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Los datos publicados hoy por el Banco de España sobre la balanza de pagos en el primer trimestre de este año señalan que la pérdida de competitividad de la economía española es un hecho innegable. El déficit por cuenta corriente de España (déficit con el exterior) en el primer trimestre de 2007 arroja un saldo negativo de 25.486 millones de euros, equivalente a un 10,2% del PIB. El PIB en el primer trimestre de este año fue de 250.460 millones de euros. Este déficit por cuenta corriente es el más alto que ha tenido España en toda su historia y el más alto del mundo (si consideramos solo a los países de tamaño grande y medio). El déficit corriente, publicado hoy por el Banco de España, representa un aumento del 15% con respecto al mismo trimestre del año pasado. Hasta aquí los datos.


Este fuerte deterioro del saldo exterior español junto a la persistente deslocalización de la industria son síntomas de pérdida de competitividad lo que impedirá en el futuro aumentar la producción y el empleo. Y no se debe olvidar que el empleo está siendo el motor de la economía española. El fuerte incremento del empleo, sobre todo inmigrante, genera más renta y, por tanto, mayor demanda de consumo y viviendas. Desgraciadamente este mayor desequilibrio exterior de nuestra economía puede agrandarse por el aumento de nuestros costes laborales que hará disminuir todavía más nuestra competitividad y hará que las empresas sigan decidiendo irse a otros países a producir, incluyendo a las empresas españolas. Para aumentar nuestra competitividad es necesario buscar soluciones: liberalización de mercados, incremento de la productividad en ciertos sectores y una mayor inversión en tecnología. ¿Qué más deberíamos hacer para mejorar nuestra competitividad?

Comentarios

Whitard 15 Junio 2007 - 13:29

Hace unas semanas recibí una explicación mucho menos catastrofista de un profesor sobre el déficit en la balanza comercial de España. Según un analista financiero, el déficit exterior de España no se debía a una pérdida de la competitividad sino a que nuestro país debía afrontar un consumo interno mayor (debido al número de inmigrantes) al que aún no podía dar respuesta. Y, por otra parte aludía a la integración de nuestro país en el sistema productivo europeo para explicar las dependencias generadas en la industria.

A pesar de que la mayoría de expertos dicen lo contrario, esta teoría me resultó convincente por algunos datos que no se explican

1. España es uno de los pocos países desarrollados que ha aumentado su cuota exportadora mundial en los últimos 18 años. Lo que sucede es que, al igual que esos países que crecieron en exportaiones, las importaciones también han aumentado.

2. Si el problema fuese de competitividad, cabría pensar que el déficit comercial se habría disparado con el mercado único, pero es con el euro cuando se abre la brecha. Por lo tanto no es un problema de competitiidad, sino de facilidad al buscarse financiación en el exterior.

El profesor en cuestión se llama Carlos Maravall y creo que ha escrito varios artículos sobre el tema.

Rafael Pampillón Olmedo 15 Junio 2007 - 17:27

Muchas gracias Whitard por arrojar un poco más de luz sobre este endiablado problema. Efectivamente el déficit exterior de España se debe también a que el consumo y la inversión interna son muy fuertes. Es otra forma de verlo. Es la otra cara del enorme déficit por cuenta corriente. España aumenta de forma salvaje su posición deudora con respecto al resto del mundo. Estamos invirtiendo, (comprando casas, por ejemplo) más de lo que ahorramos. Esa necesidad de financiación de la economía española refleja un importante proceso inversor, para el que está siendo insuficiente nuestro ahorro interno. Buena parte de esta inversión se ha centrado en la construcción más que en la compra de bienes de equipo. Aunque en los últimos trimestres también en la compra de bienes de equipo. En todo caso el aumento de capital que disfrutamos, desde que entramos en el euro, se ha dedicado a aumentar el parque inmobiliario. Este déficit exterior tan desmesurado exige recibir para financiarlo una enorme corriente de ahorro externo ¿Puede sostenerse esta situación? ¿Llegará un momento en que los inversores extranjeros se desanimen y retraigan su financiación?

Julio Segura (“La productividad en la economía española”. Fundación Ramón Areces, 2006) señala que el déficit exterior no es de preocupar a corto plazo, “porque en un área monetaria común no existen problemas de financiación del déficit externo” para un país concreto que forme parte de ese área. Para Segura “el problema radica en que el déficit externo significa dificultades para generar valor añadido en la economía y que esto puede afectar negativamente a su capacidad de crecimiento y, por tanto, al empleo y al bienestar”.

La pregunta clave es si es sostenible o no el déficit exterior. A mi me parece que a corto plazo si. Existe un cierto acuerdo que gracias a estar en el euro como tú dices hay una gran facilidad para obtener financiación en el exterior. Al formar parte del euro nuestro déficit exterior es menos grave. Pero, a medio plazo, la mezcla de pérdida de competitividad con fuerte endeudamiento (generado por el gigantesco déficit exterior) puede conducir a un enfriamiento de la demanda de consumo de inversión y de exportaciones. Entonces el aparato productivo tendría que ajustarse con reducciones en la producción y aumentos en el desempleo. Es decir, llegará un momento en que nuestra disponibilidad de crédito externo se reduzca y encarezca. Esta disminución de la oferta de crédito implicará una menor inversión y consumo internos que unidos a un ajuste en el mercado de la vivienda podría tener repercusiones negativas sobre el empleo y el ritmo de crecimiento español. La única duda que tengo es sobre la intensidad y el momento exacto de ese proceso.

Fabio Casasús 15 Junio 2007 - 18:16

En referencia al post de Whitard me gustaría matizar algunos aspectos. Es cierto que la cuota exportadora de España mostraba una importante penetración de nuestros productos en el mercado internacional a comienzos de la década de los 90. Hay que recordar que a comienzos de los años noventa la peseta experimentó una serie de devaluaciones, que la colocó en una situación competitiva muy favorable, de modo que la buena evolución observada se debe, en parte, a esa circunstancia inicial. En cambio, desde 1998 el nivel de las cuotas de exportación españolas ha tendido a ralentizarse, con algunas oscilaciones, para registrar un retroceso en 2004, 2005, 2006 y previsiblemente así lo haga en 2007. Ello se debe a acontecimientos comunes al entorno internacional, entre los que destaca la irrupción de nuevas potencias emergentes (muy especialmente China) o, por el contrario, refleja factores específicos de la economía española. Entre estos últimos, ocupa un lugar relevante la persistencia de un diferencial de precios y costes frente a otras economías desarrolladas, que, con la llegada de la moneda única y la imposibilidad de modificar el tipo de cambio frente a los principales socios comerciales, estaría propiciando una notable acumulación de pérdidas de competitividad-precio. Todo ello se puede encontrar en los Boletines Económicos del Banco de España donde analiza la evolución de la cuota exportadora de España con mayor precisión y rigor que como lo he hecho yo.

Angel 15 Junio 2007 - 20:07

Estoy de acuerdo con Fabio. Cuando España entró en el euro en 1999 su participación en las exportaciones mundiales de bienes era del 2%. En 2006, la participación española bajó hasta el 1,7%. España la octava potencia del mundo, sin embargo ocupa el puesto 17º entre los exportadores mundiales por detrás de México, Bélgica, Corea o Países Bajos. En cambio, ocupamos el puesto 12 entre los importadores mundiales. No estoy de acuerdo con Whitard en que España esté aumentando su cuota en las exportaciones mundiales. España, desde que entró en el euro y no puede devaluar, viene disminuyendo su cuota en las exportaciones mundiales de bienes. Más información en http://www.wto.org/spanish/res_s/statis_s/its2006_s/its2006_s.pdf

liberal hispano 16 Junio 2007 - 17:47

Me permito decir que el aumento poblacional, por la emigración, debería contribuir a un incremento en la participación de nuestra economía en las exportaciones mundiales. Sin embargo como se ve no es así, y hemos bajado en siete años del 2% al 1’7%.

Pero me gustaría enfocarlo en otros términos. Mientras la econmía mundial está lazada a una fuerte carrera de innovación tecnológica, aquí se nos presenta como inversión el construir muchas viviendas. ¿Qué valor tecnológico obtenemos de ellas?. Y ¿cuánto avance de productividad obtenemos con esa “inversión”?.Veo a la construcción de viviendas, en la mayor parte de los casos, como simple consumo, no inversión productiva.

Sin recordar ahora datos, nuestra productividad se encuentra estancada mientras otros países tienen fuertes aumentos de productividad. Eso es perder competitividad.

Pedro 21 Febrero 2008 - 13:53

Parece que no va a ser tan fácil de financiarse ese deficit colosal despues del asunto de las subprime. Los sesudos prestamistas del norte de Europa que nos han gentilmente financiado nuestro disparatado modelo económico están dando marcha atrás. Abrochense los cinturones.

José Luis Calvo Fidalgo 3 Diciembre 2008 - 12:07

Por favor le deseo preguntar que diferencia hay ntre la balanza comercial y el deficit del Estado Español? Como se cálcula el deficit de Estado Espñol? o qué concetos entran? Muchas gracias!

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