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¿Es competitiva la universidad?

Escrito el 3 marzo 2007 por Rafael Pampillón en Educación, mba´s, universidad.

Me sorprendió gratamente que un post reciente del 24 de febrero titulado “Las fusiones universitarias, un tema controvertido” levantara mucha polvareda. Uno de los temas que se discutió allí fue la competencia entre universidades. La importancia de la competencia entre las universidades para el logro de la excelencia es un hecho bien documentado históricamente: Así, a la vista del desgraciado estado de la Sorbonne, Francisco I, en vez de intentar reformarla, creó el Collage de France, justo enfrente de la vieja universidad, con efectos beneficiosos permanentes sobre ambas instituciones. Otros ejemplos de rivalidad bien entendida que ha redundado en beneficio de todos son: Oxford y Cambridge, MIT y Harvard, Stanford y Berkeley, etc. Por tanto la competencia es buena. Y de esa competencia surgen las mejores universidades del mundo.

¿Qué hacen las mejores universidades del mundo? Un reciente trabajo de Luis C. Corchón titulado “Incentivos y excelencia: una visión desde la economía” señala que en las mejores universidades del mundo: 1) Los programas doctorales se imparten en inglés y están abiertos a estudiantes de todo el mundo. 2) Los que terminan estos programas de doctorado nunca se colocan en sus departamentos de origen. 3) Las universidades top acuden todos los años a diversos mercados de trabajo -español, americano, británico- para reclutar a sus fichajes y colocar a sus estudiantes de doctorado. 4) Tienen sistemas de incentivos -reducciones docentes y premios monetarios- que remuneran la investigación de calidad.


Dice Luis C. Corchón que una universidad competitiva a nivel europeo necesita mucho dinero (aunque desde luego menos que un club de fútbol que quiera ser competitivo a nivel europeo) ¿Hay en España Universidades competitivas? ¿Jugará España la Champions de la ciencia? ¿La integración plena de las universidades españolas en el Espacio Europeo de Educación Superior permitirá mejorar su competitividad, excelencia y calidad? ¿Se vinculará la universidad española a la sociedad produciendo lo que demanda el mercado?

Comentarios

Emilio Portes 4 marzo 2007 - 11:08

¿Qué se considera una universidad competitiva?

En mi opinión es aquella capaz de enseñar a sus alumnos e inculcar en ellos la curiosidad por las materias, fomentando el estudio y la participación, vease este blog.
Sin embargo, muchos profesores universitarios se centran en sus estudios olvidandose de la parte docente, así, hay profesores con amplia experiencia investigadora y una pésima labor docente, dada su incapacidad para transmitir conocimientos.
Son evidentes los ejemplos de comparaciones expuestos en el artículo, pero aparte de lo anteriormente dicho, hay que recordar que la universidad española es en su mayoría publica, por lo que la competencia nunca será libre y estará marcada por el presupuesto de cada una, más que por su buena labor docente e investigadora
Dicho esto, veo muy complicado ver la competencia y llegar a alguna conclusión clara en las universidades españolas.

Fernando Martín Barón 4 marzo 2007 - 12:02

Creo que estamos ante unas cuestiones muy complejas.
Empezaré diciendo que tengo un contacto indirecto con la Universidad, ya que terminé mis estudios hace 14 años, con lo que, aunque he podido ganar algo de perspectiva quizá ya estoy un poco lejos.
Desde mi experiencia creo que en España hay “grandes cabezas pensantes” pero, como dice Emilio, carecen de preparación docente y no son capaces de transmitir sus conocimientos de una forma eficaz. Quizá deberíamos comenzar por ese punto. Si los profesores universitarios consiguieran “enganchar” a los alumnos habríamos dado un paso impresionante. Recuerdo, en quinto, que las clases estaban bastante vacías, excepto en la asignatura de Análisis Bursatil en la que no cabía un alma. Pensaba que era la asignatura la que interesaba a la gente, pero después me di cuenta que el mérito era del profesor, que hacía francamente interesante la asignatura.
El resto, creo que depende mucho de los presupuestos de que dispongan las Universidades. Hemos demostrado en muchas ocasiones que podemos ser punteros en investigación (medicina, quimica, físisca, hasta economñia) pero evidentemente es necesario apoyar financieramente todos los proyectos que tenga un futuro más o menos prometedor. Evidentemente que la mayor parte de las Universidades españolas sean públicas puede condicionar muy mucho su futuro.
Por otra parte creo que la integración de la Universidad española al Espacio Europeo de Educación Superior puede ser muy positiva, pues podremos aprender de modelos que en muchos campos estén más avanzados que los nuestros.

Por tanto, creo prioritario poner en marcha un plan eficaz para enriquecer la capacidad docente de nuestros profesores. Lo que apunta Corchón creo que podría se muy útil para comenzar a dar este paso. Materia prima hay… ahora tenemos que conseguir que irradien su saber. Ese es el punto de partida.

Gracias

Fernando Martín Barón

Rafael Pampillón Olmedo 4 marzo 2007 - 21:07

Efectivamente la mayor parte de la universidad española es pública pero este tipo de universidades debería tener un amplio campo de acción en las economías de mercado. Así, cualquier persona con talento pero sin los medios para pagar una buena educación privada tiene derecho a realizar su potencial intelectual en una universidad pública. La movilidad social es deseable y debe estar regida por la valía y el esfuerzo personal y no por el azar o la pertenencia a ciertos grupos sociales. Entonces una universidad pública que persiga la excelencia es la mejor garantía de una movilidad social justa. De ahí que la universidad pública deba “ponerse las pilas”.

Antoni Munar 7 marzo 2007 - 01:01

A mi juicio, una de las características más sobresalientes de la universidad española, no es su carácter público -con la connotación positiva de público como organismo capaz de superar los fallos del mercado como bien apunta el profesor Rafael Pampillón- sino su carácter de “institución” que la situa automáticamente fuera de la lógica del mercado, inmunizandola frente a la presión de mejora contínua de eficiencia -entiendase satisfacción de lo que la sociedad demanda- que el mercado impone. En el caso español, el caso es aun más grave por la gran aversión al riesgo que tiene la sociedad española en general y el blindaje funcionarial de que se dotan las instituciones públicas en España (se “toma posesión de una plaza” -como si fuera después de una larga batalla e hubieran implicitos legítimos derechos de conquista- pero aún se está muy lejos de la noción de “civil servant” de la administración norteamericana o canadiense. La universidad española es una institución que vive esencialmente para sí, atenta a su dinámica y lógica interna y que en última instancia justifica su actuación en su propio criterio, fundamentado ideológicamente, no economicamente. Su misión -y presupuesto- es fundamentalmente educativo y sin embargo, paródojicamente, en general ven como una contaminación el mundo empresarial, al que cada año lanzan el producto de su trabajo. Y si a alguien le puede parecer mi juicio excesivamente personal y por no alargarme, una anecdota que viví en primera persona. Este otoño estuve 5 meses en la universidad de Cambridge con una beca de un gobierno autonómico para estudiar los mecanismos de transferencia de tecnología universidad-empresa que han llevado a la región de Cambridge a ser la más prospera high-tech de Europa. Al exponer parte de los instrumentos creados por los ingleses ante un alto cargo de la universidad me espeto: “eso está muy bien. Pero aquí hacemos las cosas de forma diferente. La mentalidad es distinta”. Intenté argumentar que si uno aceptaba que la economía tenía algo de ciencia positiva, y que si en Inglaterra habían dado con mecanismos por los que jóvenes estudiantes y profesores ambiciosos lograban crear riqueza, más nos valdría aplicarlo aquí, a lo que se me contestó: “pero la universidad es una institución pública..” Pública o privada, galgos o podencos, pensé para mí, la tecnología es como la electricidad, sino se usa se pierde, y los podencos-galgos que vienen son los chinos y los coreanos.

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