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El nuevo gobierno deberá restablecer la confianza.

Escrito el 7 marzo 2008 por Rafael Pampillón en Economía española

En enero de este año Alfredo Pastor (Profesor de Economía del IESE y secretario de Estado de Economía en el último gobierno de Felipe González) publicó un artículo en La Vanguardia titulado ¿INFORMAR O TRANQUILIZAR? Pastor señalaba que en momentos de incertidumbre económica, como los actuales, las decisiones dependen no tanto de lo que la gente sabe, sino de lo que espera, y esas expectativas se nutren de lo que cada cual observa, oye y lee.

Y como desde hace seis meses, cada día que pasa, aparecen malos resultados empresariales y macroeconómicos el gobierno ha creído que era su deber tranquilizar al pueblo, enviándole mensajes optimistas. El gobierno ha defendido con tenacidad una cifra alta de crecimiento para este año 2008 y la ha ido rebajando décima a décima como si defendiera, palmo a palmo, el solar patrio. Mientras el gobierno resistía los Servicios de Estudios, el FMI, la OCDE, la Comisión Europea y el Consenso de los economistas nos ha estado dando previsiones de crecimiento sensiblemente menores.


Quizá el gobierno no se daba cuenta de que con ello lo único que hacía era perder la confianza del público. En general, la gente se imagina que las cosas están peor de lo que están porque empieza a desconfiar de lo que se le dice. De modo que, a corto plazo, el efecto de esa táctica de optimismo informativo ha generado exactamente el efecto contrario al que se pretendía. Una previsión de crecimiento para este año de la economía española por encima del 3% es muy difícil de creer. Para Alfredo Pastor ese encubrimiento de la realidad ha reducido el capital de confianza en el gobierno que, después de las elecciones, tedrá que recomponer. Restaurar la confianza es imprescindible para acortar la duración de la crisis. O, por lo menos, para no prolongarla más de lo indispensable. Después de las elecciones ya no tendrá ningún sentido la defensa numantina del dato.

No sería de extrañar que, en el 2008, nuestro crecimiento estuviera por debajo de la media europea del mismo modo que lo ha estado por encima durante casi una década. La experiencia de décadas muestra que cuando la economía europea crece a su ritmo potencial la española siempre lo hace con tasas de crecimientos mayores, pero también indica que en las fases de muy bajo crecimiento europeo la economía española crece menos que la europea. Nuestra economía siempre ha sido más volátil y más cíclica que la europea.

Es probable que muchas familias y empresas hayan paralizado sus decisiones de inversión porque viven en la incertidumbre. Así que, después de las elecciones del domingo, la veracidad de la información es, más que nunca, una variable decisiva para que los agentes puedan tomar sus decisiones económicas y la economía no se paralice. De ahí que el gobierno que salga de las urnas deberá dedicarse, entre otras cosas, a restablecer la confianza en los datos y a suscitar la confianza de la gente.

Comentarios

Fabio Casasús 7 marzo 2008 - 12:35

El Gobierno se esfuerza en difundir un mensaje de optimismo económico que contrasta diametralmente con los datos del Misterio de Economía sobre la percepción que, a este respecto, muestran tanto empresarios como consumidores. Así, el Índice de Sentimiento Económico en España registró el pasado enero el peor dato de la última década (90,6 por ciento). En los últimos meses, todos los indicadores de confianza han descendido de forma abrupta hasta situarse en mínimos históricos.
La frase hecha que dice “la confianza tarda mucho en ganarse y muy poco en perderse” también es aplicable en la economía. No va a ser tarea facil que empresarios y consumidores vuelvan a mirar hacia el futuro con optimismo.

Fernando Peral 7 marzo 2008 - 15:10

No sé si ha sido un lapsus de Fabio Casasús llamarlo “Misterio” de Economía, pero lo que vamos sabiendo confirma lo acertado de la expresión. No es que el actual “Misterio” haya dado poca importancia a las previsiones de terceros solventes, es que ha actuado como un verdadero “trilero”, ocultando la verdad y distrayendo al espectador con datos manipulados de manera zafia.

Volviendo al tema de fondo, el Gobierno puede hacer muchas cosas en cuanto a la restauración de la confianza en su gestión, pero lo que no puede hacer es restaurar la confianza en el país sin acometer reformas estructurales de hondo calado.

En lo político, habría que aclarar en la Constitución el reparto de poderes entre los distintos niveles de la administración, a fin de que quede claro al menos cuáles son las competencias irrenunciables del Estado, siendo las fundamentales la garantía de la unidad de mercado, que resulta indispensable para los inversores, y la calidad de la educación de los españoles, que es indispensable para los ciudadanos de ahora y para las próximas generaciones. De vital importancia es restaurar la confianza en las instituciones, y especialmente en el poder judicial, introduciendo normas y principios que garanticen su independencia del poder político, y en las instituciones de mercado (CNMV, Tribunal de la Competencia, etc.). Luego, la gestión gubernamental tendrá que hacerlas efectivas, lo que tampoco será fácil.

Para todo ello se requiere una mayoría absoluta o un consenso de las grandes fuerzas políticas, cosa que no logrará en los primeros años del mandato, pues las elecciones han apelado a demasiados descalificativos y calificativos que han radicalizado las posturas. Es probable que tuviera que producirse un cambio de personas, y no sólo de mayorías.

Y en lo económico, se va a requerir otro consenso, este creo que más fácil de lograr, entre gobierno, empresarios y sindicatos, para atenuar en lo posible los efectos de la crisis que se nos viene encima sobre el empleo y el régimen de la seguridad social, y para sentar las bases del futuro económico del país (política energética – resolviendo la cuestión de la energía nuclear – , la política del agua, la política de I+D+I, la reestructuración del mercado de la construcción, la política europea y exterior, un consenso entre los dos grandes partidos para garantizar que la adquisición de grandes empresas estratégicas por grupos extranjeros, de llegarse a producir, no afecte negativamente a los intereses de todos los españoles, etcétera).

En fin, la tarea es ingente, los obstáculos innumerables y se va a necesitar temple e imaginación. El domingo, “Alea jacta est”, la suerte estará echada. Valor y… al toro

Miguel Aguirre 7 marzo 2008 - 15:38

En el libro Colapso de Jared Diamond se comenta como la estructura comunista de la Unión Soviética se vino abajo por la brecha que había entre la alta dirección del partido, a los que no faltaba de nada y los ciudadanos de a pie que sobrevivían durante los ochenta con mucha dificultad. Es otra vuelta a la anécdota de Maria Antonieta-no se si verídica- de ¿Por qué piden pan? , ¡Que coman pasteles!
¿Qué debe hacer el nuevo gobierno? Procurar que los menajes del día a día estén en línea con lo que sienten y viven sus ciudadanos. No hay mayor aliciente a la abstención que la sensación de todo está fijado de antemano o que los políticos viven una realidad propia ajena a la nuestra.

Jaime Guisasola 7 marzo 2008 - 16:29

En mi opinión, la información económica que proporcionan los medios de comunicación suele ser excesivamente optimista. Con esto no quiero decir que eviten dar malos resultados o que manipulen la información. Sino simplemente, que los datos son interpretados convenientemente para no provocar el miedo o pánico en el inversor, pues esta reacción podría provocar unos males mayores a corto plazo, como un “circulo vicioso del ahorro”.
En cuanto al ámbito político, es evidente que tanto ZP, como el resto del Gobierno, han estado evitando hablar de los últimos resultados económicos en campaña, pues estos no les eran favorables. No obstante, gane quien gane las elecciones, tendrá que hacer frente a una realidad económica desfavorable de manera coherente y tomando medidas eficaces que consigan reinyectar la inversión y reestablecer la confianza del público en el sistema. No es suficiente con la elaboración de un “libro blanco” ni el iZ…Eso solo es marketing. Hace falta más compromiso, consenso y responsabilidad por parte de los políticos.

Mauricio Perelló 7 marzo 2008 - 19:01

Sólo comentar y reiterar que como en el ejemplo extremo de Miguel sobre María Antonieta, a veces cuesta mucho situarse en cual es la percepción real de la economía por parte de la gran mayoría de los ciudadanos. A pesar de los esfuerzos que hacen algunos políticos (esto es general a todos los países)la ciudadanía en general percibe mucho más las crisis que los buenos tiempos, especialmente en la disponibilidad de trabajo y el beneficio propio de la situación. Aunque suene de manera muy simplista, si hay trabajo, se recuperarán las confianzas y no serán necesarios tantos indicadores ni gráficos, que la gran mayoría no entiende y que por lo tanto no les interesan.

Un abrazo a los votantes y mucha suerte.

José Sánchez-Alarcos 7 marzo 2008 - 21:23

Sin duda es la gran asignatura pendiente.

Sin embargo, en los dos debates preelectorales ha llamado mucho la atención el recurso a la telegenia y a la mentira gratuita sin entrar a argumentos de fondo.

Entre las mentiras gratuitas, destaca la atribución por Zapatero de una subida del 500% del precio del suelo a una ley que no llegó a entrar en vigor.

Está claro que de ese lado no van a venir soluciones pero ¿y del otro?

En lugar de mentir gratuitamente y de limitarse a los gestos a la cámara, se podía haber criticado con bastante fundamento que, en la época en que las cosas iban bien con el Gobierno anterior y con éste, el gran motor de la economía era la construcción y eso tiene un periodo de vida corto, especialmente si suben los tipos de interés como ha ocurrido.

Para quien le interese la historia, puede encontrar un paralelismo interesante entre la crisis inmobiliaria actual y la famosa crisis del 29. Ambas tuvieron como motivo una subida de tipo de interés que provocó una caída de los precios de aquello que se estaba financiando, en un caso las acciones y en el otro activos inmobiliarios.

En cualquier caso, plenamente de acuerdo con el diagnóstico.

Mariano Benito 9 marzo 2008 - 12:23

Afortunadamente para el gobierno que se forme despues de la jornada de hoy, la ciudadanía se ha “acostumbrado” a los mensajes de los partidos políticos en épocas de elecciones, y les da la credibilidad que les da. Y en esta campaña, la situación económica ha sido argumento utilizado por todas las partes.

Si los primeros mensajes del Ministro de Economía (ponga usted el nombre) sí sintonizan con los que el ciudadano siente y los centros de estudios identifican … aquí paz y despues gloria.

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