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La PAC y el cincuenta aniversario de la Unión Europea

Escrito el 24 Marzo 2007 por Rafael Pampillón en Unión Europea

Mañana día 25, la Unión Europea (UE) celebra el cincuenta aniversario de la firma del Tratado de Roma. No quisiera dejar pasar este aniversario sin criticar su política más insolidaria: la Política Agraria Común (PAC). Porque cuando la UE protege a sus agricultores financiando sus excedentes, lo que en realidad está provocando es una distorsión en el mercado que impide a muchos países pobres exportar su producción agraria. De esta forma se les niega la posibilidad de obtener las divisas que necesitan para comprar tecnología y poder llevar a cabo su desarrollo económico. Así, por ejemplo, el coste de la PAC es más de 3 veces mayor que las Ayuda Oficial al Desarrollo. ¿Qué quieren los países pobres? Menos ayuda y más comercio (menos PAC).


Además, este costosísimo pilar de la UE, que es la PAC, genera, como casi todas las subvenciones, ineficiencias. Los ciudadanos europeos consideran, con razón, que el nivel de precios de los productos agrícolas que genera la PAC no están justificadas y que la insolidaridad internacional que provoca tampoco. Además el reparto de las ayudas no favorece la distribución de la renta. Así, por ejemplo, España recibe de Bruselas 4.775 millones de euros al año en concepto de ayudas agrarias. Analizando el reparto de estas ayudas se observa que el 80% de dicha ayuda la reciben menos del 20% de los agricultores (o lo que es lo mismo más del 80% de los agricultores reciben el 20% de las ayudas). ¿Cuál es el criterio de reparto? El nº de hectáreas de explotación y/o el de cabezas de ganado por productor. ¿A quien favorece? A los grandes propietarios.

En definitiva, la PAC, actúa como un freno al desarrollo de países muy necesitados y afecta negativamente al bolsillo de los europeos. De ahí que desde hace años la UE esté reformando la PAC, no solo por su excesivo coste sino también por el desequilibrio psicológico internacional que se produce al coexistir una situación de abundancia (excedentes) junto con una de pobreza extrema. Desde la perspectiva de la economía mundial en su conjunto, la existencia de excedentes en unas zonas y graves deficiencias en otras, provoca una repugnancia lógica en los individuos, que sienten como fuerzas absurdas, ajenas al mercado, manejan la organización de la producción, distribución y consumo de alimentos. Este 50º aniversario abre una oportunidad para liberalizar un poco más la PAC y, por tanto, el comercio mundial.

Comentarios

Antoni 24 Marzo 2007 - 11:20

Estoy completamente de acuerdo. Creo que leí en un algún lado que en su momento la PAC llegó a consumir el 60% del prespuesto del entonces mercado común, y además su política de distribución ha sido tal que era un escándalo que los mayores terratenientes de España -algunos con título nobiliario y frecuentes en las revistas del corazón- fueran los que mayores subvenciones recibieran. Pero anecdotas aparte, ¿qué hacemos con el campo? La PAC nació para intentar paliar el deterioro del medio rural en comparación con las ciudades, con todos los defectos de una intervención pública ( distorsiones -los agricultores americanos lo llaman muy pragmáticamente “cultivar para el estado”-, las dificultades inherentes de cualquier política, donde a veces los resultados son los contrarios a las intenciones -véase “Policy Paradox” de Deborah Stone-. Creo que el desmantelamiento de la PAC tiene que ir acompañado de la generación de nuevas oportunidades para el medio rural, y tal vez las nuevas tecnologías de la información, la nueva demanda de un medio ambiente de calidad en una economía dominada por el sector servicios y la necesidad de descongestionar las ciudades serían oportunidades que la Unión Europea debería potenciar y que parece que países como Holanda ( y puede ser que tal vez en menor media, no lo sé, Catalunya con su comarcalización) están llevando a cabo.

Rafael Pampillón Olmedo 25 Marzo 2007 - 23:17

La PAC consumió en 2006 el 45% del Presupuesto Comunitario ¿Está justificado?

Mar Morato 26 Marzo 2007 - 00:33

Acertadísimo comentario. Fácil es defender el 0,7% del PIB y pasar por alto políticas proteccionistas contra países en vías de desarrollo creyendo que de esta manera se defienden los intereses de unos, en este caso el sector agrícola europeo, cuando el coste sobre los más desprotegidos, en este caso los países desfavorecidos es mayor que lo obtenido con la política agraria común. Los primeros tienen una forma de vida, los segundos dependen de lo que se les niega: la apertura del mercado europeo para sus productos agrícolas. Lo que es un hecho, el menor precio de estos productos quizás haga ver que las medidas de protección además de ineficientes son caras, muy caras.

Emilio Portes 26 Marzo 2007 - 11:16

Hola!

La PAC no solo genera problemas de ineficiencia con respecto a las importaciones y exportaciones, además de suponer una barrera para los países en vías de desarrollo.

Yo soy andaluz, muchas de las ayudas de la PAC, generan desmotivación, la gente no tiene incentivos para mejorar y ser más productivo, las ayudas sustentan el despropósito.
Estamos por detrás de la media del país y por supuesto de la UE, pero con esta clase de ayudas, se fomenta la mayor desigualdad entre los diferentes estatus y con respecto al exterior.
Es común ver a gente en los pueblos de Andalucía y Extremadura que vive de las ayudas, sin ningún incentivo al trabajo.
Como experiencia personal, he llegado a ver a un trabajador negarse a ser contratado porque sin contrato y con ayudas ganaba más!

Rafael Pampillón Olmedo 26 Marzo 2007 - 13:00

Emilio contesto a tu sabio comentario, con el ejemplo de las remesas, en un nuevo post que he abierto esta mañana titulado “¿Qué es un pequeño emperador? ¿Padece América Latina del síndrome del pequeño emperador?” Espero que te guste. Rafa

José María Zarandieta 28 Marzo 2007 - 13:08

Buenos días a todos:
Siento discrepar de todos mis anteriores comentaristas.
La Pac nació tras la segunda guerra mundial, en un momento donde no había seguridad de abastecimiento alimentario en Europa y no había tejido agrario suficiente para suministrar los alimentos que se necesitaban. Para paliar esta situación, se incentivó el incremento de la productividad a través de medidas de apoyo en el precio de los productos alimentarios, de tal forma que se animaba al agricultor a cultivar y a mejorar sus rendimientos. De hecho, desde entonces se ha producido un increible desarrollo de los rendimientos agrarios equiparable al desarrollo tecnológico de estos sectores.
Sin embargo, la Pac muere de éxito pues es cierto que se generaron excedentes, especialmente al final de los años 80 y principios de los 90.
De hecho, en el 92 se inició la primera reforma de la Pac y sigue modificándose de forma que las ayudas a los agricultores se han desvinculado de la producción casi en su totalidad.
Por tanto, no hay que demonizar a los agricultores, que en gran medida pusieron su granito de arena para que Europa sea lo que hoy es.
Estoy convencido de que la sociedad está siendo especialmente injusta con los agricultores a los que se les niega el apoyo de las instituciones obligándoles a competir con países en los que no hay que pagar seguridad social a los trabajadores, no se pagan impuestos por el gasoil que consumen los tractores, se emplea a niños en las explotaciones, se utilizan cultivos modificados genéticamente (75% del maíz y la soja que se consume ya en el mundo), sin realizar ningún control sanitario, sin trazabilidad, sin protección de las condiciones de los animales, … etc. Así podría llenar varias hojas. Es decir, se nos obliga a competir sin las mismas condiciones. Por no decir del enriquecimiento de las grandes multinacionales que se aprovechan precisamente de esos países menos desfavorecidos privándoles de las rentas que realmente merecen.
Si queremos tener un medio rural del que poder disfrutar, necesitamos mantener minimamente un tejido productivo.
Los bosques se queman porque no se aprovechan, la tierra se erosiona y se empobrece si no se cultiva. En fin, hay pérdida de un patrimonio que conviene mantener.
Por último, me gustaría que al igual que se habla de las ayudas a los agricultores, pedir que también se hable del apoyo que se da a otras industrias a instalarse en este país, las ayudas a las prejubilaciones que pagamos todos, las trabas a la deslocalización de empresas,…etc.
¿Se podría incentivar a que la BMW se instalara en Etiopia y que nos vendiera los coches a mitad de precio y se perdieran 50.000 puestos de trabajo en Europa? ¿Qué tal hacer lo mismo con la Renault, Siemens, GE,…etc?
Seguro que esos países también se merecen vivir de negocios mejores que la agricultura.
Por tanto, de acuerdo con que no haya excedentes.
Por otro lado, vivimos en una economía de mercado y todos los ciudadanos tenemos los mismos derechos, seas rico o no.
Por tanto, si las grandes explotaciones cumplen la normativa, ¿por qué no van a recibir lo que merecen? Cuanto gana el Sr. Gates, el Sr. Botín, Entrecanales, …etc. Parece que lo que hacen por ganar sus nóminas es mejor que lo que hace un terrateniente.
Creo que deberíamos tener el mismo criterio para todo.
Pido disculpas si cometo alguna injusticia al escribir este comentario, pero creo firmemente que se criminaliza al agricultor sin necesidad y es un sector que no está favorecido en absoluto.

Rafael Pampillón Olmedo 28 Marzo 2007 - 18:52

Querido José María: No tienes que pedir perdón, esto es un blog, no una notaría. Pero si que noto en tu post un cierto tufillo proteccionista. Mira durante las últimas décadas se ha venido produciendo un aumento de libertad en el comercio internacional, que ha supuesto una mayor prosperidad para la economía mundial y especialmente para los países industrializados. Sin embargo, ese mayor progreso no ha llegado al Tercer Mundo mas pobre fundamentalmente por su dedicación mayoritaria a la producción agraria. Desgraciadamente para estos países, el comercio mundial de productos agrícolas casi no se ha liberalizado en los últimos cincuenta años. Así, mientras que los aranceles de bienes industriales se han reducido del 40% al 4%, la protección de los productos agrícolas no ha variado, y se ha mantenido prácticamente en los mismos niveles. Ello se debe a que los países ricos continúan desarrollando complejas barreras no arancelarias, como subsidios a la agricultura, que dificultan las importaciones. Como consecuencia, durante los últimos cincuenta años el volumen de comercio internacional de bienes industriales se ha multiplicado por diecisiete, en comparación con las escasas seis veces de los productos agrícolas. Los países del Tercer Mundo han sufrido un deterioro muy grave de su sector agrícola al tener que competir con la agricultura subsidiada de las naciones desarrolladas (EEUU, Japón y la UE), y por eso llevan años insistiendo, sin éxito, en la eliminación de los subsidios.

Arguyes en tu post que los países pobres (supongo que te refieres a los asiáticos) compiten deslealmente porque las condiciones de trabajo son pésimas, sin cobertura social, trabajo infantil y con unos salarios de miseria. Este argumento tuyo es vulnerable por tres razones. Primero, porque los salarios en esos países son bajos porque todavía lo es el nivel de vida, pero los salarios se están incrementando a medida que éste sube, como es lógico. La respuesta que yo he oído en estos países es clara, y a mi modo de ver, irrefutable: estamos haciéndolo como ustedes, es decir a partir del esfuerzo y del sacrificio, porque ustedes nos han enseñado que no hay otro camino. Incluso -añaden ahora- estamos abriendo nuestras fronteras y basando el crecimiento en la exportación como ustedes nos enseñaron que tenía que hacerse. Creo, pues, que el argumento del “dumping” social sólo tiene sentido si olvidamos nuestra propia historia, por ejemplo la Primera Revolución Industrial. Además, si los países ricos queremos que los niños no trabajen, pongámosles colegios. Hay países pobres que no tienen dinero para construir y mantener colegios. Y si no les ponemos los colegios hay que elegir entre que trabajen o mendiguen o se prostituyan en la calle.

Segundo, la protección esconde el problema, pero no lo soluciona. Si nuestra desventaja comercial con esos países es de costes, poner una pantalla protectora no soluciona el mal de fondo; lo tapa. Y lo que es peor: lo estanca. Porque en economía no se conoce otro procedimiento para estimular la competitividad de costes y calidad que la competencia con los demás. El ejemplo de los antiguos países comunistas debería dejar pocas dudas al respecto.

Hay una tercera razón adicional de mucho peso por la que el proteccionismo agrario (o industrial) frente a esos países competidores no es la solución. Se trata simplemente del argumento de que son precisamente ellos nuestra mejor esperanza comercial, y por lo tanto, si algún interés tenemos que tener es el de que ellos crezcan. Si crecen, disminuirán su pobreza, los niños dejarán de trabajar y podrán ir al colegio, aumentará su renta y sus salarios, sus derechos humanos, su sindicación y al final nos comprarán lo que ellos no sepan producir y nosotros si.

José María Zarandieta 29 Marzo 2007 - 11:25

Estimado Rafael:
Efectivamente, debo reconocer que tengo ese tufillo proteccionista.
Como siempre tus explicaciones son sabias y didácticas. Llevas razón en que las barreras esconden el problema, pero también hay que reconocer que el proteccionismo de Europa tampoco es el culpable de la situación que atraviesan esos países.
En la última clase del curso de entorno, que considero que fue absolutamente magistral, nos indicaste la importancia de las instituciones. Ampliadas en tus aportaciones al blog.
Ese es el verdadero problema de esos países y no el proteccionismo europeo de productos agrícolas, aunque éste no les ayude.
Si esos países tuvieran un nivel mínimo de calidad institucional, el primer mundo invertiría en ellos y se desarrollarían, pues tienen costes bajos de mano de obra y recursos naturales abundantes, les falta el capital y la tecnología, que es lo que podemos proporcionarles. Así podrían tener colegios y acceder a un nivel de vida mejor.
Sin embargo, la apertura de nuestras fronteras se va a producir para desmantelar nuestros tejidos productivos y no se va a conseguir desarrollar esos países, pues sus clases dirigentes seguirán fagocitando los recursos que les lleguen. La prueba es la ingente cantidad de ayuda de los países desarrollados que no ha servido prácticamente para nada.
Si estos países no se sanean institucionalmente, todo lo que hagamos caerá en terreno baldío.
La prueba está en China. Su apertura al comercio mundial es impresionante y sin embargo su clase agraria sigue muriéndose de hambre, a pesar del increíble potencial consumidor de productos agrarios de ese país.
Estoy de acuerdo en que el futuro pasa por la globalización, y que hay que liberalizar el comercio mundial. Pero, siempre se trata de sacrificar al más débil. Casi todos los países pobres, tienen grades recursos naturales, y sin embargo, las grandes multinacionales se benefician de ello sin repercutir parte de los beneficios en esos países. Me refiero especialmente a las empresas petroleras, madereras, extracción de minerales básicos,…etc.
De cualquier manera aunque sea algo proteccionista, comprendo y comparto que hay que abrir nuestro mercado a esos países, pero debemos asegurarnos que es para que esos países se desarrollen, no para que se enriquezcan sus clases dirigentes, se despilfarren esos ingresos o se dilapiden en terribles guerras civiles, o se beneficien grandes multinacionales que es lo que hasta la fecha ha sucedido.
Comparto y aplaudo el acuerdo todo menos armas, con los países menos desarrollados, pero ¿se ha puesto alguna cautela para la democratización y saneamiento institucional de esos países?. Me temo que no. Al final, casi todas las iniciativas que se ponen en marcha son de cara a la galería y no como soluciones a problemas importantes. Espero que en la medida que podamos todos pongamos nuestra pequeña aportación para eliminar estas injusticias.
Muchísimas gracias por tu blog y por la oportunidad que ello supone para expresar nuestras reflexiones y aprender.

OSCAR AGUILAR 23 Octubre 2007 - 20:19

Completamente de acuerdo con sus observaciones. Conozco muy de cerca este tipo de ayudas en ámbitos rurales, ya que tengo familia ganadera en el norte de Extremadura. A modo de ejemplo, señalar que la mayor parte de las cabezas de ganado bovino se crian en las dehesas extremeñas, salmantinas o zamoranas, siendo esto lógico por las enormes extensiones de terreno vegetal (dehesa) de que estas provincias disponen. No obstante lo anterior, lo lógico sería pensar que toda la “producción” debe centrarse en estos lugares, entiéndase por producción la cria, engorde y posterior sacrificio del ganado, no siendo ésta la realidad actual. Las ayudas de la PAC se han concentrado en manos de “empresarios-ganaderos” que adelantándose a su tiempo y por supuesto, valiéndose de esta “grata” ayuda, han establecido enormes cebaderos de ganado en lugares tan alejados del lugar de nacimiento como Cataluña, que aglutina gran parte de la compra de ganado destinado a engorde, y que en la actualidad, al beneficio de cebado y venta de terneros debemos sumar, el gran beneficio que suponen las famosas “primas de la PAC”, que actualmente se satisfacen al “empresario-ganadero” al margen de la producción, dándose el caso del pago de auténticas fortunas anuales, que ni siquiera premian una producción determinada, sino que se otorgan por el mero hecho de “tener derecho a ellas”.
Este mal uso de las ayudas de la PAC han provocado excepticismo en el sector (el ganadero de a pie) y una bajísima productividad unida a una falta de interés futuro por parte de las nuevas generaciones de ganaderos, pues éstos, no podrán valerse de este tipo de ayudas, ya que “otros” son sus beneficiarios.
La PAC, el PER etc, no ayudan más que al que no quiere esforzarse por contribuir a enriquecer este tipo de sectores, y sobre todo redunda en el sostenimiento de grandes fortunas y pequeños vagos.

Óscar Aguilar

Silvia Beltrán Ganga 24 Octubre 2007 - 17:52

Muchas gracias por darnos la oportunidad de comprender las aplicaciones reales de la microeconomía…

Sin embargo, como apuntaban algunos de mis compañeros en clase, creo que la existencia de subvenciones como pueda ser la PAC se trata más de una cuestión política y de nº de votos.

Además, conozco personas en Castilla Léon, cuya fuente de ingresos es la agricultura con las ayudas de la PAC. Si se las quitaran, no serían capaces de incorporarse a otro sector productivo. ¿no es lícito que intervenga la Administración?. Keynes, como dice la NT, así lo defendía y a corto plazo ( o sea para los réditos electorales) sí funciona

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