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América Latina padece enfermedad holandesa ( mal holandés )

Escrito el 10 noviembre 2007 por Rafael Pampillón en América Latina

En la Cumbre Iberoamericana, que termina hoy en Santiago de Chile, se ha criticado el papel de las empresas españolas en Venezuela y Argentina, se ha discutido sobre el conflicto entre Argentina y Uruguay a causa de una fábrica de celulosa, se ha atacado al imperialismo americano, se ha tratado de la Cohesión Social en América Latina y de la necesidad de reformas fiscales, del mercado de trabajo y del sistema de pensiones y la sanidad. Pero, aunque no ha habido manifestaciones al respecto, no me extrañaría que la enfermedad holandesa haya planeado sobre la cumbre como algo, que en estos momentos, debe preocupar a los Jefes de Estado y de Gobierno de los 22 países iberoamericanos.


La enfermedad holandesa ( mal holandés ) está de actualidad, en América Latina, Portugal y España porque la apreciación de muchas monedas latinoamericanas y también del euro está provocando pérdidas de competitividad en los países de la Comunidad Iberoamericana. Efectivamente tal como ha señalado la CEPAL, durante 2006, el tipo de cambio del conjunto de los países de América Latina no sólo se ha apreciado mucho con respecto al dólar sino que también se ha apreciado alrededor de un 3%, en promedio, respecto del resto del mundo. América del Sur registró una apreciación mayor que el promedio regional: 4,6%durante 2006. En el 2007 se ha observado una prolongación de este proceso de apreciación cambiaria en la región, del que ya hemos dado cuenta en este blog de economía. En especial, llama la atención la acentuación de la apreciación del tipo de cambio real en Brasil, Chile y Colombia.

La fuerte entrada de divisas provocada por la mejora en las exportaciones latinoamericanas junto con el aumento de las remesas de emigrantes explica la apreciación de los tipos de cambio de la región. Esta situación, viene definida por la literatura económica como la enfermedad holandesa ( mal holandés )que se caracteriza por desanimar las exportaciones aumentar las importaciones y restringir así el crecimiento económico. Además el exceso de oferta de divisas en el mercado cambiario ha obligado a algunos bancos centrales latinoamericanos a comprar divisas (demanda de divisas) para evitar una apreciación mayor del tipo de cambio y con ello evitar la enfermedad holandesa( mal holandés ). Pero la compra de divisas por parte de un banco central tiene como contrapartida un aumento de la cantidad de dinero en la economía y como consecuencia tensiones inflacionistas. Para evitar la inflación generada por ese aumento de la expansión monetaria los bancos centrales deben subir los tipos de interés. Así el banco central de Brasil ha comprado divisas para sostener la cotización del real y evitar así una mayor apreciación del real, pagando un alto coste en términos de elevados tipos de interés. Algo similar ha ocurrido en Colombia.

Como ha señalado la CEPAL esta situación se está agravando en la actualidad ya que los problemas de inflación se están agudizando, entre otros motivos, por el aumento del precio del petróleo y de los alimentos. Los bancos centrales deben subir los tipos de interés ya que de no hacerlo dejarían sin dar respuesta al problema de la aceleración de la inflación. Pero tipos de interés más altos provocan más entradas de divisas más apreciación de los tipos de cambio y más enfermedad holandesa ( mal holandés ). Pero la enfermedad holandesa se puede curar. La solución al problema pasa necesariamente por una política fiscal más restrictiva o contracíclica en América Latina que por un lado permita bajar los tipos de interés al relajar el mercado de crédito (efecto crowding-in) y por otra restrinja la demanda agregada y, por tanto, las tensiones inflacionistas. Una política fiscal mas contractiva pasa necesariamente por un aumento de la recaudación fiscal y, por tanto por una reforma fiscal que obtenga más ingresos para el Estado. Como consecuencia de esta política fiscal ortodoxa los tipos de interés tenderán a la baja y los tipos de cambio se apreciarán menos curándose al menos en parte la enfermedad holandesa ( mal holandés ).

Comentarios

apolonio 10 noviembre 2007 - 21:21

Hablas en el post de tipo de cambio real. Ya había oido antes este término pero ¿Como de define? ¿Qué es? ¿En que se diferencia del tipo de cambio normal? te agradecería un respuesta

Darío Jose Sánchez-Junco 11 noviembre 2007 - 17:53

Otros efectos de la enfermedad holandesa,
En línea con los que comenta Rafael Pampillón sobre la enfermedad Holandesa, me ha venido a la cabeza cómo podrían estar afectando los altos precios del petróleo a las economías latinoamericanas exportadoras de petróleo (por ejemplo Venezuela y, en menor medida, México).
Es por lo menos curioso pensar que un recurso natural sobreabundante podría acabar afectando al tejido industrial del propio país.
La depreciación del tipo de cambio, causada por el flujo monetario en el exterior hacia el país, permite que cada vez sea más barato importar bienes, degradando el tejido industrial del propio país, y perdiendo éste competitividad respecto al resto del mundo.
El gran problema que subyace es que un país muy dependiente del petróleo, con un tejido industrial débil, entra en un círculo vicioso, haciéndole cada vez más dependiente de dicho recurso natural.
El verdadero problema es que éste “maná” considerado “ilimitado” no lo es, y la volatilidad de los precios del petróleo podrías ser extrema si las circunstancias macro-económicas a nivel mundial se deterioran.
La arrogancia de algunos países fuertes y muy dependientes del petróleo, podría volatilizarse si el precio del petróleo se hundiera en poco tiempo, un ejemplo claro lo tendríamos con nuestro amigo venezolano “Por-Qué-No-Te-Callas” Chavez.
En mi opinión esta idea no está muy alejada de la realidad, con un petróleo a casi $100 podría desencadenarse una crisis económica sin precedentes a nivel mundial, afectando a las grandes economías del mundo, y como resultado hacer caer el precio del petróleo de forma súbita, dejando a numerosos países con la enfermedad “holandesa”, con un tejido industrial muy poco competitivo, y sin capacidad para reaccionar.

Rodrigo Aguilar 12 noviembre 2007 - 23:30

La enfermedad holandesa tambien produce un elevado indice de desempleo dado que con un bajo indice de exportaciones se detiene la produccion y se cierran empresas/fabricas (sustitucion de importanciones). Se propone bajar los tipos de interes y llevar a cabo un mayor control del gasto publico para curar este mal. Pero no son estos dos pasos generadores de un mayor desempleo dado que no se fomenta el ahorro y por ende la inversion? Sufren los paises como El Salvador y Ecuador de enfermedad holandesa considerando que tienen el dolar como moneda y por lo tanto no tienen tipo de cambio?

yolanda morales 7 enero 2008 - 20:32

Ante la evidencia de la recesión de Estados Unidos ¿cuál será el destino de México? tenemos encima la amenaza de la inflación y el banco central está en el dilema de mantener la lucha contra la escalada de precios en el contexto de una desaceleración profunda.

Anónimo 30 abril 2011 - 20:15

Relacionando el fenómeno de la enfermedad holandesa y lo que actualmente ocurre en España con el incremento de la tasa de interés de referencia, que tiene por objetivo controlar la inflación; me gustaría comentar que tal como se dice el blog, dicha medida va a afectar inevitablemente la demanda agregada (desincentiva consumo e inversión), cuando el problema de la inflación de España viene principalmente por el lado de la oferta agregada (incremento del precio del petróleo) y lo que el gobierno debería promover es una expansión de dicha oferta.

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