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Ago

I+D+i versus inversión en el tercer mundo

Escrito el 27 Agosto 2007 por Valentín Bote en Uncategorized

Voy a comenzar el post de hoy, dedicado una vez más a la ayuda al desarrollo, con un ejemplo culinario. Supongan que queremos hacer una tortilla de patatas y que para ello contamos con una cantidad fija de los ingredientes principales: huevos, patatas, aceite y sal. Con las dotaciones que tenemos de dichos ingredientes podemos elaborar una fantástica tortilla. Imaginen ahora que por necesidades que no viene al caso explicar (alguna persona que se apunta a última hora a comer…) tengo que ser capaz de incrementar mi producción de tortilla, y que para ello sólo tengo la posibilidad de utilizar cantidades adicionales de UNO de los ingredientes.

Pues bien, la situación será muy distinta en función de cuál sea el ingrediente que puedo utilizar más allá de la dotación inicial: si tengo más huevos, podría hacer una tortilla mayor añadiendo un huevo o dos, aunque la “densidad” de patata sería algo menor. Algo similar sucedería si el ingrediente que puedo aumentar, manteniendo fijos los demás, es la patata. En dicho caso, podría producir más cantidad de tortilla, que, a su vez, sería más “compacta”. Pero añadir un ingrediente a una cantidad fija del resto no puede hacerse eternamente, ya que nos enfrentamos a algo que los economistas conocemos bien: los rendimientos decrecientes. Este efecto es aún más importante en el caso de que el único ingrediente que pueda aumentar es la sal, o el aceite, ya que no podré (apenas) incrementar mi producción de tortilla aumentando el uso de dichos ingredientes. Y cuanto menor sea el papel de un ingrediente en el conjunto del producto final, más rápidamente se notarán los rendimientos decrecientes.

¿Qué tiene que ver este ejemplo con la ayuda al desarrollo? Pues aunque no lo parezca, tiene bastante relación: el objetivo que perseguimos, en última instancia, es que los países menos desarrollados crezcan más y salgan de la pobreza. Y es muy común pretender aumentar el PIB de estos países con ayudas centradas en el incremento de la inversión productiva (que aumenta el componente de capital de la función de producción). Pero si no se incrementan a igual ritmo los demás componentes de la función (trabajo y tecnología), la acción de los rendimientos decrecientes será inexorable y el resultado de invertir más en los países menos desarrollados será probablemente muy modesto.


Además, el peso del ingrediente “capital” (maquinaria, fábricas, instalaciones, etc.) en el conjunto del PIB es sorprendentemente pequeño, en torno a un tercio del total, según las distintas estimaciones. Es decir, que estamos intentando incrementar el tamaño del PIB aumentando la cantidad de uno de los ingredientes que pesan poco en el conjunto: los rendimientos decrecientes actuarán de manera más intensa (como con el aceite o la sal de nuestro ejemplo).

Sobre estas cosas escribe un gran economista del desarrollo, William Easterly, en uno de sus libros, “The Elusive Quest for Growth”. A su juicio canalizar los esfuerzos del mundo desarrollado para apoyar el crecimiento del tercer mundo a través de mayores inversiones productivas es un error. La clave, para él, está en algo sobre lo que recientemente en este blog de economía ha escrito nuestro compañero Rafael Pampillón: actuaciones que contribuyan a incrementar la productividad total de los factores, es decir, cómo encontrar nuevas tecnologías que nos permitiesen producir más (ya sea tortilla o PIB) con la misma cantidad de ingredientes. Y no estamos hablando de otra cosa que de destinar recursos a I+D+i en el tercer mundo.

Comentarios

J.Pascual 27 Agosto 2007 - 20:45

Estimulante entrada la de hoy.
Es difícil dar recetas cuando tantos especialistas han obtenido pobres resultados en África.
A mi juicio, la piedra angular de cualquier desarrollo debe basarse en la formación.
Un país con formación tiene una población más sana: conoce la importancia de hervir agua para evitar enfermedades, usar preservativos,poner una mosquitera en una ventana, etc.
Un país con formación atraerá al capital porque las empresas necesitan gente con conocimientos, con oficios.
Por ello, la ayuda debería darse en función de los esfuerzos que los gobiernos receptores hagan en educación.
Por qué Vietnam, un país masacrado hace tan sólo 30 años, está teniendo un elevado nivel de desarrollo y una esperanza de vida que supera los 70 años mientras Guinea Ecuatorial o Camerún a duras penas superan los 50 (http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_life_expectancy). Seguro que hay muchas razones que desconozco pero no tengo ninguna duda de que el esfuerzo en formación de los gobiernos desempeña un papel clave.

Aldo 28 Agosto 2007 - 06:59

Antes que nada quisiera felicitarlo por la claridad de su redacción. Soy un asiduo lector de este blog pero esta es mi primer intervención escrita. Como le escribo desde un país tercer mundista considero que tengo algo de conocimiento de la real condición de lo que esto implica. Estoy un tanto cansado de escuchar recetas mágicas para resolver problemas desde el 1er mundo hacia el 3er mundo.
Un claro ejemplo de destinar recursos a I+D es el de Chile, pero no creo tampoco que sea la receta mágica a todos los problemas. El mayor problema al que se enfrentan estos tipos de países, al igual que mi país (Uruguay) es que por las distintas crisis que se han desarrollado, hay personas que quedan fuera del sistema económico y resulta muy dificultosa el reingreso de estas al mismo. Este tipo de país no tienen los suficientes recursos para volcarlos a sectores donde el fruto se vera en el largo plazo. Son países cargados de una fuerte aristocracia política que lucha mas por mantenerse en los distintos periodos de gobierno, a que proyectar un mejor nivel de bienestar social para la sociedad. También considero que es muy distinta la realidad que viven la mayoría de los países africanos al resto de los 3er mundistas. Ya que las diferencias sociales están aún mas acentuadas.

Patxi Bonel 28 Agosto 2007 - 09:14

Una entrada muy interesante y muy didáctica, y muy interesantes los comentarios. Gracias!!

Tel vez para competir en mercados globales las estrategias de especialización/diferenciación a nivel nacional puedan resultar necesarias.

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