March 30, 2007   

Otra lectura


Javier Carrillo

El Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo públicas esta semana sus conclusiones preliminares sobre la evolución reciente y prevista de la economía española. Tal y como recoge la nota de prensa del Ministerio de Economía, los claros predominan sobre los oscuros. No obstante, quizás convenga complementar esa nota dedicando algo más de atención a algunas de las “crecientes nubes provenientes de los desequilibrios acumulados”, citando textualmente al FMI.

El enorme déficit externo español protagoniza estas conclusiones como el factor de mayor riesgo para el “aterrizaje suave” de la economía española, previsto tanto por el gobierno como por el FMI. Según la nota del Ministerio, el FMI “afirma que su financiación externa no es una preocupación, gracias a la fortaleza del sector financiero español y a la desaparición del riesgo de tipo de cambio al pertenecer a la Unión Económica y Monetaria”. Sin embargo, el informe del FMI también destaca que la acumulación del endeudamiento externo español no puede continuar indefinidamente. La cuestión clave, dice el FMI, reside en saber cuándo se alcanzará el nivel crítico de endeudamiento que podría inducir a nuestro sector privado a embarcarse en un pronunciado estrechamiento de sus balances, “anunciando un posiblemente extenso período de reducido crecimiento”.

En cuanto a las finanzas públicas, si bien la nota del Ministerio se encarga de señalar que “El FMI da la bienvenida al fortalecimiento adicional de las finanzas públicas en 2006 (…) Además, el informe valora positivamente que el superávit aumentase en 2006 por encima de la recomendación hecha por el FMI el pasado año”, también es cierto que el informe del FMI dice que “la mejora proviene totalmente del extraordinario desempeño de los ingresos”, mientras que los gastos primarios crecieron por segundo año consecutivo. Es poco probable que persista la reciente bonanza en los ingresos, continúa el informe, lo que hace aún más importante el control de los gastos en estos momentos de expansión económica, evitando un afianzamiento de la dinámica del gasto primario que resultará difícil revertir cuando las cosas vayan peor que ahora.

Regresando a la necesidad de mejorar competitividad de nuestra economía, el informe señala que la combinación de rigidez y débil competencia en algunos de nuestros mercados puede llevar a medio plazo a un prolongado período de ajuste y lento crecimiento. Como señala el Ministerio, “El informe considera importante que se apruebe en esta legislatura la Ley de Competencia, ya en trámite parlamentario. De hecho, el informe valora la mayor independencia de la futura Comisión Nacional de Competencia (…)”; pero el FMI también sugiere que el borrador de la Ley “todavía permite una importante discrecionalidad al gobierno para hacer caso omiso de la prohibición de una operación por parte de la Comisión”. Concluye que el éxito de cualquier política de competencia depende en última instancia de la credibilidad del compromiso del gobierno en la promoción de mercados abiertos y competitivos.

Una de las últimas “llamadas de atención” del FMI sobre la que merece la pena detenerse, hace referencia a la flexibilidad que ha introducido el flujo migratorio en nuestro rígido mercado de trabajo. Advierte que esta flexibilidad, que ha contribuido al buen comportamiento de nuestra economía hasta el momento, es necesariamente transitoria. Por otra parte, señala que las reformas emprendidas en el mercado laboral, aunque deseables, son poco ambiciosas en su ritmo y demasiado dependientes del dinero público.

Que cada lector, según su estado de ánimo, elija la lectura que prefiera.


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Posted on 30 March 2007 in Economía española

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