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Ago

En que consiste la sabiduría

Escrito el 28 agosto 2007 por Rafael Pampillón en Miscelánea

Leo en la prensa de hoy que, después de 3 años, Rosa Regás ha dimido de su cargo de Directora de la Biblioteca Nacional de España. De esta señora ya hemos dicho algo en este blog de economía. De ella es también el intento de defenestrar la estatua de Marclino Menéndez Pelayo de la Biblioteca Nacional. Menéndez y Pelayo (1856-1912) fue un ilustre pensador y escritor y director de la Biblioteca Nacional de España durante 14 años.

Siendo Don Marcelino Menéndez Pelayo director de la Biblioteca Nacional se le presentó en cierta ocasión un señor que deseaba conocer ciertos detalles de la Biblioteca. Detalles que el ilustre sabio no pudo suministrarle.
El individuo aquel, un poco impertinente, se atrevió a decirle:
– Pues debería saberlo. El Estado le paga para que lo sepa.
– Disculpe usted –dijo, afable, Don Marcelino-. El Estado me paga por lo que sé. Si me pagase por lo que no sé, no le bastaría para pagarme ni todo el patrimonio nacional.


A propósito de este tema me parece interesante señalar que en ocasiones, los lectores de este blog de economía, preguntáis en vuestros comentarios por algunos temas que desconocemos. La mayoría de las veces buscamos información y contestamos. Otras veces no nos es posible. No es ningún secreto: no sabemos de todo. A veces sabes y otras veces no. En clase pasa tres cuartos de lo mismo: a veces los alumnos preguntan temas o asuntos que desconocemos. Si el tema en cuestión está relacionado con la materia de explicación y discusión en el aula solemos contestar: me entero y mañana te digo. A D. Marcelino, uno de los hombres más sabios de su tiempo, pensaba que ignoraba infinitamente más de lo que sabía. Sócrates, en su humildad, llego a pensar que no sabía nada. Quizás en eso radique la sabiduría: en saber que hay muchas cosas, la mayoría, que no se saben.

Comentarios

Whitard 28 agosto 2007 - 18:40

¿Y por qué es tan difícil, especialmente para profesores y políticos, decir “no sé”? ¿Por qué está tan mal visto? Tal vez crean que es una forma de desacreditarse, pero yo agradecería que un político dijese que no sabe cómo resolver un problema y que únicamente tratará de suavizar sus consecuencias (véase el caso de la vivienda) antes que iniciar políticas erráticas y sin sentido.

Patxi Bonel 29 agosto 2007 - 09:42

Brillante reflexión, especialmente por quién la realiza.

Y es que no se debe confundir la visión de la ignorancia como camino del aprendizaje y progreso del ser humano, con la mera constatación de la estupidez.

La primera habla de la infinitud del universo y de nuestros intentos por aprehender sus misterios desde la consciencia de lo pequeños y torpes que debemos resultar, y nos pone de nuevo en el camino de búsqueda permanente.

La segunda es displicente, necia y le preocupa menos el bien común que el propio. Es una excusa para actuar por mero instinto o continuar camuflados en el comportamiento grupal, de no trascender nuestro origen natural, de pelear batallas que estaban perdidas, de tratar de alcanzar los límites que nos hacen humanos. Tal vez sean dos caras de la misma realidad del ser humano.

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