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Abr

Cambio de tornas

Escrito el 3 abril 2008 por Javier Carrillo en Economía Global

El pasado viernes, durante una entrevista para Antena 3 Televisión que fue parcialmente emitida el domingo, un periodista me preguntó si los recientes movimientos inversores de India fuera de sus fronteras debían “preocupar” a las economías desarrolladas. El motivo de la noticia era la adquisición de Jaguar y Land Rover a Ford por parte del grupo industrial indio Tata por 2.300 millones de dólares, un precio de ganga. Casualmente ese mismo viernes el grupo cerraba otra operación aquí en España, de muy inferior entidad, con la adquisición del 79% del fabricante aragonés de hormigoneras Serviplem. Por supuesto, mi respuesta al periodista fue “No”.

Pero aquí querría llamar la atención del lector sobre otra dimensión de esta cuestión. Con frecuencia buscamos similitudes y diferencias entre las economías de China e India [1, 2, 3]. Ambos países, importantes receptores de capital externo en los últimos años, están realizando relevantes y crecientes inversiones en el exterior. Además de las diferencias en sus respectivas magnitudes (16.130 millones de US$ en 2006 desde China -sin Hong Kong- frente a 9.676 desde India) y en los respectivos orígenes de estas inversiones (mayoritariamente empresas públicas en China frente a grandes conglomerados privados en India), ¿qué diferencias cabría esperar en sus respectivas motivaciones y destinos?


Como es bien sabido, el modelo de crecimiento chino se ha fundamentado en una base industrial manufacturera, intensiva en mano de obra, pero también en términos materiales y energéticos [4]. En consecuencia, hasta el momento sus inversiones en el exterior se han orientado fundamentalmente a los destinos y oportunidades que garantizan la seguridad de suministro demandada por tal modelo [5, 6 ]. India por su parte es una economía de servicios, y en ese sentido cabría esperar que el criterio de suministro externo y la actividad extractiva fuera menos determinante en sus decisiones de inversión fuera del país, frente a otros criterios como la adquisición de activos estratégicos, el acceso a nuevas tecnologías y competencias, o el fortalecimiento de sus posiciones en los mercados globales. Así lo confirman las cifras recogidas en el World Investment Report 2007 de la UNCTAD: la inversión directa china hacia el exterior en industrias extractivas (motivo suministro) es muy superior, en términos porcentuales y absolutos, a la equivalente con origen en la India, predominantemente guiada por motivos de mercado y estratégicos.

En cualquier caso, parece evidente que deberemos acostumbrarnos a algunos cambios en los flujos de inversión internacionales. Volviendo a la pregunta del periodista, ¿debería esto preocupar a las economías desarrolladas?

Comentarios

Eduardo 3 abril 2008 - 09:05

Hola. Me parece un tema muy interesante a debatir, pero creo que en el fondo no has respondido a la pregunta de por qué “no deberían preocuparse las economías desarrolladas”. Has hablado de los distintos modelos económicos de India y China, pero no de como influirá su política de adquisición exterior en el resto del mundo.

Yo por mi parte si estoy algo preocupado.

Un saludo

María 3 abril 2008 - 10:44

Ahora hay más compradores. No creo que eso sea malo.

La Jaguar, si era negocio, podrian no haberla vendido, o alguna europea podria haber contraofertado, al igual que con el caso de las hormigoneras aragonesas. Así que si venden será o porque piensan que están vendiendo a buen precio, o que piensan que ellos con ese dinero pueden hacer mejores inversiones.

¿Que más le da a un trabajador que el propietario de la empresa sea Indú o Alemán, o Catalán, o incluso un paisano suyo, si es que el trabajador no es magreví o colombiano?

El tema chino es más problematico, pero porque son fondos del gobierno chino, que pueden ser usados de forma política, como lo hace el sinverguenza de Chavez con PDVSA, utilizando el dinero público para favorecer proyectos personalistas y comprando voluntades con un dinero que no es suyo, en vez de usarlos de forma eficiente.

Igual si seria conveniente prohibir las inversiones de fondos públicos de cualquier país, pero aún más si encima son de paises o no democráticos, o con talantes megalómanos.

De todas formas, para el nacional español, una inversión extranjera siempre es positiva, pues inyecta dinero a su economia, aunque igual este dinero sale automaticamente a otro país en el que el vendedor anterior ve mejores expectativas.

Me cuesta trabajo entender las reticencias a las inversiones extranjeras, si no es desde un punto de vista nacionalista infantil, o al menos yo no entiendo las reticencias y temores.

Rebe 4 abril 2008 - 13:28

No me queda aún claro por qué no debemos preocuparnos. Siento que China y la India son dos poderosos económicos, pero fuera de sus fronteras. Ahora cabe la pregunta: “El hecho de que tengan dificultades económicas dentro de sus países ¿no afectará a posterior su desarrollo económico en los mercados internacionales? Eso es lo que me preocuparía en caso de que logren alcanzar un marcado poder (aún mayor) en el mercado mundial.

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