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Sep

In God We Trust

Escrito el 20 septiembre 2007 por Javier Carrillo en Economía Mundial

Por primera vez desde su nacimiento, el euro se cambia a 1,40 $. En lo que va de año, la moneda europea se ha revalorizado más del 6% frente al dólar. En su post del martes en este blog de economía, Rafael se centraba sobre las razones coyunturales de la depreciación del dólar (rebaja de tipos en EEUU), aunque también mencionaba las estructurales. Me gustaría aproximarme al segundo grupo.

Como es bien sabido, el enorme déficit exterior de EEUU no es sino la contrapartida de su falta de ahorro interno, privado y público, este último expresado en su también abultado déficit público. Durante años, la economía norteamericana ha estado consumiendo más de lo que producía e invirtiendo más de lo que ahorraba, y todo ello financiado por el resto del mundo, en especial por las reservas oficiales de los bancos centrales de China y otros países asiáticos. Adicionalmente, la compra de activos estadounidenses por parte de inversores extranjeros privados venía explicada por las ventajas de su economía en términos de crecimiento económico y de productividad. Sin embargo, en los últimos tiempos los flujos de ahorro internacional no han financiado ganancias adicionales de productividad en los EEUU, sino simplemente más consumo y endeudamiento público. Obviando algunas complejidades añadidas, es posible decir que se ha establecido un modelo de consumo y ahorro internacional, y por tanto de crecimiento mundial, en el que los EEUU compran bienes al resto del mundo, al tiempo que el resto del mundo presta dinero a los EEUU para que efectúe tales compras, todo ello a tipos de interés que venían siendo históricamente bajos. Parece evidente que este modelo no es sostenible de modo indefinido, y sus consecuencias acumuladas podrían estar llegando a sus límites. La reciente evolución del tipo de cambio es un claro indicador.


La salida “suave” de esta situación pasaría por resolver esta insana dependencia entre el crecimiento del gasto estadounidense y el ahorro internacional. En términos prácticos, exigiría una política fiscal que incentivara el ahorro en EEUU, moderando el problema del déficit público y del déficit financiero privado, reduciendo así su dependencia del ahorro extranjero; exigiría la consolidación del crecimiento económico del bloque europeo, ayudado por el mantenimiento de una política monetaria acomodaticia, lo que a su vez pasaría por el mantenimiento de la inflación bajo control gracias a las tan necesitadas mejoras en la productividad derivadas de las reformas estructurales pendientes; exigiría además la flexibilización del régimen cambiario asiático. Esta combinación de circunstancias, lamentablemente improbable, permitiría una depreciación suave del dólar, un reajuste ordenado de la economía mundial y ayudaría a consolidar la recuperación económica.

Un modo alternativo, y dramático, de resolver esta tensión: una crisis financiera internacional. Desde hace tiempo algunos economistas venimos advirtiendo que si nada cambia y llegamos a conocer los límites del modelo actual, probablemente asistamos a una fuerte caída del valor del dólar, que arrastre a los mercados de bonos y acciones, y obligue a EEUU a adoptar restricciones fiscales de urgencia y le impida reducir sus tipos de interés. La consecuente recesión económica ayudaría en efecto a resolver los problemas de financiación de la economía estadounidense (importaría menos bienes y ahorraría más), pero obviamente no es una solución deseable. Aún menos cuando el resto de economías aún no da muestras de poder reemplazar con garantías a EEUU como motor del crecimiento mundial.

Un reciente artículo en The Economist comienza sugiriendo que lo sucedido este verano en el mercado financiero de EEUU y sus consecuencias sobre el resto del mundo debería haber supuesto esa “puntilla” a la confianza internacional en el dólar. Sin embargo, a renglón seguido cuestiona que el temido castigo se esté produciendo. ¿Cabe esperar que finalmente se produzca? ¿Hasta dónde llega la confianza mundial en la economía de EEUU y en el dólar?

Comentarios

Antonio 20 septiembre 2007 - 14:54

Personalmente veo el futuro económico a corto y medio plazo de los Estados Unidos bastante negro. A corto plazo se acercan las elecciones y no creo que el gobierno de Bush tome las medidas estructurales que son necesarias, a fin de no demostrar que su economía se dirige a una crisis.

A medio plazo, al ponerse en una situación de dependencia de lo que quiera hacer China con sus reservas, han perdido en cierto sentido el poder de decisión sobre sus políticas económicas futuras.

Llegado el caso, ¿creen que China optaría por “tumbar” el dólar, aún a costa de sus reservas?

liber 23 septiembre 2007 - 19:26

El futuro de USA no es negro en ningún sentido;

1) Gasto I+D muy superior a Europa.
2) Dinamismo privado muy superior al resto economías.
3) El déficit público no en términos relativos no es superior al de Francia o Alemania.
4) Sigue teniendo las élites decisivas con las mejores universidades y centros de investigación.

En resumen, que la UE barra su casita y piense en las razones de su ridículo crecimiento económico y en el estrangulamiento social que vive.

Gayle Allard 8 octubre 2007 - 09:51

Hay que tener en cuento cuánto perdería China “tumbando” el dólar. Es evidente que China es más dependiente de la situación actual que EE.UU, y que teme mucho más la caída del dólar. A los americanos les beneficiará mucho, ya que su dólar permanentemente sobrevalorado ha restringido siempre sus exportaciones.
Es verdad que hay muchas reformas internas necesiarias, como indica Javier; y puede que venga un cambio del modelo global de crecimiento, que se apoye menos en la demanda americana y en el papel primoridal de su moneda. Pero tampoco creo que hay que exagerar la gravedad de la situación para EEUU. Hay países, como España o Portugal, con un déficit por cuenta corriente incluso mayores; y hay países europes con déficits públicos mayores sin una guerra o un recorte de impuestos para justificarlos.

sergio carrera corona 18 octubre 2007 - 22:35

Definitivamente tanto el gobierno chino como el noerteamericano deberían fijarse que es lo que realmente desean, que sucederÍa si ahora, después de tanta presión del Sr. Paulson (Ministro de Finanzas de EUA) el gobierno asíatico comenzara a liberar sus bandas de flotación. ¿Quién perdería más? o ¿Quién se beneficiaría más en su interacción comercial? En lo personal no estaría muy seguro de que Estados Unidos pudíera celebrar una flexibilidad del Yuan. ¿Acaso el precio competitivo de la ropa de marca Estadounidense es mérito de las propias compañías americanas? ¿Acaso el retailer más grande del mundo y de EUA (Walmart) tiene como filosofía “Prices low always” por caridad o porque realmente su principal proveedor (China)le ha dado “For you always the same prices”?

Pienso que una economía como la americana fuertemente basada en el consumo se vería seriamente afectada por una mayor flexibilidad de la moneda asíatica. El consumidor americano no ha sufrido por cambios importantes en los precios de algunos productos, tanto en supermercados como en textiles, ya que estos en gran parte son producidos en China. Al liberarse el tipo de cambio en estos momentos, con un escenario de tasas de interés a la baja. ¿Que haría el Sr. Bernanke ante un inminente impacto sobre el índice de precios al consumidor?

Omar Zacarías 19 octubre 2007 - 01:16

Considero que si bien es cierto que USA se vería afectado en cierta manera por el posible encarecimiento de los productos chinos ante una liberacion del Yuan, fundamentalmente en las areas textiles, de calzados,etc., es igual de cierto que tambien les ayudaria a disminuir la brecha negativa en su balanza comercial, ayudando al crecimiento de su economia, ya que si se encarecen los productos chinos, los estadounidenses “deberian” de exportar menos, y pudieran algunas empresas norteamericanas aumentar su competitividad. Por otra parte,si China libera su moneda, tuviera diponibles una serie de recursos economicos que en la actulaidad tiene que emplear para comprar dolares y abaratar su moneda para mantener asi su paridad cambiaria. Segun cirtos analisis, en el 2004 por citar un ejemplo, China gastó el equivalente al 12% de su PIB para mantener dicha paridad cambiaria, fondos que en vez de ese fin pudiesen utilizar para invertir en infraestructura, educacion u otros renglones que ayudaran en el medio y largo plazo a equilibrar los posibles costes a corto plazo que tendria dejar fluctuar su moneda como el de disminuir su exportaciones a raiz del encarecimiento de los precios.

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