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May

La desafinada rapsodia húngara

Escrito el 31 Mayo 2007 por Juan Carlos Martínez Lázaro en Unión Europea

Hoy finaliza la visita de Estado de los Reyes de España a Hungría, en el marco de la celebración del treinta aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas hispano-húngaras, lo que supone una excelente excusa para repasar la situación económica y política del país magiar.
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Hungría se separó del Imperio Austro-Húngaro en 1918 tras la derrota sufrida en la Primera Guerra Mundial por los Imperios Centrales. En la Segunda Guerra Mundial, formó parte de las Potencias del Eje, con la esperanza de recuperar parte de los territorios perdidos tras la contienda anterior, lo que implicó que fuera invadida por los nazis en 1944 (cuando éstos dudaron de la lealtad de sus autoridades) y liberada por los soviéticos en 1945. Tras un breve periodo democrático, los comunistas se hicieron con el poder en 1948, e integraron al país en el bloque socialista. En 1956, los húngaros se sublevaron contra la tutela soviética, pero su levantamiento fue duramente aplastado por los tanques del Pacto de Varsovia, e Imre Nagy, su Primer Ministro, fue ejecutado. Sólo la caída del comunismo y la desintegración del bloque socialista en 1989, permitió al país recuperar su independencia y celebrar al año siguiente elecciones democráticas. Con posterioridad, Hungría se integró en la OTAN en 1999 y entró en la Unión Europea en mayo de 2004, junto a otros siete países del este de Europa.


En el plano económico, Hungría está pasando por un mal momento, debido al espectacular desajuste de sus finanzas públicas y de sus precios. En 2006, el déficit público alcanzó el 9,2% del PIB, lo que llevó a alzarse con el dudoso honor de ser el país de la UE con mayor déficit y la tasa de inflación está situada en estos momentos en el 8,8%. También es alta su deuda pública (que supone el 66% del PIB y es la quinta mayor de la Unión) y su déficit por cuenta corriente (que en 2005 casi alcanzó el 7% del PIB). Sólo el desempleo, situado en el 7,5% de la población activa, parece mantenerse en parámetros normales. Estos acusados desequilibrios interiores y exteriores, están empezando a pasar factura a las tasas de crecimiento. Si el año pasado la economía húngara creció un 4%, este año tendrá que conformarse con el 2,5% y ver como su renta per cápita se estanca en el 63% de la media comunitaria.

En el plano político, la situación también es complicada. En septiembre de 2006 se filtraron a los medios de comunicación unas declaraciones del Primer Ministro socialdemócrata Ferenc Gyurcsán, en las que reconocía haber mentido sobre la situación de la economía húngara durante la campaña electoral para conseguir su reelección, lo que provocó los mayores disturbios desde la caída del comunismo y una tensa situación política que todavía se mantiene.

En lo referente a las relaciones económicas hispano-húngaras, el comercio bilateral superó en 2006 los 2.500 millones de euros, con un balance claramente favorable a Hungría. El país magiar es nuestro trigésimo primer proveedor (las importaciones fueron de casi 1.700 millones de euros) y nuestro trigésimo segundo cliente (las exportaciones apenas superaron los 835 millones). Si estas cifras las comparamos con las de 2003, vemos que las importaciones húngaras han crecido un 60% desde su ingreso en la Unión, mientras que España sólo ha sido capaz de exportar a Hungría un 13% más. De ahí que a la visita de los Reyes se le haya querido dar un fuerte carácter económico, por lo que les acompañan un nutrido grupo de directivos de empresas españolas interesadas en instalarse en Hungría (las inversiones españolas en Hungría superan los tres mil millones de euros en los últimos tres años) y se ha hecho coincidir con la celebración de unas jornadas empresariales en Budapest.

Hungría, que desde los años sesenta se convirtió en el país más próspero del bloque socialista al permitir la existencia de pequeñas empresas privadas y por ello tuvo una transición más tranquila al capitalismo que el resto de sus vecinos, hoy se encuentra, cuando se cumplen tres años de su entrada en la Unión Europea, en una situación económica muy complicada. Como consecuencia de ello, el ingreso de Hungría en el euro se postergará, por lo menos, siete u ocho años. Esto nos lleva a cuestionarnos si la entrada de algunos países del este en la Unión no fue precipitada, o si una vez dentro de la Unión, no existen mecanismos que impidan que la economía de un país se desequilibre de manera importante. ¿Ha beneficiado a Hungría su entrada en la Unión Europea o claramente le está perjudicando?

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