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Xenofobia y racismo

Escrito el 4 Noviembre 2007 por Rafael Pampillón en Miscelánea

En los últimos cinco años hemos sido testigos del aumento de poder de partidos muy conservadores en el viejo continente; un aumento que parece ir ligado a los temores que suscita la falta de control de la inmigración. Así en 2002 Le Pen se coló en la segunda vuelta de las presidenciales francesas (si bien es cierto que, tras la campaña presidencial de 2007 el partido está al borde de la desaparición); en 2004 el ultraderechista Joerg Haider ganó las provinciales en Austria. Nicolas Sarkozy, ganó las presidenciales francesas con la promesa electoral de regular los flujos migratorios permitiendo solo una inmigración selectiva de trabajadores cualificados. También el partido conservador británico acaba de abrir el debate sobre la necesidad de limitar la emigración. Mientras tanto en España e Italia aumentan los casos de racismo y xenofobia. Pero sin duda lo quizá ha colmado el vaso ha sido la victoria electoral en Suiza de la UDC (Unión Democrática de Centro).


La UDC es un partido nacionalista de derecha liderado por el millonario Cristoph Blocher (actual Ministro de Justicia) que logró un resultado histórico en las elecciones federales de la Confederación Helvética el 21 de octubre. La UDC se convierte así en la fuerza parlamentaria con más respaldo popular desde 1919 con un 28,8% de los sufragios (+ 5,2% respecto de las elecciones de 2003) y frente a solo el 19,3% (- 4%) obtenido por el Partido Socialista, en unos comicios donde la participación fue del 47,9%, la más elevada desde 1983. Según esos resultados, el partido de Blocher contará con 62 de los 200 escaños del Parlamento.

Los medios de comunicación han calificado a la UDC de partido xenófobo, racista, liberal y de derechas. Efectivamente, su campaña se ha centrado en la negativa a la adhesión de Suiza a la Unión Europea, la reducción de impuestos y la adopción de más medidas destinadas a lograr una mayor seguridad para la población, entre ellas, las de lucha contra criminalidad de los extranjeros en Suiza, que constituyen el origen de la polémica. Efectivamente, la acusación de xenófobos proviene de la propuesta de Blocher (y no hay que olvidar que se trata nada menos que del actual Ministro de Interior y Justicia del Gobierno) de expulsar del país a los delincuentes extranjeros, junto a sus familiares si son menores o dependientes del expulsado.

En la página web de la UDC se señala que el 21% de la población que vive en Suiza es extranjera, y ese 21% gasta el 40% de las prestaciones sociales. Otros datos que maneja la UDC en su página web es que ese 20% de la población, que es la extranjera, delinque cuatro veces más que el resto de la población suiza. En concreto, los extranjeros (20% de la población) es responsable del 82% de las peleas y agresiones, del 80% del tráfico de drogas y del 65% de los robos. El 71% de los centros penitenciarios está ocupado por delincuentes extranjeros. Es por ello que las principales iniciativas de la UDC en materia de seguridad pasan por medidas como la expulsión de los extranjeros que delincan. A ello hay que añadir que la participación electoral ha sido la más elevada desde 1983 y que el resultado de los comicios ha otorgado la mayor proporción de votos jamás alcanzado por ningún partido político en Suiza. Quizá se pueda concluir que el problema de la inmigración es un tema que preocupa a una parte de la población helvética.

De cualquier modo y a pesar de que se haya calificado a la UDC de xenófoba, los suizos siguen siendo un referente de civismo y democracia. A pesar de la contundente victoria en las últimas elecciones federales, el presidente del partido ganador, Ueli Mauer, aseguró que no tienen intención de cuestionar el modelo de equilibrio o “fórmula mágica” por el que todos los grandes partidos están presentes en el Gobierno (integrado por siete ministros). Un mensaje que contribuye en parte a calmar los ánimos, ya que Blocher se había mostrado partidario de crear un gobierno de centro derecha que dejara por primera vez a los socialistas fuera del juego. Sin embargo, el resultado de las elecciones permite a la UDC aspirar a colocar un segundo Ministro en el Ejecutivo y a hacerse con una de las carteras de mayor importancia (Hacienda o Asuntos Exteriores), además de la de Interior y justicia, cuyo actual titular es el Sr. Blocher. En cualquier caso esa Konkordanz, que es como denominan a este modelo de equilibrio, tendrá un claro acento de derechas. Además, el UDC seguirá con su estrategia de consultas populares para sacar adelante sus polémicas medidas, como la prohibición de construir minaretes o la expulsión de los inmigrantes delincuentes. ¿Son los suizos xenófobos? ¿Lo son los europeos?

Comentarios

Fabio Casasús 5 Noviembre 2007 - 13:42

En mi opinión, la acusación de xenófobo me parece desmesurada. Es cierto que la primera impresión que causa la campaña puede dar pie a pensar que existe una inspiración racista en los planteamientos. Sin embargo, observando los datos que nos da Rafael y los que vienen en la página del propio partido (cuyas fuentes son instituciones oficiales helvéticas) llego a la conclusión de que todas las propuestas se basan en el sentido común. Lo que Suiza va a lograr con este cambio es “filtrar” la inmigración aceptando tan sólo a la que de verdad esta dispuesta a integrarse y vivir de forma honrada. No hay que olvidar que Europa es un continente con una población envejecida que necesita de la inmigración para sostener su modelo económico de protección social. Pero no por ello hay que abrir las puertas de par en par. Es necesario un buen control y gestión de la inmigración para que ésta no se vuelva una fuente de debate y de conflicto social.

Javier Tomás 5 Noviembre 2007 - 22:38

Es de agradecer que, en España, no haya ningún partido de esa naturaleza realmente relevante. La extrema – derecha en España es muy minoritaria, se encuentra tremendamente fragmentada (FE de JONS, Falange Auténtica, Nación y Revolución, España 2000 o Democracia Nacional son algunas de las “joyitas”) y no han sabido sacudirse, pese a algunos intentos “renovadores”, del sambenito “franquista”.

El auge de los partidos de extrema – derecha en algunos países europeos es, bajo mi punto de vista, fruto de la pataleta de gente demasiado acostumbrada al estado del bienestar. No alcanzo a comprender el motivo por el que habrían de venir de manera ordenada.

En la provincia de Castellón, la población rumana (censada) está en torno a los 50.000. De ellos, 35.000 viven en la capital, que tiene 172.000 habitantes. Es decir, el 20% de la población castellonense no es de Burriana, Almazora o Villareal, sino de Bucarest, Timisoara o Baçau.
Entraron por La Junquera y no vinieron de manera ordenada pero, lo que está claro, es que da verdadero miedo pensar lo que hubiera sido de esa zona sin los rumanos.

No tenemos hijos, queremos que nos paguen las pensiones, queremos que trabajen solo en cosas que no hacemos nosotros y, encima, pretendemos que venga de manera ordenada. ¿Qué más?

Ernesto Rojo 6 Noviembre 2007 - 12:50

Me sorprende que nadie haga referencia al cartel electoral de la campaña en el que tres ovejas blancas sacan de una coz a una oveja negra de Suiza…( http://www.typo3start.ch/sites/ausschaffungf/ )Si eso no es xenofobia…

Fabio Casasús 6 Noviembre 2007 - 12:53

Es cierto que uno de los carteles electorales de la UDC para esta campaña (una oveja blanca que saca de una coz a una oveja negra de Suiza) ha sido el protagonista de todos los debates políticos en Suiza. Los partidos llamados “progresistas” (PS, Partido Liberal, Partido Radical y los Verdes) pusieron el grito en el cielo por el color de la oveja expulsada, a pesar de que, tanto en francés como en alemán o en italiana (y en español también), el color de la oveja no tiene ningún tinte racista, sino que responde a expresiones como “la oveja negra de la familia”, aquella que se porta mal y no asume las normas de convivencia.

Le gruyère 6 Noviembre 2007 - 13:11

Javier, a mi si que me gustaría que los inmigrantes en Suiza en España o donde sea llegasen de forma ordenada. Hay que tener en cuenta que muchos de ellos, por no decir todos, vienen en busca de oportunidades huyendo de la miseria. Si la inmigración no es objeto de una exhaustiva gestión hay muchas probabilidades de que las dos partes salgan perdiendo, es decir el inmigrante y el país de destino; el inmigrante puede ver sus expectativas frustradas cuando llega a un país desbordado por el alubión de inmigrantes incapaz de garantizarle un empleo y una vida digna. El país de destino, como consecuencia de tal descontrol, va experimentar un aumento de la delincuencia. Y no me mal interpreten, pero es totalmente lógico y humano que cuando una persona no alcanza los medios necesarios para alimentarse y vivir recurra a cualquier tipo de alternativa (desgraciadamente suelen ser ilícitas) para sobrevivir. En definitiva, lo que quiero decir es que muchas veces observamos como una gran cantidad de inmigrantes que salen de sus países en busca de unas mejores condiciones de vida no sólo no lo consiguen sino que en ocasiones empeoran en países más desarrollados que los de su origen. De que sirve entonces permitir entradas masivas de población extranjera si ninguna de las dos partes se ven beneficiadas de tal fenómeno.

Un saludo

Beltrán Caruana 8 Noviembre 2007 - 00:15

Yo soy un firme defensor del perfecto funcionamiento del mercado. Creo que la inmigración es un mercado como cualquier otro y los flujos tienden a controlarse por si mismos. Lo que si es verdad es que la competencia de nuevos actores quema mucho a los trabajadores locales menos eficientes y además la ingerencia de mafias rompe la lbre competencia.

Estoy bastante de acuerdo con Javi. El orden y los papeles son necesarios pero la inmigración tanto legal como ilegal es uno de los secretos del despegue español y uno de los más grandes desafíos a los que nos enfrentamos, espero que sepamos llevarlo con naturalidad.

Este verano he visitado Suiza. El populismo a calado pero curiosamente más en las primeras y segundas generaciones de suizos, aquellos que ven amenazada su situación de clase media baja…

Javier 8 Noviembre 2007 - 15:23

Dice un viejo chiste que hay tres tipos de mentiras, las blancas, las negras y las estadísticas.
Si bien, seguro que las estadísticas indicadas en el artículo son ciertas: también se podrían hacer segmentación por otro criterio (como por ejemplo nivel de estudios, escala económica, localización de la vivienda, …).
Lo que ocurre es que estos números no dicen que buenos somos los locales y que no recibimos a los inmigrantes con los brazos abiertos, sino dicen que estos vienen a ocupar el lugar más bajo de la escala social y por tanto más fácil de romper. Y la pregunta ¿qué se hace por integrar a los emigrantes en nuestra sociedad? No hacemos nada (aunque nos encante saber que las arcas de nuestra Seguridad Social se encuentran con beneficios extraordinarios gracias al incremento de la mano de obra).

No es una tarea fácil, ni de respuesta inmediata, …, ni barata. Pero se debería hacer algo por evitar los barrio “gueto” (recordar a Francia), las masificaciones en los pisos, las contrataciones ilegales (Ronda de Atocha), las integraciones en las escuelas (colegios públicos / subvencionados), la formación en idiomas (castellano, catalán, gallego, …), etc …

¿estamos tan lejos de Suiza?

Javier Tomás 13 Noviembre 2007 - 10:19

Este post cobra de nuevo actualidad por los sucesos desgraciados de este fin de semana en Legazpi. Como sabéis un chaval de 17 años ha sido asesinado durante la batalla que se produjo entre partidarios de extrema derecha y extrema izquierda.

Metro Legazpi era el cruce de caminos que conducía al presunto asesino hacia una manifestación de Democracia Nacional, ultraderecha, y a la víctima hacia una contramanifestación antifascista.

Democracia Nacional es el partido español que ha adaptado el cartel electoral de la UDC suiza (http://www.typo3start.ch/sites/ausschaffungf/). Este asesinato, de corte más ideológico que racista, significa una nueva barrera para que los partidos de esta ideología puedan llegar a representar algo verdaderamente importante en el espectro político nacional.

Por suerte, España no tomará de momento el sendero helvético.

Jose Antonio 19 Noviembre 2007 - 16:27

El presunto perfecto equilibrio de los flujos migratorios choca con la realidad de un tercer Mundo que se muere de hambre, con natalidad disparada y que encima recibe “publicidad” de lo bien que se vive al otro lado con el cine, la televisión, ejemplos de futbolistas de éxito etc.

Mucho me temo que únicamente barreras físicas que aún hoy parecen barbaridades (Muros entre paises, flotas de patrulleras con orden de disparar) se tendrán que extender para intentar frenar el instinto humano de prosperar en la vida. Los paises ricos pensaban que importaban únicamente flujos de mano de obra barata que podrían detener a su antojo cuando en realidad se trata de seres humanos con necesidad de cubrir sus necesidades básicas tal y como las describió Maslow.

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