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En un post reciente titulado “Los precios de los alimentos y el proteccionismo agrario” se puede leer un comentario firmado por MDD donde señala que está proliferando un fenómeno nuevo que es imponer impuestos a las exportaciones. Efectivamente, tal como dice MDD, como el precio de los alimentos y de la energía es un elemento de una elevada sensibilidad política lo que se ha puesto de moda ahora no es poner barreras a la importación, sino a la exportación. Interesante comentario que vamos a desarrollar.

Tradicionalmente se estudiaba en economía las consecuencias que tenía para un país las prácticas restrictivas a las importaciones, pero no se planteaba gravar las exportaciones. Sin embargo, a medida que escasean los alimentos y suben sus precios, los países empiezan a tomar medidas que les permita asegurarse su suministro abundante y barato. Varios países, incluyendo tres grandes potencias agroexportadoras como Rusia, Argentina y Kazajstán, han restringido recientemente sus exportaciones de cereales. El año pasado, India también prohibió las exportaciones de la leche en polvo. China anunció, hace poco, la imposición de aranceles de entre 5% y 25% para la exportación de 57 materias primas alimenticias.


El gobierno argentino para controlar la inflación lleva tiempo imponiendo ciertas restricciones a las exportaciones de alimentos, sobre todo de la carne de vacuno. La consecuencia es una sobreoferta de carne en el mercado interno que ha mantenido el precio de la carne vacuna estabilizado. Este proceso ha hecho que la Argentina, el mayor exportador mundial de carne hasta la década de los años cincuenta, hoy figure en cuarto lugar, detrás de Brasil, Australia y la India. El próximo año podría descender al quinto lugar, desplazada por Canadá. En Uruguay el gobierno también preocupado por la subida del precio de la carne estudia la posibilidad de gravar sus exportaciones para subsidiar el consumo interno. En la Rusia de Putin estudian poner un impuesto a la exportación de trigo superior al 10%. Se trata de medidas heterodoxas que consiguen abaratar los productos agrarios en aquellos países con excedentes, favoreciendo al consumidor y perjudicando al productor.

Los aranceles sobre las exportaciones es una respuesta potencialmente peligrosa ya que frena el comercio internacional. La OMC no tiene reglas contra los aranceles sobre la exportación. Mientras que los aranceles a las importaciones perjudican a los consumidores y benefician a los productores, como es el caso del proteccionismo agrario en EEUU y el la UE, los aranceles a las exportaciones benefician a los consumidores y perjudican a los productores. Ambos tipos de aranceles generan pérdidas irrecuperables de eficiencia para el país que los aplica.

El Análisis Económico demuestra que los efectos de los aranceles sobre las exportaciones son tan negativos (para la economía global y la economía del país que los impone) como los aranceles a la importación ya que, tanto unos como otros, generan una mala asignación de los recursos tanto a nivel mundial com para el país protector. Se trata de una nueva forma de proteccionismo.

Comentarios

antonio carirzo 27 febrero 2008 - 10:14

Cosas peores veredes, amigo Sancho. Entorpecer la exportación en vez de fomentarla e incentivarla es una locura, un despropósito. Las exportaciones son un componente fundamental de la demanda y del crecimiento y del empleo de una economía y lo que hay que hacer es subvencionarla y no gravarla. El mundo al revés. Un saludo. Antonio

Miguel Serrano 27 febrero 2008 - 13:09

Por mucho que un análisis sobre gráficas, líneas y áreas nos diga que las medidas proteccionistas implican una reducción de la eficiencia y del bienestar total eso no significa que sea por definición algo malo para la gente.

Un país no se puede permitir bienes de primera necesidad a precios inalcanzables para la mayoría. Es tan sencillo como eso.

Es preferible un desaceleramiento económico garantizando el acceso al alimento que un nivel óptimo de incremento del PIB con precios inalcanzables. Vuelvo a insistir en que hablamos de bienes de primera necesidad. No tendría sentido actuar sobre otro tipo de bienes, pero en este caso extraordinario hay que tomar medidas extraordinarias.

Oscar 27 febrero 2008 - 18:44

Interesante. Se lo comentaré a mi profesor de Economia Mundial.

Yo estoy de acuerdo con Miguel Serrano. Ciertos bienes de primera necesidad requieren de aranceles, en este caso a la exportación, que garanticen precios razonables para los consumidores. Por muchas ineficiencias que generen, el beneficio para los argentinos, rusos, etc, es a nivel global mucho mayor (excendente del consumidor) que la pérdida que los productores sufren en su excedente.

López_S 27 febrero 2008 - 20:09

En mi opinión, este tipo de aranceles suponen un desincentivo tremendo para los productores, con todo lo que ello en términos de generación de rentas conlleva.

Por otro lado, se corre el riesgo de que esa práctica se generalice. Si esto ocurriera, los países no aprovecharían sus ventajas comparativas y se perderían los beneficios derivados de la especialización. De igual modo, al final los consumidores saldrían perjudicados ya que no podrán acceder a otros productos más baratos.

Por ello, creo que a largo plazo estas prácticas son bastante perjudiciales al generar distorsiones, desincentivos e ineficiencias.

Saludos

Manuel Esteban Corchado 27 febrero 2008 - 20:36

Miguel,

A priori parece que algo así puede solucionar el problema de ña carestía de los alimentos localemente, pero si un productor se ve desincentivado a producir, ya que el precio de un bien es menor en su pais y no le dejan exportar, dejara de producir. Si muchos dejan de producir, el efecto del arancel será un alza de precios….. y vuelta al punto inicial.

Miguel Serrano 27 febrero 2008 - 21:54

Oscar, yo no pienso que se deban poner aranceles para lograr precios razonables. Sólo defiendo tomar medidas extraordinarias (el arancel, aunque podrían ser más cosas) para la situación de precios inaccesibles en bienes de primera necesidad. Únicamente para esa situación. Y va a generar efectivamente distorsiones e ineficiencias. Y está el peligro de perpetuar y generalizar la medida. Pero aún así es posible que sea necesario tomarla.

Desde luego el incremento del excedente del consumidor siempre será menor que el descenso del excedente de productor…

La crítica evidente es la de desincentivar la producción, pero eso se puede controlar temporalmente. Los mercados no tienen por qué vaciarse tan rápidamente. De todas formas lo veremos dentro de unos meses. Aunque mucho me temo que se cumplirá una de las previsiones negativas: perpetuación de la medida.

MDD 28 febrero 2008 - 00:09

Ante todo le agradezco el haberme citado en su blog (aunque es MDD y no FDD).
Con respecto a este tema, es interesante ver todas las opiniones. La finalidad de este impuesto puede ser la de mantener un bien de primera necesidad a bajo precio. A quien beneficia este tipo de medidas?, debe el consumidor local ser protegido de la escasez en otros países?, deben los productores sufrir las consecuencias de este proteccionismo a la inversa?, deben los consumidores de países donde por razones de sequía o tormentas quedarse sin un producto de primera necesidad porque simplemente nadie les vende por proteger al consumidor local? preguntas de difícil respuesta.
Existe otra modalidad de este impuesto que tiene un fin muy específico, como lo es el ejemplo de pechar la exportación de la materia prima y dejar libre de impuesto la exportación del producto elaborado o de mayor valor añadido (llegando inclusive a subvencionarlo). Un ejemplo es el impuesto que Rusia le va a imponer (o le esta imponiendo, no se si ya esta vigente) a las exportaciones de madera. La industria papelera Europea se nutre principalmente de la pulpa de árboles rusos, y con esta medida lo que se busca es impulsar la inversión extranjera y local para crear un aparato industrial (en este caso industria papelera), que ayude a Rusia a subir en su nivel de desarrollo al elaborar productos de mayor valor añadido, en vez de quedarse en la simple exportación de la materia prima. Por otro lado, como se imaginarán, los finlandeses (los papeleros de Europa), no están muy contentos con la medida. Es tan nocivo un impuesto a la exportación de la madera como al trigo?

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