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La inflación y la economía española

Escrito el 11 Febrero 2008 por Rafael Pampillón en Economía española, Política Monetaria

¿Es acertado mantener los tipos de interés inalterados como hizo la semana pasada el Banco Central Europeo (BCE)? Muchos economistas consideran que no y que se deberían haber bajado los tipos ya que, por un lado, la inflación no es inquietante y, por otro el futuro crecimiento de la Eurozona va a ser muy bajo. Otros, en cambio pensamos que la decisión es acertada ya que las razones por las que la zona euro crece poco tienen más que ver con la falta de reformas estructurales que con los tipos de interés. El BCE ha manifestado que no ha movido los tipos de interés porque la inflación está muy alta y por encima de su objetivo.

Si hay una economía de la Eurozona que debe estar especialmente preocupada por los efectos de la inflación, es la española. No en vano España es el país de la Eurozona dónde se están registrando las mayores tasas de crecimiento de los precios. El 2007, España cerró con una inflación del 4,2%, su nivel más alto de la última década, incrementando el diferencial con Europa hasta los 1,2 puntos porcentuales. Lo peor es que la tendencia alcista no parece haber tocado techo. Efectivamente, los datos adelantados de enero de 2008, confirman que la situación empeora situándose en el 4.4%. Lo preocupante no es el dato en sí -que sin duda es malo- sino el hecho de que el modelo económico español y sobre todo su tejido productivo son más vulnerables que el de nuestros vecinos europeos al proceso inflacionista.


Las economías domésticas son las que más están sufriendo el fenómeno inflacionario de forma más inmediata. Concretamente su poder adquisitivo está disminuyendo. El repunte de los precios está teniendo efectos devastadores para millones de trabajadores. Se estima que alrededor de seis millones de empleados no se van a beneficiar de revisión salarial ya que se encuentran fuera del paraguas de la negociación colectiva. Si a ello le añadimos el alto nivel de endeudamiento de las familias es fácil comprender que el consumo y la inversión se van a ver negativamente afectados por la inflación. En este sentido, el Instituto de Crédito Oficial ha dado a conocer la semana pasada que el indicador de confianza del consumidor descendió el pasado mes 1,4 puntos hasta situarse en 70,9, un mínimo histórico desde que empezó a realizarse esta consulta, en el cuarto trimestre de 2004. Además, las caídas de las bolsas, un 15% en lo que va de año, y la disminución de los precios de los pisos (reducción del patrimonio en acciones e inmuebles de los españoles) genera un efecto pobreza, que reduce el poder adquisitivo de los españoles que a su vez reduce la demanda de bienes de consumo.

Otro efecto perverso del proceso inflacionista que experimenta nuestra economía es la pérdida de competitividad de nuestras exportaciones de bienes y servicios. Ello es especialmente preocupante en un contexto en el que la demanda interna, uno de los pilares del crecimiento español, se está desacelerando. Pérdida de competitividad agravada por la fortaleza del euro. La repercusión directa de este fenómeno se refleja en nuestro déficit exterior que de prolongarse esta situación puede superar el actual 10% del PIB.

En definitiva, la inflación, tanto en 2007 como en lo que va de 2008, se ha disparado generando pérdidas de competitividad para las empresas y de poder adquisitivo para las familias. Es preciso que el gobierno de España y el BCE sigan trabajando para que el fenómeno inflacionario se detenga. ¿Es acertado mantener los tipos de interés inalterados como hizo la semana pasada el BCE? Pienso que si.

Comentarios

Pablo 11 Febrero 2008 - 11:49

Hola a todos,

Creo que es un motivo de “alegría” la decisión tomada por BCE. Es evidente que Lo de alegria, es porque este tipo de decisiones constatan la independencia del BCE, y no precisamente por los datos sobre inflacción en la Eurozona y más concretamente en España.

No pondré nunca en duda, que la bajada de tipos estimula en cierta medida el crecimiento económico, pero porqué tenemos la “manía” de recurrir simepre a esta medida, que en mi humilde opinión, alivia los sintomas, pero no cura los graves problemas de carácter estructural de la Economía Española.

¿Pensáis que los tipos de interés están altos?, ¿y la inflacción?. Si aplicásemos sobre los tipos de interés, la inflacción, nos daríamos cuenta que tenemos un tipos ridículos.

Como bien apunta el Prof. Pampillón, los verdaderos problemas, no están en los t.i. sino más bien, en la falta de medidas para la solución de porblemas de tipo estructural:
– Flexibilidad del mercado de trabajo
– Competitividad de las empresas.
– Reformas fiscales.
– Productividad laboral.
– I+D+i.
– Liberalización de sectores clave de la economía.
– Políticas para reorientar los recursos hacia los sectores más dinámicos de la economía.
– etc.

Creo que no he dicho nada nuevo, ¿cuanto tiempo se lleva hablando de estos temas?.

Señores/as, con todos mis respetos:

¡El largo plazo existe!

Jose Luis Borrallo 11 Febrero 2008 - 12:41

La inflación está dañando seriamente la competencia de la economía española frente a las economías europeas, pero lo que es peor nestro balanza de mercancías se está deteriorando a pasos agigantados. Creo al igual que Pablo, que el no hablar de los problemas reales nos está haciendo mucho daño. ¿quién quiere hablar de rigideces en nuestro mercado laboral? ¿cuando empezaremos a creer que una reducción de trabas en el despido es beneficioso para el trabajador? Es dificil cambiar las ideas proteccionistas, enquistadas desde el siglo XIX.
Tengo una hipoteca y me fastidia que el tipo de interés no baje, pero también pienso que es lo mejor…por ahora.

Oscar 11 Febrero 2008 - 15:45

Pero de que tipo de inflación estamos hablando?

Es decir, se debe a perturbaciones de oferta (inflación de costes) por el petróleo y materias primas o más bien se debe a las expectativas de los individuos? No sé si me explico, pero como estoy estudiando el modelo de oferta y demanda agregada, puede que está elevada inflación tambien se deba a que como todos esperamos que que los precios suban, al final acaban subiendo (expectativas adaptables).

Fernando Peral 11 Febrero 2008 - 19:26

Aunque coincido en que la decisión del BCE es la correcta para la eurozona en su conjunto, resulta peligrosamente perjudicial para algunos países como España o Irlanda, con estructuras económicas muy desequilibradas y que, a falta de medidas de apoyo ESTRUCTURALES por parte de la UE y de una política de reformas profundas de los mecanismos de mercado, y especialmente del mercado laboral, podrían verse obligados a reconsiderar su integración en la zona euro, ya sea por una iniciativa explícita en este sentido, ya por un quebrantamiento sostenido de la disciplina presupuestaria que exige la pertenencia al euro. Aunque ello les permitiría recuperar el arma de la política monetaria y el tipo de cambio para tratar de capear las consecuencias político-sociales de la inflación, las consecuencias para el sistema del euro serían imprevisibles, y éste es un argumento de negociación que tarde o temprano se tendrá que esgrimir, salvo que la UE tome la delantera (cosa que hoy por hoy parece imposible). Que Dios nos pille confesados!

antoni 11 Febrero 2008 - 23:07

En una situación como la que está viviendo España actualmente no creo que una estimulación de la demanda vía política monetaria serviría de mucho. Parece que estamos en crisis entre otras cosas por el agotamiento del modelo de crecimiento del ladrillo y de las grandes operaciones muy apalancadas. Creo que el profesor Pampillón tiene razón. La inflación es un impuesto tremendamente injusto, y en estos tiempos de desconfianza es muy dudoso el efecto estimulante de un dinero barato y muy real la pérdida de poder adquisitivo que supone la inflación. Nos toca apretarnos el cinturón y apostar por medidas de cambien la estructura de la oferta. Parece que las vacas gordas se acaban (y eso independientemente de la crisis financiera).

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