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Jul

La economía japonesa se anima

Escrito el 3 Julio 2007 por Rafael Pampillón en Economía Mundial

En los años 80 Japón era considerado como un país donde todo funcionaba bien, un país modelo al que las economías de todo el mundo tenían que imitar. Japón siempre se ha caracterizado por un alto nivel de educación y un potente nivel tecnológico. Sin embargo, desde principios de la década de 1990, Japón sufrió una profunda crisis. Después de 13 años perdidos Japón, finalmente, salió de la crisis. En 2003 la economía creció un 2,7%. En 2007 las señales de recuperación de Japón parecen más evidentes. El crecimiento del PIB subió al 3% (mayor que el de EEUU). El paro está en el 3,8%. No obstante, existen ciertos factores de riesgo que ponen en peligro esta recuperación. En primer lugar, mientras se mantenga la deflación o una inflación muy baja se prolongará la atonía del consumo privado, que depende de la mejora del empleo y de la evolución de los salarios. En segundo lugar, la evolución al alza del precio del petróleo puede afectar negativamente al crecimiento de Japón, ya que junto con el impacto directo que puede tener sobre la economía nipona, puede perjudicar también a buena parte de sus socios comerciales.


En tercer lugar, otro factor clave a tener en cuenta es la evolución de China. Si el gigante asiático no sigue registrando los grandes crecimientos presentados en los últimos años, el sector exterior de Japón se resentirá. Una caída del comercio internacional, debido a la actual dependencia de la economía japonesa de las exportaciones, podría debilitar su incipiente recuperación. Sin embargo, el yen está depreciado lo que favorece sus exportaciones. La debilidad del yen se ve alimentada por las bajas tasas de interés en Japón, que en 0,50 por ciento son las menores del mundo industrializado. Los mercados esperan un alza a 0,75 por ciento en agosto.

Cuarto, a largo plazo, la reducción de la fuerza laboral en Japón supone uno de sus mayores retos. Dicha reducción se generaría como consecuencia del envejecimiento de la población y la baja tasa de natalidad. Entre las posibles soluciones estaría la incorporación de la mujer a la fuerza laborar, así como también, un aumento de la tasa de natalidad. La disyuntiva en este caso viene dada por un aumento de la natalidad que limitaría la incorporación de la mujer en el mercado laboral. Tener ambas alternativas requeriría la intervención del estado a través de subsidios (elevando el gasto) lo cual no parece una salida viable a corto plazo. Puede que la solución a corto plazo sea la integración de inmigrantes a dicha fuerza laboral lo cual también permitiría una reducción de costes laborales. Alrededor del 10% de la población desde 1993 hasta el 2007, ha dejado de ser parte de la “fuerza laboral” y ha pasado a ser parte de “la tercera edad”.

¿Despegará por fin la economía japonesa?

Comentarios

Jose Manuel Muries 3 Julio 2007 - 16:50

Pese a que los síntomas de recuperación de la economía japonesa parecen evidentes existen una serie de riesgos que pueden poner en riesgo su crecimiento. Hoy en día, Japón tiene una excesiva dependencia comercial de su socio chino e, igualmente, se deuda externa sigue por encima del PIB. Pese a las medidas tomadas por el gobierno de Koizumi, el gobierno sigue realizando un gasto público exagerado para mantener el estado de bienestar lo cual ha sido un lastre para la economía japonesa en esta última década. Aunque su inversión en I+D han dado sus frutos y sus empresas han ganado en competitividad, el gobierno japonés debe tomar medidas para conseguir implantar una economía más flexible y con menos intervención del Estado.

Claudia Ramos 3 Julio 2007 - 16:57

Si bien la economía nipona sigue siendo una de las primeras del mundo, todavía no logra recuperarse del todo de la crisis de la “década perdida” de los años 90.
En efecto, se vislumbra una recuperación con pasos lentos y uno de los principales motores de su economía son las exportaciones, sobretodo ahora con China.
La caída de los valores inmobiliarios y de los salarios, unido a la deflación generan que las decisiones de consumo se desplacen ya que se crean expectativas de abaratamiento de costes. Asimismo, los bajos tipos de interés establecidos para estimular la inversión interna no tuvieron éxito y generaron una fuga de capitales extranjeros.
Entonces, dado que ni la inversión ni el consumo tiran de la economía, Japón tiene una fuerte dependencia de la economía internacional al basar su crecimiento económico en las exportaciones.
Japón debe incentivar políticas de oferta como el aumento de productividad. Adicionalmente, potenciar la I&D&i para atraer la inversión directa extranjera.

Guillermo Méndez 3 Julio 2007 - 18:29

La política comercial exterior es el motor de la recuperación económica. Japón incluye en sus políticas actuales las negociaciones sobre acuerdos de asociación económica con Asia Oriental, con los que persigue la integración de su economía con la de los países de esta región y la revitalización de la proyección comercial global.

Acuerdos de libre comercio. Política arancelaria.

Se centran en acuerdos con Estados Unidos y con la Unión Europea. Por ejemplo, desde el 2001, Koizumi y Bush promueven conjuntamente el crecimiento sostenible de ambos países y de toda la economía mundial. Con este tipo de relaciones, Japón está potenciando sus exportaciones a ambos países, intentando reducir a su vez el efecto de la desaceleración del que hasta ahora ha sido su principal socio comercial, China.

Son políticas en cierto modo estructurales también, pues la mayoría de los acuerdos firmados se orientan a abaratar los costes de materias primas importadas de otros países.

La Iniciativa de Reforma, que comenzó a aplicarse desde junio del 2004, incluye los sectores siguientes: telecomunicaciones, tecnologías de la información, aparatos médicos y productos farmacéuticos, servicios financieros, energía, política de la competencia, transparencia y sobre todo, afecta al consumo y a las inversiones (así como la reducción de los costos de las mismas) recíprocas con ambos países.
Creo que una de las posibles soluciones para el despegue definitivo de la economía japonesa, pasa por el comercio exterior, puesto que las fronteras de Japón estuvieron siempre cerradas a la inversion extranjera y la única forma de poder invertir en este pais pasaba por la colaboracion con empresas nacionales, asociandose con ellas, lo que implicaba limitaciones a la hora de tomar decisiones, puesto que el intervencionismo siempre ha estado latente en la economía nipona.

Rosendo 3 Julio 2007 - 21:41

Sólo una pregunta de alguien que no ha estudiado Economía, ¿ no puede el Banco Central de Japón fabricar billetes nuevos y ponerlos en circulación para que suba la inflacción ?

antoni 4 Julio 2007 - 00:37

Rosendo, no soy economista pero como profano te diré que esa me parece una medida muy peligrosa, amén de injusta. La emisión de billetes sin más simplemente significa que el valor del dinero se deprecia. El dinero cumple entre otros papeles el de servir de unidad de cambio. Si deprecias su valor simplemente dando a la maquina (medida monetaria), por ejemplo penalizas a quienes tenian ahorros. Alterar los precios via adulteración de la moneda es muy peligroso por que alteras el mecanismo fundamental de transmisión de información del mercado: los precios. A mi me da la impresión de que lo que realmente imposibilita el despegue nipón es la rigidez de su mercado interno, donde las trabas burocráticas y legales con sus fabulosas barreras de entrada constriñen la inversión, sobretodo en el consumo de su mercado interno. Japón tiene industrias intensisimas en capital, pero a mi modo de ver orientado a la exportación (fabulosa balanza de pagos, pero que no revierte en el consumo interno y por lo tanto no aumenta el PIB).

Gabriela Garcia Hurtado 4 Julio 2007 - 01:00

A pesar de los malos tiempos por los que ha pasado Japón, principalmente el desfile de tantos presidentes en un periodo tan corto. Japón es ahora la tercera mayor potencia económica del mundo, después de Estados Unidos y la Unión Europea. En gran medida, gracias al dominio en la tecnología. También es importante recordar que Japón es el segundo país con mayor equidad de ingresos per cápita. Y aunque tiene varios atavismos culturales, tales como el empleo asegurado para toda la vida. Es factible suponer que el éxito económico de Japón es factible.

Rafael Pampillón Olmedo 4 Julio 2007 - 14:10

Querido Rosendo: añadiendo algo a lo que dice Antoni señalar que el Banco Central de Japón para que sea independiente no debe ni puede dar crédito al sector público. Es decir, no puede darle a la máquina de hacer billetes y entregárselos al gobierno. Hoy ya nadie discute la necesidad de la independencia de los Bancos Centrales respecto del poder ejecutivo. El Banco Central, debe ser totalmente capaz de utilizar sin ningún tipo de restricciones los instrumentos de política monetaria que considere oportunos para lograr el objetivo de la estabilidad de precios.

Esta última afirmación también ha sido objeto de amplios debates, aunque en la actualidad existe prácticamente consenso entre un gran número de economistas acerca de que la mejor manera en que la política monetaria pueda contribuir a la estabilidad económica global es centrándose única y exclusivamente en la estabilidad de precios.

A modo de ejemplo, la independencia del Banco Central Europeo queda reflejada en el artículo 108 del Tratado de Maastricht, donde se expone claramente que el BCE no podrá recibir instrucciones ni del Consejo ni de la Comisión Europeos, ni de ningún banco central de ningún país miembro ni de ningún particular u organismo de toma de decisiones.

Jorge Gamarra Novoa 4 Julio 2007 - 19:59

Existen claros indicativos de la mejora de la economía japonesa, si bien aún con algunas zonas grises. El PIB ha crecido en la primera parte del año a un ritmo aprox. de 3%, el paro se sitúa en torno al 4%, el Estado viene promoviendo la creación de nuevas empresas, éstas consiguen cada vez mayores beneficios y las exportaciones continúan siendo fuertemente favorecidas por la debilidad del Yen.
Sin embargo, como bien comenta Rafael, el consumo privado aún es una alerta roja. Los salarios aún son relativamente bajos comparados con los de hace unos años y esto motiva a que la gente continúe un poco reacia a consumir. Pareciera que las empresas van bien y no así la gente.
Otro lastre de la economía japonesa es la inmensa deuda pública. En este plano, se tendría que implementar una reforma fiscal que afecte también a los gastos y no sólo a los ingresos, para de esta manera evitar que siga creciendo la proporción de la deuda pública respecto del PIB. La idea sería examinar “de raíz” cada una de las partidas de gasto, para posteriormente elevar, lo menos posible, la carga impositiva.

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