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Abr

Si te dieran a elegir entre energía más abundante y barata para los ricos o alimentos más baratos para los pobres ¿Qué elegirías? Sabemos que cada día que pasa los ricos tenemos que hacer un esfuerzo mayor para llenar el tanque de la gasolina, pero afortunadamente no nos va en ello lavida, mientras que los pobres están haciendo lo imposible por llenar sus estómagos. Desgraciadamente, cada vez más se destinan una parte más importante de los productos agrarios a la elaboración de biocombustibles para abaratar la energía a la vez que los precios de los alimentos alcanzan cotas elevadísimas nunca vistas hasta ahora.


Retomando la discusión del post del martes, parece que entre los blogeros una cosa empieza está clara: los biocarburantes son los culpables de los problemas de la escasez de alimentos y del aumento de los precios de los mismos. Con una rara unanimidad, los que escribimos en este blog y también los medios de comunicación nos hemos puesto de acuerdo para acusar a los combustibles que se obtienen a partir de productos agrarios de ser los responsables, en buena medida, de la crisis alimentaria.

Por tanto, la causa de la subida de los precios agrícolas no es que haya disminuido la oferta, sino que se ha producido un fuerte aumento de la demanda como consecuencia de los subsidios al etanol y a las fuertes compras de los países emergentes (sobre todo China e India). Alimentos no faltan, pero se están destinando de forma perversa, para obtener combustibles, de manera que se han hecho demasiado caros, sobre todo para los más pobres. Estas afirmaciones vienen avaladas por las estadísticas de la FAO, que también indican que la producción agraria mundial ha crecido más deprisa que la población. La ayuda internacional tiene que pasar de dar comida a favorecer la agricultura de los países en desarrollo.

También hay un cierto acuerdo en que la política controles de precios y de aranceles a la exportación (en países como China, Argentina, India, Rusia, Tailandia o Venezuela), realizada con la “buena intención” de proteger a los pobres contra el encarecimiento de los alimentos, no es la solución. Estas medidas, tal como señalan los libros de texto, frenan la producción, subvencionan también a aquellos ciudadanos que no lo necesitan, distorsionan el mercado, provocan desabastecimiento, disminuyen los ingresos de los agricultores (ya que impiden a los agricultores vender a precio de mercado) y hacen que aparezcan mercados negros.

De hecho, en Venezuela ya ha empezado a fallar el suministro a los mercados. En Argentina, las barreras a la exportación en forma de elevados impuestos han movilizado a los campesinos contra el gobierno de Cristina Fernández. En cambio, tal como ha señalado Aceprensa (Alimentos caros, pero no escasos), el presidente peruano Alan García, que en su anterior mandato (1985-1990) impuso control de precios de los alimentos, ahora no quiere repetir la experiencia. Entonces el resultado fue el previsible: largas colas ante las tiendas e inflación desbocada. Esta vez, García ha optado por aplicar medidas ortodoxas y eficaces como son fomentar la sustitución de los cereales por patata, que Perú produce en grandes cantidades, por una política monetaria estricta para contener la inflación y por ayudas directas a los pobres, que son las recetas del denostado FMI.

Volviendo al principio del post, ¿Tiene sentido tener energía más abundante y barata que alimentos más abundantes y a precios más bajos que los actuales?

Comentarios

fernand bertorelli 27 abril 2008 - 17:42

Los países productores de petróleo no confían en que los precios se mantengan altos -entre otras cosas, porque los organismos oficiales están constantemente alertando de los riesgos a la baja del crecimiento- y, por tanto, no aumentan la inversión en capacidad y los precios seguirán altos. Mientras tanto la oferta de alimentos la dedicamos a poducir energía y suben también los precios de los alimentos y la inflación y los tipos de interés. La historia decidirá si mereció la pena tener menos alimentos a cambio de producir más etanol.

María 27 abril 2008 - 19:23

No creo en la incompatibilidad de ambas cosas.

Se pueden tener alimentos y energia ilimitada. El que ahora mismo puedan concurrir cuellos de botella con especulación no implica la incompatibilidad.

Además, a estos precios, la agricultura europea puede ser rentable sin subvenciones, la cual nos beneficia, y además activará la agricultura, incrementando la producción.

También hay que tener en cuenta que la subida del petroleo puede estar detrás de todo esto, como dice Lula, y no los biocombustibles en simismos. Sólo hay que ver que sube todo, no sólo los alimentos relacionados con biodiesel o bietanol. Además de que el precio que se paga por los alimentos destinados a biocombustible son mucho más bajos que los mismos destinados a alimentación, que son los que están subiendo.

Aquí hay información engañosa, como en todo lo relacionado con la energia.

Filípides 27 abril 2008 - 20:26

Rafael,
me parece muy importante que dediques atención al drama humano que está suponiendo la subida de los precios de las materias primas.

En primer lugar comentar que los biocombustibles no son baratos, el proceso para producir combustible a partir del maíz es muy ineficiente, hay que aportar casi la misma energía que la que se obtiene. No sería viable sin las subvenciones que el gobierno USA facilita a los productores.
Muy diferente es el caso de los biocarburantes producidos a base de caña de azúcar que sí tienen mayor interés.

Pero lo más lamentable es que esta nueva “moda” de los biocarburantes está devolviendo a millones de personas al hambre. Es fácil defender estos productos desde la próspera Europa, pero para muchos países la situación a la que les hemos llevado es dramática.

El incremento poblacional global y el aumento de renta van a llevar a un mayor consumo de cereales de forma directa y a un mayor consumo de proteína animal (producida a base de cereales fundamentalmente). Esto es un hecho.

Además, no conviene olvidar que la superficie cultivable no es infinita, de hecho hay la que hay, a no ser que queramos deforestar más (cosa poco recomendable).

No hay pues más solución que dedicar la tierra cultivable a la alimentación e intentar que la actividad por Ha se maximice, cómo: con cultivos transgénicos y el uso de toda la tecnología disponible para producir más. Sólo así tendremos alimentos abundantes, asequibles y de calidad para toda la humanidad.

Fernando Peral 27 abril 2008 - 21:04

Abundando en lo dicho en las intervenciones de María y Filípides, conviene ofrecer algunos datos objetivos:

Según un estudio de la Universidad de Princeton, confirmado por otras publicaciones científicas, es probable que la mayoría de los biocombustibles produzcan más gases de efecto invernadero que la gasolina; según estos estudios, aunque el bioetanol emite un 80 por ciento menos de gases de efecto invernadero que la gasolina, si se tiene cuenta el ciclo completo (desbrozado de tierras, cultivo, cosecha, transporte a planta y proceso de refinado) el etanol produce más GIE que la gasolina.

Por otra parte, según un informe presentado al Senado de los Estados Unidos en junio de 2006, el costo de producción subvencionada del etanol, es de 0,59 dólares por litro. Para que la gasolina alcance ese precio de costo, el WTI debería alcanzar los 120 dólares por barril. Aunque nos estamos acercando a ese precio, las últimas proyecciones de la EIA (Energy Information Administration) del Departamento de Energía de los Estados Unidos prevén un precio medio del WTI de 101 dólares por barril en 2008, y de 92,5 dólares por barril en 2009.

En consecuencia, salvo que Princeton, el Senado de los Estados Unidos y la EIA se equivoquen, hoy por hoy el bioetanol es más caro de producir y, si se tiene en cuenta el ciclo completo, produce más gases de efecto invernadero que la gasolina.

Si a eso sumamos la detracción de recursos y tierras hasta ahora dedicados a la producción de alimentos para producir bioetanol, con las consecuencias sobre los precios y la garantía del suministro que ya empiezan a confirmarse, está claro que el planeta está haciendo un muy mal negocio. Y mucho me temo que, con la obsesión de los políticos por incorporar el ecologismo a lo “políticamente correcto” y la oportunidad de negocio que han visto algunos espabilados, lo seguiremos haciendo durante unos cuantos años más.

Manuel Rincon 28 abril 2008 - 07:21

Querido Rafael:

Te felicito por tu artículo, y te felicito por tu interés de conocimiento en este área.

Comparto tus opiniones en casi todo. Estoy de acuerdo que solo la tecnología y la innovación puede romper la fuerte interdependencia sistémica de la energía y la alimentación:
http://manuellibano.blogspot.com/2008/04/comemos-consumimos-o-nos-transportamos.html

Pero tengo algunas dudas sobre la FAO y sus estadísticas. De hecho, el mensaje de la FAO es que “la agricultura es el sector estratégico en el mundo al que vamos y lo tenemos desatendido, no nos ocupamos de él, no cumplimos sus necesidades y lo mantenemos en estado de abandono, negligencia y dejadez”:
http://manuellibano.blogspot.com/2008/04/por-qu-sube-el-precio-del-arroz-en-asia.html

Finalmente, parece consenso que la estrategia es agricultura, innovación y transferencia tecnológica. Promover la innovación a base de promover el aumento de la población es un argumento “original”. Quizás haya otras formas de hacerlo más directas, a través de presupuesto I+D, capacity building y otros (sin con esto despreciar el maltusianismo).

Manuel.

Juan 28 abril 2008 - 17:01

En un mundo capitalista hay que aprovechar las oportunidades que se presentan. El aumento del precio sostenido de las materias primas es un salvavidas para las economias Lationamericanas.

Me parece interesante lo que decis de Argentina, el problema de los agricultores no son las retenciones a las exportaciones si no que estan sean moviles. Si hipoteticamente el precio de la soja pasara los u$s 600.- el estado se quedaria con el 95% del precio excedente

Con respecto a la carne, al trigo y otros alimentos, te doy la razon, son medidas populistas para abastecer a bajo precio el mercado interno, pero lo que tambien es real es la sojizacion que vive Argentina que contrarestra con la baja de siembra de otros cereales necesitados.

El campo durante mucho tiempo recibio precios irrisorios por lo que producia y hoy por hoy, pese a que el gobierno de Fernandez de Kirchner pierde popularidad con el enfrentamiento del campo y el alza de la inflacion cualquiera sea su sucesor seguira con las retenciones, el Estado Argentino se volvio dependientes de ellas y tambien crece en la poblacion Argentina el sentimiento de que “Si quieren alimentos, que paguen por ellos”

jtortosa 28 abril 2008 - 18:18

Personalmente, me parece algo demasiado rocambolesco lo de los biocombustibles, no solo por la complejidad, sino porque sigue existiendo hambre en el mundo, y se dispone ya de otras fuentes renovables e infinitas de energía mucho más sencillas. Los biocombustibles solo perpetúan el modelo tradicional de los combustibles, y además colaboran a incrementar los precios de las necesidades básicas de las personas. Creo que es un sofisma, el que se deba escoger entre energía barata o alimentos para todos: se puede tener los dos, pero hay que investigar e invertir más en los elementos que conocemos, y que ya los griegos los tenían como básicos (lo del sol, la tierra y el viento…).

Antonio Espiñeira 28 abril 2008 - 21:15

Lo primero que me llama la atención es el propio titular del articulo de discusión. Alimentación vs energía? ¿por qué no, el problema real, el rallie alcista de las commodities?

Me llama la atención como ante un problema tan serio se está haciendo demagogia fácil y ligera incluso por organizaciones a las que se les supone una cierta imparcialidad y seriedad como pueden ser la FAO o el Banco Mundial.

¿Tendrá algo que ver o es sólo casualidad que dos de los lobbies más potentes del planeta -el de la industria de alimentación y el del petróleo- tienen intereses claros en buscar un culpable fácil de demonizar y de explicar a la gran masa de gente que le cuesta manejar entornos complejos?

Sin entrar a discutir si hay intereses contra los biocombustibles en un momento clave para su supervivencia (estamos a las puertas de que la UE ratifique las obligaciones objetivo) y donde se desata una campaña mediática difícil de atribuir a la casualidad y sin querer hacer una defensa explícita de los biocarburantes, creo que es preciso identificar correctamente el problema de los precios de los productos básicos alimentarios porque, si no, no seremos capaces de darle solución.

Para centrarnos, os recomiendo un artículo bastante clarificador: Commodity Super Cycle: ready to rumble in 2008 (http://seekingalpha.com/article/58881).

Nos encontramos ante un problema complejo de muchas caras y cuya solución no se encuentra en un plano único.

A continuación identifico una serie de factores que influyen en la situación y que, en mayor o menor medida contribuyen a la complejodad e la ecuación:

1. Aumento importante de consumo por el cambio de hábitos y desarrollo de los países en desarrollo.

2. Aumento sin freno de la población en los países emergentes. El mundo espera incrementar el 50% la población en menos de 50 años.

3.Estamos, por varias razones (sequías, abandono de tierras, crisis de fertilizantes -vinculada con el petróleo-, problemas políticos…), en niveles de producción agrícolas de mínimos en décadas.

4.Crisis financiera que activa políticas monetaristas en USA y EU que minusvaloran sus efectos inflacioninstas sobre los bienes básicos.

5.Crisis del mercado inmobiliario que provoca huidas de capitales especulativos a los mercados de commodities y que provocan subidas de precios por razones puramente especulativas.

5.Biocombustibles que, aunque mucho menos de lo mencionado , contribuyen a incrementar la demanda de producto a un tirón ya sin precedentes del comsumo humano.

6.Los nuevos modelos financieros, y esto sí puede que influenciados por los biocombustibles, que han comenzado a establecer paralelismos de valores entre commodities y el precio del petróleo hasta ahora nunca experimentadas.

7. La devaluación encubierta del dollar que ha hecho que los traders sólo confíen en el dinero que fluye por los mercados de commodities para valores de inflación reales y no confiando en las estadísticas de los gobiernos sobre datos macroeconómicos e inflación.

8. La demagogia que circunda la producción de los alimentos trasgénicos que limita actualmente los ratios de productividad.

9. Las situaciones políticas en países potencialmente productores de alimentos no permite la minima seguridad (jurídica y física) para llevar a cabo las inversiones necesarias para aumentar las tierras disponibles. Os recuerdo el caso último de Zimbawe.

En resumen, echar la culpa a los biocombustibles es, además de irreal, ineficiente e injusto. Creo que es una irresponsabilidad social el caer en la tesitura mediática y no atacar los puntos claves.

Además, el ir encontra de soluciones como los biocombustibles puede limitar una de las grandes posibilidades ante las que se encuentra el campo para obtener un grado de industrialización, con las consiguiente inversiones, que mejore sus ratios y haga del campo y de la agricultura un sector interesante y una oportunidad de oro para los países pobres.

Es cierto que los biocombustibles no son la panacea energética y hasta podríamos discutir sobre su sostenibilidad estructural pero, desde luego, no son los responsables de la subida de los precios como nos quieren hacer creer.

JsMalo 28 abril 2008 - 21:42

En adición a los posts enviados sobre el tema de la alimentación y la energía.

Respecto al encarecimiento de la energia; en un mundo donde las materias primas es un recurso limitado es improbable que los niveles de precios actuales puedan ni tan siquiera estabilizarse. Seguirán creciendo. Se debe afrontar esta realidad a través de (1) Investigación nuevas fuentes de energia eficientes y (2) Utilización más eficiente de los recursos con los que contamos.

En la actualidad la tecnología permite que el ciclo de vida de una determinada materia que se ha transformado en cualquier producto pueda ser reutilizada y así se puede rentabilizar un mayor número de veces las materias primas.

El encarecimiento de los alimentos no es un problema básico en los paises desarrollados en el sentido que poca gente se muere por hambre. En el resto de países, es decir la mayoria de la población mundial sí. Debemos ayudar a estos países transfiriendo la tecnología que les haga capaces de producir.

María 29 abril 2008 - 10:23

La especulación va en dos sentidos, y además suele ser virulenta.

El año pasado la leche subió mucho de precio, e incluso hubo desabastecimiento en paises como Venezuela, pero a pesar de las vacas se alimentan con cereales, este año, el precio se está hundiendo, pues ante los elevados precios del año pasado se incrementó la producción. Creo que pasará lo mismo con el resto de productos, pues ningún especulador puede hacer subir los precios si la oferta supera a la demanda, y nadie se va a arriesgar a comprar ingentes cantidades de arroz sabiendo que el año que viene puede producirse el doble.

Desde siempre, lo mejor para incrementar la producción es subir el precio, y la oferta igualará o superará la demanda, como ha pasado con los pisos en España, donde tras subir los pisos se produjeron 700.000 pisos al año, y este, al caer el precio, se estima que se produzcan 200.000, volviendo a ajustarse oferta y demanda, incluso estando ya la oferta por debajo, pues si la demanda media son 500.000, el mercado quedaria corregido este mismo año.

Entiendo el alarmismo y tremendismo de la FAO, pues las personas no pueden estar un año sin comer hasta que se ajuste la oferta y la demanda, pero no pienso que esto sea algo estructural, si no meramente coyuntural, como pasó con la leche.

En cualquier caso, occidente debe seguir buscando sustitutos al petroleo, y los paises menos desarrollados deben desarrollarse, al menos en materia alimenticia, y esa es su obligación, no nuestra responsabilidad, si no la suya.

Me niego a asumir parte de culpa en que Venezuela, que está destruyendo su agricultura, secuestrando, intimidando y expulsando de sus fincas a Españoles, portugueses e italianos que tienen explotaciones eficientes, para crear ineficientes cooperativas, si no antes al contrario, culpo a Venezuela del desabastecimiento en latinoamerica, por disminuir su oferta e incrementar su demanda, disparando el precio de los alimentos y la especulación, incluso de Argentina, con la que está haciendo contratos de petroleo por alimentos, y provocando inflacion y carestia en Argentina. Es su culpa, no la nuestra, y en cualquier caso nuestra obligación es librarnos de la dependencia de su petroleo, y la suya producir o conseguir comida para su pueblo. Yo no quiero ni ayudar a Chavez a crear un pais comunista, a costa de comprarle un petroleo cada dia más caro, ni mucho menos asumir los desastres que el provoque.

creditos 4 mayo 2008 - 13:06

El desastre de los biocombustibles
“Para que usted pueda echar biocombustible en su Prius y sentirse bien consigo mismo sin motivo alguno, gente de carne y hueso en lugares lejanos tendrá que pasar hambre hasta morir de inanición.”
Mark Steyn
Para este viaje no hacían falta alforjas.

Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es

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