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April 15, 2007 Como gestionar el mal humor : un caso real (1)
Hoy domingo, aparte de aconsejarte que leas el espléndido artículo (“Siguen las buenas noticias”) , de mi compañero de este blog de economía JUAN CARLOS MARTÍNEZ LÁZARO, que publica hoy El País (te lo puedes bajar aquí), te voy a contar una forma, seguro que hay muchas más, de como gestionar el mal humor. Se trata de una experiencia personal. Fue hace tiempo. Creo que era un experimentado profesor de Economía en una Escuela de Negocios. Los que dirigían me asignaron un grupo de ejecutivos para que les diera clase. A pesar de mi larga experiencia como profesor de Economía y también con ejecutivos, aquel grupo se me hacía muy difícil. No me concentraba, ellos no me seguían, no intervenían, no estudiaban los casos antes de la clase, etc. ¡Un desastre! Había 3 ó 4 participantes en el curso un poco "torcidos de gesto" que no hacía agradable mirarles a la cara; era una mirada como de "escepticismo constante", que cansaba. Además, había un par de alumnos que preguntaban obviedades y que frenaban la clase y eso también me cansaba. Era evidente que no sintonizaba con el grupo; que faltaba “química”. Llevaba 4 clases (sesiones) y cuando entraba en clase me ponía de mal humor. Tenía una actitud negativa. El mal humor no solo perjudicaba mi capacidad de trabajo sino que contagiaba a los alumnos. Como doy clases por que me divierte y me gusta, le comenté al Director del Departamento que si le parecía bien, lo dejaba y que otro profesor se hiciese cargo de dar las 11 sesiones restantes de Economía a ese grupo. Para que iba seguir amargándome. Me contestó, con una larga cambiada, diciéndome que no sabía que se podía hacer en esos casos pero que no le cabía ninguna duda de que yo era la mejor persona para dar esa asignatura y que tenía que darle salida a esa situación conflictiva. ¿Qué hice? Recordé que un amigo mío salió de una larga depresión síquica sobreactuando. Es decir, actuaba como si estuviese alegre, sin estarlo. Se reía, con una risa forzada, aunque no tenía ningunas ganas. Mostraba entusiasmo, sin tener ningún interés por las cosas. Y consiguió salir del hoyo. Hice lo mismo y empecé a entrar en clase actuando, mostrando entusiasmo por la clase, cualquier intervención de los alumnos, hasta las más tontas, la recibía con alegría y como una gran aportación al conocimiento y a la clase, le buscaba el lado positivo, sonreía, me inclinaba hacia delante y escuchaba. Exageraba hasta el punto de mostrarme histriónico. Resultado: los participantes en el programa se mostraron mucho más dispuestos a cooperar. Moraleja: La actitud positiva ante los alumnos fomenta la confianza, la participación, la creatividad y las ideas nuevas. En cambio, la negativa y malhumorada tiende a ser más pesimista y, por tanto, deprimente. Conclusión: Sea cual sea tu actividad, profesor, padre de familia, dependiente, etc. debes tener cuidado ¿Porqué? Por qué puedes “coger” el mal humor hasta sin darte cuenta. Cuando un profesor o un profesional se comporta de forma negativa –por ejemplo, frunciendo el ceño, alzando la voz o mostrando impaciencia-, está muerto. Ha fracasado. Solución: Tiene que cambiar su actitud. Afortunadamente el buen humor es contagioso. Al menos a mi es lo que me parece ¿Tú que piensas? Posted on 15 April 2007 in Educación, mba´s, universidad., Miscelánea CommentsEs como dices. Y no se de nadie que lo haya expresado mejor que William James: Posted by: Miguel Roig at April 15, 2007 12:44 PM Totalmente de acuerdo. Cuanto mejor predispuesto vas, mejor terminan salindo las cosas. Esa alegría, ese positivismo, ese buen humor es indispensable para la vida que, como vemos en los periódicos y telediarios, es frecuentemente un "valle de lágrimas". A los que estamos inmersos en el MBA gestionar el mal humor nos vendría bien para encarar las reuniones de grupo. Posted by: Javier Tomás at April 15, 2007 04:01 PM Nunca he hecho la pelota a nadie, y evito los comportamientos que puedan llevar a pensarlo. Así que como ya no tengo ninguna relación académica con él, puedo decir en voz alta y clara que de las mejores clases del MBA (hasta el momento) han sido las de Juan Carlos Martínez Lázaro, y con diferencia. No se si venía con ganas o arrastrado, si estaba de buen o mal humor, ni siquiera estoy segura de si disfrutaba con nosotros o se aburría soberanamente. Pero sí que se algo, y es que dar las primeras clases a un grupo MBA que no tiene muy claro dónde se ha metido, no debe de ser nada fácil. Menudo “showman”, menudo pedagogo y menudo personaje. Pocas veces he aprendido tanto pasándomelo tan bien. Y es que siempre traía una sonrisa y una pregunta “Bueno, señores, ¿qué ha pasado desde la última vez que nos vimos?” con un taconeo muy cañí. Consiguió que leyéramos la prensa económica todos los días, y consiguió engancharnos a la prensa rosa (¡Huy perdón, salmón! Es que con culebrones como el de Endesa una ya no sabe si está leyendo el “¡Qué me dices!” o el “Expansión”…), hasta tal punto que seguimos leyendo los periódicos y comentando los artículos más apetitosos aun sin necesidad de entregar informes. Montó un juego de bolsa y nos leíamos los análisis de las empresas sin tener ni idea de finanzas, pero nos reímos mucho inventándonos los comentarios sobre los valores en cartera. En fin, menudo profe… Pocos de esos he tenido a lo largo de mi vida académica, y la verdad es que se agradece que un profesor llegue a clase con ganas y con ilusión, y que se le note que lo está disfrutando. Y mira que hay gente fabulosa dando clases en el MBA, pero como “El pollo” ninguno :-) Posted by: Angélica at April 16, 2007 01:04 AM El profesor tiene bastante de actor. Yo cada una de mis sesiones me la tomo como una obra de teatro en la que debo de crear un ambiente agradable para que el conocimiento llegue al alumno. El mal humor es incompatible con este objetivo. Posted by: Carlos Enrile at April 16, 2007 01:18 AM Estoy cabreado. No sé por qué pero el salto ha sido el siguiente: Dans, Makoto, aquí. Hoy estoy cabreado y llegado hasta aquí. Gracia dulce Makoto. Tengo una empanada física esplendida. Tres días de reuniones seguidas en Barcelona, miércoles, jueves y viernes. IDA y vuelta a Madrid. Sábado bautizo de mi tercer hijo. Domingo por la tarde, merienda con matrimonios amigos. Me levantado con las cervicales en fase beta del próximo service pack. He entrado a relajarme a Dans y me encuentro con las mismas lánguidas y sobadas ideas de que MS es lo peor y los ideólogos de turno comentando lo mismo. No me aguantado. He soltado lo que llevo dentro. Curar las depres con sobreactuación es lo único que funciona. Gestionar los cabreos es bueno. Cuando se esta cansado y se sobreactúa, es necesario. Pero te falta comentar algo. Posted by: José Fernández Tamames at April 16, 2007 04:49 PM Los americanos lo llaman "act as if" y no solo sirve para los malhumores, se puede utilizar en cualquier situación. Por ejemplo, si quieres ser un buen vendedor, actúa como si lo fueras y con el tiempo... Posted by: Txaber at April 17, 2007 09:42 AM Horacio en su "Ars Amatoria" también lo dice, un poco antes: el enfermo que finge estar sano, sanará.. Bromas aparte, es de agradecer que Rafael haya querido compartir ese trance -y su salida- con nosotros. Da ánimos. Supongo que en un problema siempre hay dos partes: el problema en sí y nuestra reacción ante él. En el caso particular de dar clases el elemento esencial es captar la atención, y ese es un problema que en teatro se llama un poco pedantemente "la conquista del espacio escénico". Un truco que se enseña es la concentración en sí mismo, que tiene un efecto magnético sobre los que te observan y por lo visto a Rafael le funcionó. Posted by: antoni at April 20, 2007 12:59 AM Me colé. Ars Amatoria lo escribio Ovidio. Posted by: antoni at April 20, 2007 01:09 AM Querido Rafael, Posted by: David Aceves at August 10, 2007 11:10 AM Gracias David. Largo, claro y bien escrito. No tiene desperdicio. Casi me emociono. Tomo nota. Posted by: Rafael Pampillón at August 14, 2007 11:43 AM Post a comment |
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