30
oct

Seguros y la Ley de Igualdad

Escrito el 30 octubre 2007 por Valentín Bote en Economía española

Imaginen que en una compañía aseguradora observan que los vehículos de color rojo experimentan un mayor número de siniestros que los de color azul. A continuación la compañía decide establecer primas distintas, para seguros de accidente con la misma cobertura, para los poseedores de vehículos rojos y azules. A partir de dicho momento, los conductores de vehículos rojos pagarán un seguro más caro. ¿Les parece esto lógico? A mí sí. Si las primas fuesen iguales, un promedio entre ambas primas, ponderado por el número de vehículos de cada tipo, lo que estaría sucediendo es que los conductores con menos accidentes (los de los coches azules) estarían subsidiando las primas de los conductores de coches rojos, que tienen más accidentes pero pagan lo mismo por el seguro.

Este principio de discriminación es bastante lógico y viene siendo aplicado desde siempre. Por eso los conductores noveles pagan primas más altas que los experimentados. Pues bien, esta diferencia que resulta tan evidente empieza a resquebrajarse cuando nos enfrentamos a las diferencias de género, ya que entramos en el terreno de lo políticamente incorrecto, ahora que el el tema de la igualdad se aplica a todos los contextos, incluso hasta aquellos en los que resulta bastante discutible. Y el Gobierno acaba de aprobar algo al respecto…


En efecto, en el desarrollo de la Ley de Igualdad entre hombres y mujeres, el Gobierno ha establecido que a partir del 1 de enero de 2009 los seguros no podrán tener en cuenta los costes y riesgos del embarazo y el parto a la hora de determinar las primas a pagar. Del mismo modo, no podrán aplicar diferencias en las prestaciones. La explicación del Gobierno, en voz de su Vicepresidenta, no ha podido ser más absurda, dado el contexto en el que nos encontramos (el de los seguros): así se consigue “garantizar la igualdad” entre hombres y mujeres.

Esta medida quizá a alguien le suene bien, pero volvamos al ejemplo de los vehículos y continuemos el argumento. Supongamos que una empresa aseguradora, pese a saber las diferencias de riesgo entre ambos tipos de vehículo se encuentra con una prohibición para poder establecer primas distintas. La consecuencia es que los conductores de vehículos azules estarán pagando un sobrecoste respecto a la prima que podrían estar desembolsando, y salvo que se les prohíba abandonar la compañía de seguros, acudirán a otra (nacional o extranjera) donde adquirirán un seguro ajustado a sus riesgos.

En la compañía que no pudo establcer diferencias en las primas sólo quedarán los conductores de vehículos rojos. Pero claro, entonces no habrá ninguna subsidiación, ya que no quedan vehículos azules, y habrá que volver a subir las primas, para adaptarlas a los verdaderos riesgos de los conductores de vehículos rojos. Pero claro, la Ley de Igualdad no se cumpliría. Probablemente el Gobierno prohibiría a la compañía de seguros subir las primas, y el déficit sería sufragado con cargo a los presupuestos públicos. Es decir, que al final seríamos todos los contribuyentes los que sufragaríamos una aplicación inadecuada de la ley de igualdad. Estamos ante un caso típico de lo que en economía conocemos como “selección adversa”. Y es que la teoría de los seguros se basa en las diferencias entre individuos. Intentar aplicar la Ley de Igualdad en este terreno es una estupidez más.

Comentarios

Miguel 30 octubre 2007 - 14:08

La pregunta del millón sería, pero realmente los seguros te cobran más por tener un coche de un color? Lo dudo, y si fuera verdad y público se les echaría la gente encima.

Por esa regla de tres, los seguros médicos podrían empezar a cobrarte más porque geneticamente eres más propenso a tener determinada enfermedad.

Está claro que los seguros son un negocio, y por tanto intentan maximizar beneficios. Pero viendo los beneficios que tienen, no me parece que lo estén pasando tan mal, para tener que buscar nuevas maneras de cobrar a la gente.

Honestamente, esta muy bien verlo desde una perspectiva neutra y puramente numeristica y económica, pero el planeta lo componemos humanos.

Si yo deposito mi confianza en una organización humana (una empresa de seguros), y pongo mi dinero, no solo pido que me atienda bien economicamente, sino desde el punto de vista humano.

Manuel 30 octubre 2007 - 17:26

Es que precisamente los seguros te cobran mas si eres propenso a tener determinadas enfermedades.
No es lógico que una persona que fume pague lo mismo que una que no fume, debido a que la fumadora es mas propensa a tener enfermedades relacionadas con el tabaquismo, por lo que puede ser un mayor gasto para la aseguradora en un futuro. Igual que el magnifico ejemplo de los coches.
De hay que la ley de igualdad en los seguros es una grave equivoción, ya que rompe con la función principal del seguro que es asegurar dependiendo de las necesidades y como no rompe la eficiencia del mismo.

Miguel 30 octubre 2007 - 18:22

Estamos hablando de un habito o algo inherente a ti? Ser hombre o mujer, o ser propenso a tener una determinada enfermedad no tiene nada que ver con que tengas habitos que aumenten las probabilidades de contraer una determinada enfermedad.

El tema ético es donde poner la línea. La ciencia está avanzando mucho y que dirias si un seguro te cobrara más porque un test genetico determinara que tienes mas probabilidades de contraer la enfermedad X o morirte antes (por poner un ejemplo)?

Ángel 30 octubre 2007 - 20:17

El problema aquí es que la causa del “siniestro”, en este caso el embarazo, no se puede imputar en exclusiva a la mujer, sino también al hombre. Como ambos son los potenciales causantes al 50% de ese riesgo, es lógico que ambos asuman al 50% el incremento de primas.

Creo que no es la primera vez que me refiero al riesgo de ideologizar en exceso la divulgación científica. Si bien estoy de acuerdo con el profesor Pampillón en que la ciencia económica es una ciencia social y como tal tiene una carga ideológica, el calificar esta medida como “estupidez” pone de manifiesto poco rigor en el análisis económico y demasiado acento en el análisis político.

Desde mi punto de vista, la medida puede ser todo lo discutible que se quiera, y para eso existen medios como éste, pero en ningún caso “estúpida” en cuanto carente de fundamento. De hecho puede hacernos reflexionar a todos sobre la relación entre algo tan aparentemente lejano como es la atribución de costes o la política de precios de una compañía, y la ideología política.

PAC 19 agosto 2008 - 11:29

Valentín, amigo, ¿de dónde te sacas estas comparaciones tan tontinas?
El día que tú, Valentín, te quedes embarazado me lo cuentas(ahí sí que no habría ni cohes azules, ni rojos, ni niños, ni seguros, ni nada de nada).
Mientras, claro que se pagará igual por las primas o es que te cres que mi empresa me paga más de salario porque mi prima es mayor?
España es de los pocos países de la UE donde sigue sucediendo ésto y me parece fenomenal que se iguale. No veo ninguna razón para entender que algo tan natural como traer niños al mundo vaya a tener que ser sinónimo de que las mujeres y solo ellas, paguen más por el seguro de salud. ç
Valentín querido, hay cosas en la vida en las que no se debe discutir “es tuyo, no has sido tú entonces lo pagas tú…” y esa, es una de ella. O a ver si es que los hombres no tienen nada que ver en ésto?
Saluditos y cambia el chip Valentín porque tu razonamiento es extremadamente individualista, interesado, un poquito machista y muy muy egoïsta y deshumanizado.
Yo, no hablo de coches, hablo de otra cosa.

Dejar un Comentario

*