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Oct

Modelo de crecimiento, gasto social y presupuestos

Escrito el 1 octubre 2007 por Valentín Bote en Economía española

El pasado miércoles escribía nuestro compañero Juan Carlos sobre los presupuestos generales del Estado para 2008 y su efecto en el cambio del modelo de crecimiento. Quiero hoy aportar algunas reflexiones adicionales a las que él hizo, que me parecen muy acertadas, por otra parte. Efectivamente los objetivos del gobierno de ZP eran, básicamente, dos: mejorar la protección social y cambiar el modelo de crecimiento. Creo que los resultados, en ambos casos, son discretos, como expondré a continuación.

El tan denostado modelo de crecimiento de la etapa anterior, basado en creación de empleo y consumo interno, fue muy criticado por haber venido acompañado por un débil crecimiento de la productividad aparente del trabajo (PIB por trabajador). Permítanme ser políticamente incorrecto. Aunque ese hecho es cierto, a mí me da igual. Las críticas basadas en el débil crecimiento de la productividad, que tanto le gustaban a MAFO, actual gobernador del Banco de España, y a MIguel Sebastián, fallido candidato a alcalde de Madrid, parten de una gran inconsistencia en su punto de partida. Me explico.


En los modelos “estandar” de crecimiento, como el de Solow, sólo es posible crecer en términos per capita gracias a incrementos de la productividad… pero dicho escenario se limita a un estado estacionario con pleno empleo. Mientras existan recursos productivos ociosos (como mano de obra, con una tasa de paro del 23% en 1995) es totalmente legítimo, y lógico, estimular el crecimiento incorporando a esos trabajadores a actividades productivas. Estoy seguro de que ninguna empresa decidió contratar a un trabajador que no secesitase para nada con la intención espuria de reducir el crecimiento de la productividad. Por el contrario, la intención perseguida era alcanzar, en la actividad concreta para la que fuera contratado, incrementos de facturación y beneficio.

A tenor de la evolución del PIB de la economía española cabe pensar que dicho modelo de crecimiento ha sido un éxito sin paliativos. El problema surge cuando nos acercamos a un escenario de pleno empleo. Cuanto más cerca estemos de ese escenario, más debería importarnos unl débil crecimiento de la productividad. Y precisamente ahora es cuando deberíamos preguntarnos dónde está el nuevo modelo de crecimiento. Muy bien, ahora ya vemos nítidamente que el consumo interno y la construcción se desaceleran… pero ¿qué los va a sustituir? Me temo que el Gobierno no tiene una respuesta.

Y aquí enlazo directamente con los presupuestos. Creo que la falta de una política económica que se haya tomado estos problemas en serio vuelve a reeditar un problema común en estas épocas del año, cuando se tramitan los presupuestos: la confusión entre medios y fines. Volvemos a escuchar el debate que se resume en el argumento simplón de “yo soy bueno, porque gasto mucho” o “fíjense en cuánto voy a aumentar el gasto el año que viene en la partida X”. Pero es que “gastar” no es el objetivo finalista. Un ejemplo: gastar mucho en I+D+i es un medio para lograr algo, no es un fin en sí mismo. Ese gasto se tendrá que materializar en generación de patentes, o en incremento de cuota mundial en producción y comercialización de productos de alta tecnología, por ejemplo. Y en estos indicadores no se han producido avances.

Algo parecido sucede con el gasto social. Gastar se puede hacer de muchas formas. Y el gasto puede responder a muchos motivos. Una partida que crece de manera muy importante dentro del gasto social es la referida al pago de prestaciones por desempleo. Porque el gobierno espera incrementos del desempleo en 2008. Esto no parece que deba alegrarnos. El aumento en el gasto en las pensiones, otro ejemplo típico, se debe a muchos factores, algunos muy alejados de las subidas pactadas para 2008. Un ejemplo: la pensión media de los jubilados que fallecen es muy inferior a la de los nuevos jubilados que se incorporan al sistema. Como consecuencia, la propia evolución demográfica es un mecanismo que eleva la pensión media de manera muy importante.

Comentarios

antoni 2 octubre 2007 - 10:13

Con la primera parte de su post, no puedo estar en más desacuerdo. Desde un punto de vista lógico, la primera parte de su post arranca con la premisa “Mientras existan recursos productivos ociosos … es totalmente legítimo, y lógico, estimular el crecimiento incorporando a esos trabajadores a actividades productivas” y aporta como dato la alta tasa de paro. Desde mi punto de vista y aplicado al contexto español, es un argumento bastante falaz. Expongo. Un aspecto importante de lo “legitimo” es el pensar en las generaciones venideras y no hacer un “borrowing from the future” irresponsable. O sea, sostenibilidad, que parece en el post que se lo salta a la torera. Un rebaño de ovejas en una isla puede responder ante una explosion demografica esquilmando todos los pastos, pero eso no garantiza su futuro, como parece que paso en la isla de Pascua con la tala de árboles, por poner un caso extremo. La abominable explotación que se ha hecho de nuestro territorio y litoral (soy de Valencia) es de todo menos legítima (y si no, vean el informe de la Unión Europea).
Además, en el caso español el crecimiento ha sido extensivo, en áreas de baja productividad, y como reconoce el propio autor, dificilmente sostenible. Por que cierto es que la tasa de paro ha bajado, pero y la de mil-euristas? No eso indicativo de una expansion horizontal, ocupando sectores de más baja productividad marginal, que si, han producido en cantidad mas, pero que han dado como resultados tener gente preparada realizando trabajos por debajo de su cualificacion y no en sectores tecnologicos (como en Holanda, Dinamarca o Finlandia) y por lo tanto sub-empleados, que comprometen nuestro desarrollo futuro?

Adrian 2 octubre 2007 - 13:52

Yo creo que hay dos episodios:

Esta claro que en el año 95, nuestra economía no estaba funcionando a plena capacidad, nuestra tasa de desempleo estaba muy por encima de nuestra tasa natural y la creciente estabilidad de nuestra economía para adaptarse a los
criterios de Convergencia hizo que tuviéramos un crecimiento en los siguientes años que aunque basado en baja productividad era bastante lógico. Nos estabamos adaptando a un nuevo entorno más estable y favorable. El empleo subió basandose en criterios estructurales.

Cuando entramos en el Euro, aprovechándonos que Francia y Alemania se encontraban en una situación débil, empezamos a captar
una gran parte de la financiación de la zona euro en forma de préstamos a personas y a empresas. Esto hizo continuar de forma exagerada el crecimiento basado en una demanda sobreestimulada y una baja productividad. Ahora la tasa de empleo cayó a niveles por debajo de la tasa potencial y todo ese nuevo empleo que se generó era basado en políticas cortoplacistas. No supimos parar a tiempo, no supimos aprovechar este largo ciclo para sentar las bases de un nuevo modelo de crecimiento.

SamSS 2 octubre 2007 - 14:01

Pues yo si que estoy de acuerdo, es evidente que si existe un apro como el que habia en 1995 del 24% no se puede ser egoista y buscar que la productividad creza en igual medida, primero busquemos aquellas personas paradas, que no tienen conque comer ( bueno si, con grandes `prestaciones por desempleo, de ahi el famoso 7% de deficit de 1994).

España ahora posee un 8% de paro, este es el momento de recurrir a la productividad, pero no en 1995, cuando no habia un trabajo en ningun sitio.

Yo siempre he dicho que es mejor que haya de 100 personas, 90 trabajando a 900 euros, que no 70 a 1100 euros. La moderacion salarial en España ha sido necesaria, pero ya eshora de que esta termine

formex 4 agosto 2017 - 10:01

Yo siempre he dicho que es mejor que haya de 100 personas, 90 trabajando a 900 euros, que no 70 a 1100 euros. La moderacion salarial en España ha sido necesaria, pero ya eshora de que esta termine

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