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Nueve meses después de que se iniciaran las turbulencias en los mercados financieros puede afirmarse que la situación está aún lejos de resolverse. Continúa el deterioro del sector inmobiliario, los mercados de crédito siguen cerrados y se mantienen las primas en el mercado interbancario en niveles inquietantemente altos. Todo ello refleja que las medidas adoptadas por los principales bancos centrales para atajar el problema han tenido un impacto limitado. Y ello a pesar de la heterogeneidad del uso que han hecho de sus dos principales herramientas de política monetaria: i) cambios en el nivel del tipo de intervención y/o ii) cambios en la instrumentación de la política monetaria (inyección de liquidez). El mantenimiento de tipos por parte del BCE en la reunión de esta mañana, junto a la bajada de 25 p.b. (hasta el 5%) por parte del Banco de Inglaterra refleja esta dicotomía entre las autoridades monetarias.


En cuanto a la gestión de la liquidez se han producido modificaciones significativas. Los cambios efectuados plantean una instrumentación más parecida a la que realiza el BCE y se concretan en tres ámbitos fundamentales: i) aumentar los plazos a los que se inyecta liquidez, ii) permitir el acceso a la financiación que ofrece el banco central a un mayor número de entidades y iii) ampliar la lista de activos aceptados como colaterales. En definitiva, esta crisis ha forzado una reforma de los procedimientos de actuación de la Fed y del BoE en pro de una mayor eficacia y operatividad.

Si nos centramos en los movimientos de los tipos de interés, las diferencias entre un banco central como la FED que ha bajado 300 p.b. su tipo oficial, frente al mantenimiento de los niveles de tipos en la UEM, pone de manifiesto una filosofía muy diferente de política monetaria. No sólo porque el BCE (heredero del Bundesbank) ponga mucho más énfasis en el control de la inflación, frente a una FED que debe tener en cuenta también la evolución del crecimiento-empleo, sino además, porque el banco central americano intenta reducir al mínimo la probabilidad de los escenarios más adversos, lo que implica mucha agresividad en sus actuaciones.

El problema estriba en que ante un escenario global con mucha incertidumbre, el reparto de los esfuerzos parece muy desequilibrado. Y, sobre todo, el tipo de cambio refleja inmediatamente esta falta de coordinación. El resultado es que las condiciones monetarias (euribor 12 meses + tipo de cambio) son más restrictivas en estos momentos en la UEM que las existentes en el verano pasado. Es decir, es como si el BCE hubiera subido los tipos de interés, debido a la apreciación del euro y el aumento de la prima de riesgo en el mercado interbancario. La pregunta es: ¿hasta cuando podrá aumentar el BCE esta situación? Mi opinión es que no mucho más allá del verano, cuando el euro podría estar en niveles de 1,65 frente al dólar.

Comentarios

Raúl Ladrero 14 abril 2008 - 20:45

Mientras aumenten los precios del petróleo y los alimentos, la inflación continuará subiendo. Al BCE le sirve un euro fuerte que compense las elevadas cotizaciones de las materias primas, que se venden en dólares.
Según Trichet la globalización está afectando a la inflación mundial ya que los países en desarrollo generan una fuerte demanda de materias primas. Ya hemos visto esta semana las revueltas en Haití por la subida de los alimentos y ahora entran en juego los biocombustibles haciendo encarecer aún más alimentos básicos como los cereales.
La apuesta del BCE de apreciar el euro para fortalecernos frente a la inflación es muy arriesgada y no parece estar teniendo en cuenta las exportaciones, que siguen sufriendo la debilidad del dólar.
¿Cuál será el final real de esta situación? ¿Países pobres cada vez más pobres y ricos cada vez más ricos?

Dani Tejada 16 abril 2008 - 02:18

Esta crisis incipiente en la que entramos a nivel global puede pasar a España una factura mayor que al resto de países de nuestro entorno. Que en España los precios de la vivienda estaban claramente sobrevalorados lo sabían hasta en la China Popular, que diría Carod, pero nadie quiso ponerle el cascabel al gato.

Sólo faltaba la chispa que detonara la peligrosa mezcla que se había asentado en nuestra estructura económica: familias fuertemente endeudadas (con sus viviendas como garantía), peso relativamente alto de la construcción dentro del PIB (18% aproximadamente, 3 veces más que en USA), importantísimo déficit por cuenta corriente (el tercero mayor del mundo, después de USA y UK), fallos en el mercado de suelo (monopolio de las administraciones locales), baja competitividad de las empresas, alta necesidad de financiación externa…

Una crisis del sistema crediticio internacional unida a los -por lo visto- inamovibles tipos de interés ha generado un descenso abrupto de la producción y de la demanda, con la consiguiente caída de precios. La irresponsable estructura financiera de muchas constructoras ha acabado con ellas, y éstas se están llevando los puestos de trabajo de miles de trabajadores, muchos de los cuales están poco cualificados. Y esto es sólo el principio, porque al perder el trabajo consumen menos, los problemas empiezan para otros sectores… el final es conocido y poco halagüeño: hay quien estima bajadas del PIB de hasta un 1,5% sólo con el descenso de actividad del sector de la construcción.

Pero a esto se unen otra serie de factores que no nos afectan sólo a nosotros, y que ya han sido mencionados en el comentario de Raúl. En definitiva, el peaje que vamos a pasar por los excesos cometidos va a ser, con toda seguridad, de importancia –al menos, de más importancia que el de los demás-.

Se le presenta a España el reto de modernizar su estructura económica desde los cimientos, ya que nuestra mano de obra ya no es barata, pero nuestras empresas no aportan prácticamente valor añadido a sus productos, dado el bajo nivel de cualificación general de la población. ¿Estamos perdiendo el tren de Europa?

Federico Montero 17 abril 2008 - 09:32

Nos encontramos ante mercados cada vez más globalizados, sin embargo las acciones llevadas a cabo por las instituciones responsables de la política monetaria parecen ir en sentidos opuestos.

Como todos sabemos, el objetivo monetario de la UEM es mantener la inflación por debajo del 2% (aunque debido a los precios cada vez más altos de las materias primas, pero sobre todo a las cotizaciones históricas del barril de petróleo por encima de la barrera psicológica de los 100$, parece un objetivo muy difícil de cumplir), para ello emplea instrumentos como el tipo de interés y otros instrumentos intermedios. Esta es una de las razones por las que el BCE todavía está manteniendo los tipos, no como ha hecho la FED, que ha reducido los tipos intentando minimizar los impactos adversos de las subprimes pero además pretendiendo reavivar la economía de EEUU, que ya ha dado claras señales de contracción y que se encamina hacia la recesión, lo que pondría fin al período más largo que ha tenido una economía en la parte expansionista del ciclo.

La FED también está intentando minimizar así el impacto que tendría un segundo coletazo de las subprimes, ya que no solo se concedieron hipotecas con unos riesgos altísimos y sin coberturas, sino que también se concedieron créditos al consumo con unos riesgos similares, esto provocaría un aumento de las insolvencias y haría tambalearse de nuevo a las instituciones financieras… ¿Habrá un nuevo Bear Stearns?

En cuanto a los países de la UE, las grandes empresas exportadoras que mantienen sus costes de producción en euros y sus ingresos en dólares, están intentando neutralizar este diferencial aumentando su productividad y cambiando sus modelos de producción (un ejemplo es EADS que ya está invirtiendo para producir en EEUU). Pero esta mejora de eficiencia tiene un límite, por lo que cualquier ayuda en el precio de la financiación que paliara el tipo de cambio adverso, sería muy bien recibida.

Cristina Merino 17 abril 2008 - 10:35

En períodos de turbulencias o más bien crisis económica, como el que estamos viviendo, es necesaria una clara intervención del Estado. Según Jaime Caruana (Director de Mercado de Capitales del FMI y ex-gobernador de Banco de España) además de la crisis que se inició con los créditos subprime, ahora se suma el ciclo económico, que se ha contagiado de la situación financiera en muy buena medida.

Por una parte, la FED ha realizado una serie de medidas bastante agresivas para dar fin a ésta situación (ya que no se recuerdan medidas tan fuertes desde la Crisis del 29). La decisión de Trichet de mantener los tipos de interés en el 4% por las tensiones inflacionistas (en relación con la política monetaria de estabilizar los precios) dista mucho de la política estadounidense, de bajada de tipos de interés para aumentar el consumo. Ante esta situación, me pregunto lo siguiente: ¿Cuáles son los motivos principales para que en la Zona Euro las medidas no vayan en línea con las americanas? ¿Es una cuestión política o económica? Puesto que todos estamos en el mismo barco, no tiene sentido alguno que intentemos movernos hacia otra dirección.

Si está prevista una bajada de tipos para mediados/finales de año, no entiendo por qué esperar hasta entonces, cuando las consecuencias negativas para la Eurozona pueden ser mayores que las actuales, afectando en gran medida al crecimiento económico. El precio de las materias primas va en aumento, así como el precio del petróleo que se sitúa ya en los 114 dólares, y el euro se cambia por 1,59 dólares.

Lo que está claro, es que España es uno de los países más afectados por la crisis financiera, y ahora se suma la inmobiliaria. En relación con el comentario de Daniel, se debería reestructurar el modelo económico español, ya que una economía no se puede basar únicamente en el ladrillo.

Octavio 17 abril 2008 - 21:21

Lo que cada vez esta más claro es el deterioro que esta sufriendo el saldo exterior de la Balanza de Pagos (X-M) tanto a nivel Europeo como Español. Con un tipo de cambio €/$ por encima del 1,5 yo creo que la situación es preocupante.
A pesar de la información publicada por el Banco de España respecto a la situación de la balanza de Pago en 2007 : con precios nacionales denominados en dolares encareciendose, las exportaciones de bienes aumentando 0,1p.p. interanualmente, las de servicios aumentando 0,3p.p. y con una disminución del volúmen de importaciones de 1,7p.p. el saldo exterior de la Balanza de Pagos Nacional con el diferencial entre divisas cada vez se deteriora más.

A parte de esto, esta claro que para el BCE, la prioridad no es reactivar la economía por medio del consumo, sino que su decisión de bajar los tipos va más relacionada con el control de la inflación en la zona euro. De hecho, segun EUROSTAT, la inflación en la zona Euro durante el mes de marzo repuntaron (en tasa interanual un 3,5%) que es la mas alta desde la constitución de la UM.
Asi pues, ¿que debe hacer el BCE?, ¿inyectar liquidez para tratar de reactivar la economía o controlar el nivel de precios?.

Lo que esta claro es que se hace necesaria, cada vez mas, la coordinación económica supranacional ya que en una economía golbalizada, las decisiones de uno afectan a todos.

Dani Tejada 21 abril 2008 - 00:46

Octavio, no puedo estar más de acuerdo con tu afirmación. Evidentemente, las posibilidades que ofrecen las actuales técnicas de transporte y las tecnologías de transmisión de datos requieren que las autoridades económicas acuerden sus movimientos con el resto de economías que puedan verse afectadas. Hoy más que nunca es cierto aquello de la teoría del caos… el batir de alas de una mariposa en China provoca terremotos en América.

Sé que no deja de ser una quimera, pero realmente la necesidad de entidades de carácter supranacional con la suficiente capacidad ejecutiva es cada vez más patente, y no sólo a nivel económico.

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