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Un soplo de tranquilidad en medio del ruido

Escrito el 22 febrero 2008 por José Ramón Diez Guijarro en Economía española

Otra semana apasionante, con la publicación de los datos desagregados de Contabilidad Nacional, el primer gran debate de la campaña entre los pesos pesados en temas económicos de los dos grandes partidos, etc. Respecto a lo primero, poco más que decir, pues se confirmó la desaceleración de la demanda interna, parcialmente compensada por una aportación menos negativa de la demanda externa. Pero para terminar con ese punto, me gustaría añadir un par de cosas más al debate sobre los datos de actividad. En los momentos de cambio de fase en el ciclo de actividad conviene tener claro el valor que pueden aportar las diferentes estadísticas económicas y que las aparentes discrepancias en las señales vienen, muchas veces, de la mano de la periodicidad de los datos y del método de construcción de los indicadores.


Por ejemplo, es ahora cuando se ponen de manifiesto algunas deficiencias ya conocidas que tienen los datos de Contabilidad Nacional. La primera es su retraso en la publicación, derivado de la complejidad que implica valorar la producción de bienes y servicios de una economía tan grande como la española. Sólo siete semanas después del cierre del año conocimos que la economía española había crecido entre octubre y diciembre un 3,5% en tasa interanual (3,8% en el tercer trimestre). Es más, si somos rigurosos y centramos esa tasa interanual, ese crecimiento realmente reflejaría la coyuntura del pasado verano. Este sería el segundo problema, la propia elaboración de la estadística, más encaminada a confeccionar un perfil suavizado de tasas interanuales que refleje las tendencias de la economía, que a proporcionar unas tasas trimestrales sólidas que proporcionen una fotografía fiel de la coyuntura más inmediata (y faciliten el análisis). Por último, las primeras estimaciones de PIB se calculan con información incompleta y, por tanto, están sujetas a frecuentes revisiones. En definitiva, en momentos como los actuales, utilicemos los datos de Contabilidad Nacional para profundizar en las tendencias de la economía española y los indicadores mensuales de producción (IPI), empleo (afiliación y paro registrado) o consumo (ventas minoristas) para medir el pulso económico de forma inmediata.

De ahí vendría la discrepancia en el diagnóstico de la situación entre gobierno y oposición en los últimos tiempos. Los que prefieren ver el vaso medio lleno se aferran a las tendencias que suavizan los datos, los que barruntan un empeoramiento claro de la actividad utilizan la información más reciente. En el fondo, todos somos conscientes de que algo está cambiando de manera muy rápida y de que el ajuste no va a depender de factores internos. Porque la situación actual en el sistema financiero internacional continúa siendo muy complicada y mientras no se abran los mercados de crédito, no veremos la luz al final del túnel. Otro día escribiré sobre eso.

Por cierto, seré un bicho raro, pero me gustó el debate. Se demostró que se puede hablar de Economía de una manera seria y sin utilizar en exceso la demagogia. ¿Se abusó de los datos y estadísticas? La verdad es que no encuentro otra manera de juzgar los resultados de la política económica o de valorar los problemas de una economía. Y también creo que existe bastante coincidencia sobre las políticas económicas de corto y medio plazo. Soy muy escéptico sobre la capacidad de la política fiscal para detener un ajuste como el que se nos viene encima, mezcla de factores endógenos y exógenos. Los excesos de todo tipo se terminan pagando y la “destrucción creativa” es una de las pocas ideas económicas en las que creo a pie juntillas. Para compensar ya están los estabilizadores automáticos, pero entiendo que se utilice un granero lleno para bajar los impuestos y mejorar las políticas sociales. Lo importante es el medio plazo y ahí todavía más importante que la I+D+i es la educación. Ese es el verdadero debate, cómo mejorar la formación en este país desde la escuela primaria hasta la universidad.

Comentarios

Javier Tomas 22 febrero 2008 - 14:29

El problema un debate de estas características es que la mayor parte de la gente, entre los que me incluyo, no sabemos demasiado de economía. A los veinte minutos uno estaba tentado de hacer zapping y ver los últimos minutos del Villarreal –Zenit San Petersburgo.

El debate fue frustrante, en mi modesta opinión, por dos motivos; a Manuel Pizarro se le noto la falta de práctica en la arena política – televisiva mientras que Pedro Solbes será mejor o peor Ministro pero, bajo ningún concepto, puede tildársele de “alegría de la huerta”.

Pedro Solbes estuvo hábil en no mirar a Pizarro cuando este hablaba; siempre es complicado dirigirse a alguien que no te hace ni caso. También cuando dudaba de la conveniencia social de las medidas propuestas por su oponente; no digo que tenga razón, pero sí que estuvo convincente. Se nota que lleva toda la vida repitiendo el mismo discurso y, casi seguro, en el mismo tono.

Manuel Pizarro resulto muy efectivo cuando hablaba de precios de la fruta, las verduras o la ropa. Las cifras macro están muy bien para los economistas y la gente “culta” pero, lo que la mayoría comprendemos, son cosas como el precio de las peras o de los filetes de pollo (2,49 euro/ kilo y 6,99 euro/kilo respectivamente). El que tenga la hipoteca sabe cuánto ha subido el Euribor. Ese es el lenguaje que entendemos los mortales y Pizarro, en ese sentido, se acerco mas a nosotros que el Ministro. Si hubiera sonreído un poco más, la cámara lo hubiera apreciado.

No quiero terminar sin decir que los dos, tanto Solbes como Pizarro, suspendieron a la hora de presentar los gráficos. Los de Solbes parecían hechos por el becario y el de Pizarro, con el fondo azul y la línea roja, no se veía un carajo.

En pleno siglo XXI, con la de medios que hay hoy día, no hay una manera más digna de presentarlos?

ovidiov 22 febrero 2008 - 19:56

La verdad es que a mi tambíen me gustó bastante el debate, sobre todo, porque las dos partes mostraron su realidad o punto de vista, con mucho respeto mutuo.
Bajo mi modesto punto de vista, Pizarro habló más hacia la audiencia, con sus precios de manzanas, hipotecas….mientras que Solbes habló más desde su posición de profesor y ministro…

Pedro 23 febrero 2008 - 08:59

Su artículo concluye diciendo “…todavía más importante que la I+D+i es la educación. Ese es el verdadero debate, cómo mejorar la formación en este país…”

Estoy de acuerdo, pero más que educación en cuanto a formación, lo que es carente en España es una actitud positiva hacia el aprendizaje, el esfuerzo y la mejora propia y del trabajo que hacemos.

Yo creo que hay más que suficiente formación en España, pero falta que la escuela, la universidad y la empresa premien el mérito y el esfuerzo, para que la actitud de la gente evolucione hacia una cultura del esfuerzo con ilusión, y no el esfuerzo “porque me obligan” que es tan común hoy en día.

I+D+i: Es importante, pero la inversión privada en I+D+i es irrisoria en España. Las empresas raramente arriesgan su propio dinero. Arriesgar los fondos públicos de las ayudas a I+D+i es lo mismo que no arriesgar nada: Ese dinero es gratis para la empresa. Hay que cambiar radicalmente la política de financiación pública de I+D+i. Análisis más detallado en mi blog, en: http://www.megaspora.net/es/2006/07/17/politicas-para-promover-la-investigacion/

patricia fdez 29 febrero 2008 - 15:08

Dado que no sé mucho de economía, yo lo que tengo es una duda.No entiendo a qué se refiere el profesor Díez Guijarro cuando dice que “la destrucción creativa” es una de las pocas ideas económicas en las que cree a pies juntillas. ¿Qué es exactamente la “destrucción creativa”?.

A mí también me gustó el debate y, sobre todo, lo que me gusta es que haya debates.

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