de las que salen. Es necesario para ello quitar barreras a la creación de empresas. Aumentar, en definitiva la oferta productiva.

4º) Incrementar el gasto en infraestructuras ya que a diferencia del gasto corriente impulsa la oferta agregada y contribuye al aumento de la productividad y competitividad de la economía.

5º) Políticas estructurales que permitan la movilidad de los factores como es dar mayor flexibilidad al mercado de trabajo y apostar por energías más baratas

Merco 29 mayo 2008 - 18:58

Estimado profesor, le sigo desde hace mucho tiempo y le tengo gran respeto, pero le tengo que decir que no comparto las medidas que propone. No porque sean mejores o peores, el problema radica en que desde mi punto de vista no sabe de dónde viene realmente el problema.
El evitar el gasto corriente está muy bien, creo en la estabilidad presupuestaria, pero también debo decir que toda política de reducción de impuestos o quizás de simplificación es buena en situaciones como la que estamos viviendo. Usted dice que una reducción de la presión fiscal puede generar un aumento de la demanda agregada y con ello una mayor inflación. Desde el punto de vista teórico esto puede ser cierto para determinados sectores, pero profesor se deja de lado el endeudamiento excesivo de la sociedad, dichas rebajas fiscales no irían a aumentar la demanda agregada, iría aumentar el ahorro, debido entre otras cosas porque hoy en día ya hay problemas de morosidad y si hoy hay problemas mañana no le quiero ni contar. La gente no gastará ese plus en su renta, lo ahorrará por lo que la teoría de que aumente la inflación con reducciones de impuestos no tiene ninguna validez en nuestros tiempos.
Como bien dice una política anti-inflacionista tiene que estar planteada para estimular la oferta. No cree que una política de reducción de impuestos haría España mucho más atractiva desde el punto de vista de la oferta. Para aumentar la oferta agregada lo mejor que podemos hacer es ser competitivos en materia impositiva, como queremos aumentar la oferta cuando el impuesto de sociedades en España está en el 25% y en Irlanda en el 12%. Como queremos aumentar la oferta si los gastos de contratación son tremendos. Si tenemos que esperar más de 3 meses para crear una sociedad debido al nefasto sistema de administración pública. Creo que las políticas públicas tendrían que ir encaminadas precisamente a estos aspectos. Liberalizar y agilizar mucho más los mercados, no solo reducirá el incremento de los precios sino que aumentaremos en bienestar.
Como cuarto punto dice que aumentar el gasto público en infraestructuras impulsa la oferta agregada y la productividad. Depende de cómo lo mire, si llama productividad a las nefastas políticas de infraestructuras públicas, con retrasos, sobrecostes, no creo que aumente la productividad. No lo creo porque tampoco creo que el estado sea capaz de hacerlo, el que de verdad aumenta la productividad es el capital privado no el público. Me atrevería a decir que incluso crea grandes distorsiones en la economía. Por lo tanto apuesto por rebaja fiscal y que sea el capital privado el que decida donde invertir y como mejorar la productividad. Vuelvo a repetir que no aumentaría la demanda agregada. Aunque algunos no lo crean, la gente no es tonta y si ve que pueden tener en el futuro problemas de endeudamiento, van a aumentar el ahorro y no el consumo.
Y para acabar, creo que es fundamental hacer la transición hacia un modelo monetario más estable y creíble. Creo firmemente en que el patrón oro sería la solución y nos daría una estabilidad mucho mayor. El principal problema radica en el monopolio de los estados en imprimir billetes, eso es lo que provoca la constate pérdida de poder adquisitivo de la moneda, mientras no solucionemos este problema seguiremos padeciendo de inflación incontrolada y de muchos políticos lumbreras con ideas asombrosas de cómo controlarla, siempre claro en su propio beneficio.
Saludos!!

Miguel Ruiz 29 mayo 2008 - 19:12

Presentar propuestas es una buena forma de empezar a analizar la situación, gracias por la aportación.

Ahora se me plantean unas dudas, que de momento limitaré a las tres primeras:

- ¿Que diferencia hay entre una rebaja de impuestos y una devolución de los mismos? Para mi son muy parecidas, aunque la devolución es puramente electoralista. ¿Ninguna de ellas es aconsejable?

- ¿Se tiene que estimular la creación de cualquier tipo de empresas? ¿Se puede hacer? Hacer mas eficientes los puertos, etc. ¿se debe hacer con la intervención del estado? ¿Que modelos hay que funcionen? ¿Estatales o privados?

- ¿Tenemos algún sector que funcione eficientemente? Un sector como el comercio al por menor, muy liberalizado ¿Tiene actualmente asignados eficientemente los recursos o se puede mejorar? ¿Cual es el eslabón entre la producción y la venta que se debe mejorar porque este afectando gravemente los precios?

jorge 29 mayo 2008 - 21:48

Profesor Pampillón: ¿Y si ahora el petroleo disminuyera su precio en la proporción que está inflado por la presiones especulativas del mercado de futuros,cual sería el nuevo escenario que nos econtrariamos?..Debo reconocer que lo considero improbable..Creo que la energía barata nunca la volveremos a ver. Yo trabajo en el sector de energía solar y queda mucho camino por recorrer pero hoy en dia con la excesiva prima fotovóltaica hacemos un flaco favor a la inflación. En septiembre entrará en vigor la nueva legislación, siento curiosidad si pesará mas el control a la inflación o la apuesta por este tipo de energía renovable que espero nos de muchas alegrias en las proximas decadas. Saludos a todos

Fernando Peral 30 mayo 2008 - 17:02

Incluyo, a modo de recordatorio, mi intervención del 13 de marzo en relación con el tema “España 2008: inflación y desaceleración”, y que desató las críticas de María (una de las participantes más asiduas del blog), Antonio Miralles y Roberto Marinelli.

“Creo que ya está claro que han saltado todas las alarmas, y que el plazo de reacción se está reduciendo a semanas, no ya a meses.

Si al inconveniente de estar en período de interregno entre este gobierno y el próximo, sumamos el desconcierto que suscitaron las declaraciones electorales y las propuestas de medidas absurdas como lo del subsidio al alquiler, lo de la devolución de cantidades ridículas sobre la próxima declaración de la renta, lo de la primera medida adoptada en el Tribunal Constitucional para facilitar la homologación constitucional del Estatuto de Cataluña, la significativa sentencia sobre la obligación para los jueces de aceptar el uso del catalán en los procesos ante la Audiencia Nacional, etcétera en empezamos a explicarnos la aceleración de la desinversión en estructuras productivas y las medidas de reajuste de plantillas de las grandes empresas industriales extranjeras en España.

Me temo que estamos en el inicio de la cuesta abajo, que todos los espectadores lo ven y que ni el conductor ni los pasajeros han pensado en usar los frenos. No quiero ni imaginarme lo que son las perspectivas “pesimistas” para los inversores potenciales en España, pero para mí que el 6% de inflación y el 15% de paro empiezan a parecer el escenario “optimista”.”

Por desgracia, esta predicción se ha hecho realidad, así como la evolución de los elementos que ya se vislumbraba entonces (el escenario partía de que se llegaría a un petróleo entre 100 y 120 $/barril de Brent, y un Euribor entre 4,885 y 5,115%. La situación de los inmigrantes también es peor que la que se consideraba entonces (900 000, frente a 700 000)

Si se cumplen las actuales predicciones de que el deterioro proseguirá hasta el mes de noviembre y el Gobierno no adopta medidas drásticas en los ámbitos que sugiere el Profesor pampillón y, sobre todo, si no toma una opción clara en favor de la energía nuclear y de un Plan Hidrológico sensato, es posible que la situación empeore incluso más.

david 9 junio 2008 - 10:35

m cago en vuestra puta madre, k mi amigo es tontito y no lo entiende

Libertad 19 junio 2008 - 04:21

Todos los componentes para una crisis económica de proporciones en España se están dando de forma concomitante. Como dije en intervenciones anteriores en el post sobre la economía italiana, España no se haya bien preparada para sortear esta crisis tan fuerte. No se ha hecho lo suficiente para dotar al país de una industria o un sector competitivo fuerte en el exterior, España carece de imagen de marca afuera, el gobierno ha permitido un sobreendeudamiento de los ciudadanos sin poner reparos o tratar de limitar los préstamos bancarios para fines especulativos, y los salarios y recursos humanos son insuficientes. El déficit de cuenta corriente sigue siendo una lepra que no controlada va a terminar comiendo la carne de la nación y va a llevar al país a una catástrofe. Claro que al gobierno español le convino este sobreendeudamiento de sus ciudadanos, dado que el auge económico le permitió recaudar y mantener la caja del estado superavitaria, pero a costa de un gran mal hecho a los ciudadanos. El superávit del estado será más que efímero, y los ciudadanos españoles se encuentran mal preparados para sobrellevar las penurias del cambio en el ciclo económico. Y acometer reformas en el medio de una malaria económica puede hacerse pero sin duda será más doloroso que si se hubiese actuado con previsión. Cuando tantas veces hacía hincapié en el problema del sobreendeudamiento muchos se reían. Ahora el problema es innegable. Italia, que es el farolito rojo de Europa, creció en el primer trimestre del año más que España. Sin duda, sintomático de una situación más que preocupante. Buena suerte y saludos a Fernando Peral.
(ex-El fin del pensamiento mágico)

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