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¿Qué es la velocidad de circulación del dinero?

Escrito el 2 Marzo 2008 por Rafael Pampillón en Diccionario de Economía

La velocidad de circulación del dinero (V) es el número de veces que una unidad monetaria (un euro) cambia de manos durante una año. Teóricamente, la velocidad de circulación del dinero es el número de veces que una unidad monetaria se transforma en renta durante un año. En términos puros, para obtener la velocidad de circulación del dinero habría que conocer el número de transacciones efectuadas en un periodo. Pero como el cálculo de las transacciones es difícil de obtener desde el punto de vista estadístico, normalmente se utiliza el Producto Interior Bruto real (PIB) ya que a corto plazo existe una relación constante entre las transacciones y el PIB real.

La teoría cuantitaiva del dinero

Los primeros intentos de explicar la ligazón entre la cantidad de dinero y las variables reales de la economía fueron establecidos por la teoría cuantitativa del dinero. La expresión básica atribuída al economista I. Fisher se puede sintetizar en:

M x V = P x y

Siendo “M” la cantidad de dinero (M1, M2, M3 ó M4), “V” la velocidad de circulación del dinero, es decir, el número de veces que una unidad monetaria se utiliza durante un año, “P” el índice de precios (medido por el IPC o por el deflactor del PIB) e “y” el producto o renta nacional en términos reales (medido por el PIB real).

De la ecuación cuantitativa del dinero indicada anteriormente se deduce que la velocidad de circulación del dinero (V) es el cociente entre el PIB a precios corrientes y la cantidad de dinero (M3). Es decir, para calcular la velocidad del dinero, dividimos el valor nominal de la producción (PIB nominal) por la cantidad de dinero.

V= (P x Y)/M

El ejemplo de las pizzas

Imaginemos una sencilla economía que sólo produce pizza. Supongamos que produce 100 pizzas al año (PIB real), que una pizza se vende a 10€ y que la cantidad de dinero que hay en la economía es de 50€. En ese caso, la velocidad del dinero es:

V= (10€ x 100)/50€ = 20

En esta economía, el público gasta un total de 1.000 euros al año en pizza (PIB nominal). Para que se realice este gasto de 1.000€ con 50€ solamente de dinero, cada billete de euro debe cambiar de manos 20 veces al año, en promedio.


¿La velocidad de circulación del dinero es constante o varíable?

La previsión del futuro comportamiento de la velocidad de circulación del dinero es un factor importante para la determinación de los objetivos de política monetaria. Efectivamente, una vez fijado el objetivo a alcanzar de variación de los precios, será necesario conocer el comportamiento del crecimiento económico y de variación de V para determinar el crecimiento del objetivo intermedio M3. Este comportamiento de V se puede obtener a partir del valor histórico de esta variable y de la previsión del futuro comportamiento de la economía. Si el objetivo intermedio de la política monetaria es la liquidez del sistema (M3), hace falta conocer la variación de V para poder determinar los objetivos de política económica que se pretenden conseguir (estabilidad de precios).

Los keynesianos, mediante estudios empíricos, comprobaron que cuando la cantidad de dinero varía la velocidad de circulación del dinero también varía y esa variación es además poco previsible. De ahí que, entre otras cosas, los keynesianos dieran tanto protagonismo a la política fiscal, relegando la política monetaria al papel de mantener los tipos de interés a niveles óptimos, es decir bajos, para la economía.

Por su parte los cuantitativistas o monetaristas postulan que un cambio en la cantidad de dinero produce un efecto igual en los precios, sin que se produzcan cambios en el resto de las variables macroeconómicas del sistema. Los estudios empíricos de Milton Friedman, principal exponente del monetarismo, muestran que la velocidad de circulación es constante o al menos es predecible a corto plazo y, por tanto, que todo cambio en la cantidad de dinero produce cambios sustanciales en el resto de las variables macroeconómicas.

A modo de ejemplo, si se pudiera hablar de dinero que va a más velocidad que otro, se podría decir que el dinero que se utiliza para gastos corrientes va mucho más rápido que el que se dedica al ahorro. Por tanto, si los individuos de una colectividad deciden ahorrar menos y consumir más, la velocidad de circulación tenderá a aumentar.

Las expectativas de inflación también influyen en V. Las expectativas de precios elevados aceleran la demanda de materias primas u otros inputs por parte de las empresas y la compra de bienes de consumo por parte de las familias. Se produce, por tanto, un aumento de V.

Para los keynesianos, la hipótesis de los economistas neoclásicos de que la velocidad de circulación del dinero es constante, es poco realista, y que esa falta de realismo vicia de raíz la proposición básica del monetarismo, según la cual un aumento de la oferta monetaria (M3), una vez financiado el crecimiento del producto, entrañará necesariamente un aumento del nivel de precios.

El ejemplo del restaurante para explicar la velocidad de circulación del dinero

Manuel Conthe (en un artículo titulado “Recetas monetarias”), explica la velocidad de circulación del dinero, poniendo como ejemplo el afán de muchos camareros por retirar el plato al comensal apenas lo juzgan vacío. En otras ocasiones, el camarero atribuirá imperiosamente a uno de los comensales esa última croqueta que la educación había dejado huérfana. Pero ese afán expropiatorio es comprensible: si el stock de platos es escaso (M3), cada plato tendrá que utilizarse varias veces (V) para poder servir todas las comidas (PIB nominal). Los camareros se tendrán que esforzar, pues, por aumentar su “velocidad de circulación” (V = número de veces que se usan los platos). Si multiplicamos el stock de platos (M3) por su “velocidad de circulación” (V), nos saldrá inexorablemente el flujo de comidas servidas al día. Ahora bien: si el propietario del establecimiento, optimista, decide aumentar la vajilla (M3) ¿hará eso que aparezcan automáticamente nuevos clientes (o que cada cliente pida ahora más platos de los que puede encontrar en el menú)? Así, si cada plato se venía usando 4 veces al día y la vajilla se duplica ¿se duplicará también el número de platos servidos? Parece que no.

Así, si llamamos:

M3: número de platos
V: el número promedio de veces en que se utiliza cada plato
T ( y) al número de comensales; y
P número de platos por comensal
PxT (Pxy) número total de platos servidos
Entonces: M x V = P x y

En el caso del restaurante, la crítica keynesiana de que V no es constante tiene su trasunto práctico en la avidez con la que los camareros en días de mucha actividad recorren las mesas en busca de platos vacíos o incluso te lo arrebatan –o fuerzan a los comensales a repartirse la última croqueta- tan pronto consideran que uno ha acabado.

El objetivo del BCE debe ser la estabilidad de precios y no el crecimiento de la M3

Una consecuencia de la variación de la velocidad de circulación del dinero es que el objetivo intermedio de la política monetaria (M3) pierde importancia. Efectivamente, en estos tiempos de crisis económica en que nos está tocando vivir la velocidad de circulación se ha reducido. Los bancos prestan menos, las empresas reducen sus planes de inversión y el sector inmobiliario también mueve menos dinero (M3). El Banco Central Europeo (BCE) ha tenido que salir en rescate de la economía aumentando la liquidez y, por tanto, la M3. La preocupación del Banco Central Europeo es: “como el dinero (M3) crece mucho ¿no se correré el grave riesgo de que la inflación se dispare? Se dispararía si se manteniese constante la “velocidad de circulación del dinero” y el crecimiento del PIB real pero ya hemos visto que V está disminuyendo.

Desde la creación del euro en 1999, el Banco Central Europeo fijó para el crecimiento de la M3 un “nivel de referencia” del 4’5% y consideró el análisis de las magnitudes monetarias M3 el “segundo pilar” de su política monetaria. Si la M3 crece por encima del “nivel de referencia” establecido, cabía pensar que el BCE adoptaría medidas restrictivas (por ejemplo subir sus tipos de interés). En la práctica, sin embargo, M3 ha crecido siempre por encima de su “nivel de referencia” (todavía sigue estando por encima del 10%). Consecuencia: el BCE acordó dejar de revisar dicho objetivo intermedio (M3), por tanto, el BCE ya no considera prioritario su viejo “pilar monetario” (M3), ahora se preocupa directamente de conseguir la estabilidad de los precios.Aunque últimamente parece que con poco éxito.

Comentarios

López_S 2 Marzo 2008 - 13:26

Muchas gracias por el artículo. Es toda una lección para los que sólo somos unos aficionados.

Ya puestos, aprovecho le pregunto al Prof. Pampillón qué manual de economía me recomiendaría para conocer los fundamentos de la materia. Hace unos años estudié algunos temas del libro de Samuelson en la carrera y, desde entonces, soy aficionado a leer prensa económica y cosas así, pero me gustaría profundizar un poco más.

Saludos

Miguel Serrano 2 Marzo 2008 - 14:48

Interesantísimo artículo. Muchas gracias.

antonio molina 2 Marzo 2008 - 16:08

The Economist de esta semana trae un artículo titulado “Oceans apart”
http://www.economist.com/finance/displaystory.cfm?story_id=10766875
que dice cosas parecidas. “Consumer prices in the euro area rose by 3.2% in the year to January, well above the 2% limit of the central bank’s target range. The money-supply figures published on February 27th lend support to the ECB’s more cautious stance. M3 rose by 11.5% in the year to January, nearly three times as fast as the 4% or so rate of nominal GDP growth that is consistent with 2% inflation. This is less worrying than it might seem. Much of the build up in money represents savings rather than funds for spending. The M3 measure includes interest-bearing deposits that cannot be withdrawn quickly and these are booming as investors opt for safer and more liquid assets”.

Es decir, que aunque la M3 crece al 11,5%, el PIB nominal lo hace al 5,5% (2,3% de crecimiento del PIB real más 3,2% de crecimiento de los precios). Por tanto el crecimiento de V es -6%.

Rafael Pampillón 2 Marzo 2008 - 16:21

Gracias a Miguel y a López por las flores. Para no iniciados aconsejo 2 libros a elegir 1) “Principios de Economía” es de introducción de macro y micro de Gregory Mankiw (4ª edición de 2007). Profesor de la Universidad de Harvard y ex-asesor económico de la Casa Blanca.

Y 2) también aconsejo vivamente el libro “Introducción a la Economía: Macroeconomía”;escrito por Paul Krugman. Edit.: Reverté; primera edición 2007 (tiene muy poco de micro y una macro excelente).

López_S 2 Marzo 2008 - 19:35

Muchas gracias. Tomo nota.

atman 2 Marzo 2008 - 21:28

ummm. No sé si estoy equivocado. Pero al final el incremento de la M3 sí que generará inflacción. Si el dueño del restaurante tiene 100 platos que rotan 3 veces y decide comprar el triple de platos para que los camareros no anden locos, al final se quedarán platos en la alacena. Por otro lado, no interesa tener camareros mirando al techo. Quiero decir, si aumentamos la M3, sin que se altere la inflación, es porque la gente está ahorrando ese dinero en lugar de gastarlo. ¿no?Pensaba que tambien pueden usar el dinero para cubrir la deuda pero ¿eso no es “sacar el plato” otra vez a la mesa? Ese descenso del consumo a favor del ahorro hace que la economía se frene, es decir que el PIB se reduce… y la velocidad del dinero se reducirá más. Mi “teoría” es que en una situación de crisis incipiente, al principio la gente guarda dinero “por si acaso” y en el momento en el que el miedo se dispara todo el mundo se vuelve loco a comprar “por si acaso”. Y entonces los precios se dispararán… ¿se me escapa algo?

Tito 3 Marzo 2008 - 10:34

Bueno, yo creo que esa diferencia de dinero que falta y que no está circulando, puede estar en otras manos que no influyan directamente en el calculo del PIB. Por ejemplo, la acumulación de euros por parte de Gobiernos (no UE) y especuladores. A parte del capital inmovilizado por empresas y consumidores, claro.

La masa monetaria no tiene porque permanecer dentro de nuestras fronteras, ni en manos de los consumidores y empresas. Yo no creo que, por lo general, y por lo menos hasta hace poco, que se este ahorrando y restringiendo el consumo (España – Europa). Mira EEUU, el mundo esta indundado de dolares, y su economia va a su rollo, a veces bien, a veces mal, aunque eso no quita que, como está pasando ahora, el mundo deje de confiar en el billete verde y provoque efectos negativos en su economia.

Bueno, lo que quiero decir es que la economia no es una ciencia exacta y no se puede simplificar tanto para obtener conclusiones sobre lo que va a pasar. Para mi, tiende más al arte que otra cosa (evidentemente siempre hay que usar numeros). Hay muchos más factores que anularían, totalmente, los resultados y conclusiones obtenidas.

Como ejemplo tenemos la historia, en la busqueda de la formula mágica para la economía, sin exito. No hay tal formula, ¿por que? porque la economia, al fin y al cabo, somos nosotros, son sentimientos, miedos, ambiciones, etc… Y hoy por hoy no podemos controlar, ni adivinar los pensamientos ni sentimientos de los demás (de 1 persona puede, pero de millones no).

Si se quieren reducir variables, podemos quedarnos con una sóla: La confianza. Es el pilar de la economia, si se pierde esta, todo lo demás cae con facilidad, como fichas de dominó. Y como se mide esa variable?: encuestas (poco fiable), consumo (mas fiable) y de más indicadores (con cierto retardado).

Un saludo.

Atman 3 Marzo 2008 - 16:39

Gracias Tito. Es cierto, no pensé en que el restaurante tambien puede servir comidas a domicilio. Y que los platos pueden estar quedándose en casa del cliente. Tienes toda la razón y además ese compoprtamiento encaja con las afirmaciones que distintos organismos respecto a su deseo de aumentar su exposición al euro en detrimento del dolar. Pero me queda la duda sobre hasta donde esas adquisiciones están contempladas en la M3.

karina 2 Octubre 2009 - 07:50

muy buen articulo , muy interesante y didactico
gracias ………..

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