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Nacionalismo económico

Escrito el 3 septiembre 2007 por Rafael Pampillón en Diccionario de Economía, Economía Mundial, Unión Europea

Una nueva oleada de nacionalismo económico recorre el mundo. Se trata de un fenómeno viejo que está cobrando vida en muchos países, no importa si los gobiernos son de izquierdas o de derechas, si los países son ricos o pobres. En América Latina aparece en forma de populismo, en Europa y en Estados Unidos (EEUU) en forma de proteccionismo agrario y en una especie de patriotismo económico que se manifiesta en impedir la compra de empresas nacionales por empresas de otro país. ¿Qué es el nacionalismo económico? Se puede definir como cualquier intervención por parte del gobierno de un país en las transacciones privadas en beneficio de las empresas del propio país. Se trata de intervenciones discrecionales a veces legales y otras menos legales que buscan proteger a la economía nacional y que discriminan a los residentes (y gobiernos) de otros países.


No hace mucho el Banco de Italia puso serias trabas al BBVA para que pudiera comprar el BNL. El proceso terminó, después de una larga carrera de obstáculos, con la renuncia por parte de la entidad española de su OPA (Oferta Pública de Adquisición) por la entidad italiana. También es ejemplo de patriotismo económico la reacción del Gobierno francés cuando la americana Pepsico quiso hacerse con Danone. El nacionalismo económico se da también en EEUU, que suele acusar a sus socios comerciales de prácticas proteccionistas. Pero, no duda en invocar el interés nacional para protegerse. Así en junio del año 2005, el gobierno americano, impidió que la empresa estatal china National Offshore Oil Corp comprara la californiana Unocal. No veía con buenos ojos que una empresa china controlase una petrolera estadounidense. Lo mismo le ocurrió a Dubai Ports World que tenía contratos para manejar seis de los puertos más importantes de Estados Unidos y tuvo que renunciar a ellos porque el presidente Bush decidió que la empresa árabe no podía gestionar los puertos por razones de seguridad.

El último en apuntarse a esta moda ha sido el Gobierno alemán que estudia la aplicación de medidas para impedir la entrada de ciertas inversiones extranjeras en empresas e industrias clave del país. El partido de la Merkel se está planteando abordar una reforma legal que permita al Estado vetar a ciertos inversores indeseables por razón de interés nacional. La ley alemana permite desde hace tiempo actuaciones similares para productores de armamento. ¿Libre mercado o intervencionismo?

Comentarios

SamSS 3 septiembre 2007 - 16:43

Bueno no hay que olvidarse de la OP EON-Endesa que tan cerca tenemos, hasta nuestro presidente dijo, en una sesion parlamentaria a la oposicion que preferia un penalizaico ndesde Bruselas a que Endesa fuese manejada desde una empresa que no fuese española.

Realmente el proteccionismo es necesario, sobre todo desde paises pobre sin un tejido industrial plenamente desarrollado, aunque bueno ya si atendemos al siglo XXI, con la globalizacion es mucho ams sencillo que estos paises pobres sean ams competitivos al tener costes de produccion bajisimos por el tema de sus salarios.

Yo considero que el proteccionismo en el tema agrario esta bien, en el caso en que sea productivo, pero si este no lo es, y la mano de obra puede recolocarse en otros sectores que son productivos, porque no hacerlo?

Ana Albert 3 septiembre 2007 - 21:28

Podrías explicar algo más de lo que piensa hacer Merkel para proteger a la industria alemana de la compra de empresas alemanas por parte de empresas extranjeras?

Rafael Pampillón 4 septiembre 2007 - 17:35

Gracias por vuestros comentarios. Contesto el jueves a los dos en una nueva entrada.

David 4 septiembre 2007 - 23:59

Proteccionismo no, pero con matices.
Entiendo que el proteccionismo puede tener dos finalidades:
1. Mantener una industria amenazada por competencia exterior con precios más bajos. En este caso, lo que se consigue es mantener una industria no competitiva y se la desincentiva a modernizarse o especializarse en las ventajas competitivas de su país.
El hecho es que no proteger suele ser una medida inpopular. Además de tener que enfrentarse a fuertes grupos de presión
2. Mantener en manos nacionales sectores estratégicos ( léase armamento, astilleros,…). Yo en este caso estaría de acuerdo en el proteccionismo frente a la entrada de capital extranjero por razones de seguridad.

Javier Tomás 6 septiembre 2007 - 17:01

En mi opinión lo ideal es la utópica convivencia de ambas filosofías.

Tal vez lo que ocurra en Europa es que, algunas empresas, por muy privadas que sean, han pasado a ser estratégicas para el país por la cantidad de personas que trabajan en ellas, la facturación que mueven…

No es difícil imaginarse la “catarsis” que ocurrirá en Almussafes el día que Ford decida abandonar o trasladar su planta (la buena noticia es que acaba de renovarse el contrato, pero algún día tendrá que pasar…).

Depender de “extranjeros” conlleva sus riesgos por lo que, a veces, uno puede comprender el por qué del proteccionismo de los Gobiernos.

Eso sí, los Gobiernos tendrían que ser coherentes, y si apuestan por “campeones nacionales” deberían apostar por una mayor inversión tecnológica y ofrecer más incentivos a las empresas por medio de exenciones fiscales, reducción de impuestos…

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