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A finales de enero (26 de enero) Juan Carlos Martínez Lázaro nos explicaba en una entrada porque la economía china se acelera. El 29 de enero Javier Carrillo hablaba de China como un gigante con pies de barro Hace unos días (el 12 de febrero) discutimos bastante, en este blog, sobre los motivos por los qué hay países que son pobres y otros que son ricos. La respuesta que dimos fue: la existencia de buenas y creíbles instituciones hace que los países sean ricos. Por eso discutimos ampliamente sobre lo qué son las instituciones.


¿Que son las instituciones? A lo que ya dijimos entonces podemos añadir ahora que las instituciones son la manera en que estructuramos la interacción humana (política, social y económica) y están compuestas de reglas formales (constituciones, leyes y reglas) y restricciones informales (normas, convenios y códigos de conducta). Juntas definen las reglas de juego. Las sociedades pobres tienen reglas que no proporcionan los incentivos adecuados, les falta normas formales e informales que fomenten la productividad. Las instituciones esenciales son sistemas de confianza que proporcionan nuestro entendimiento del mundo y, por lo tanto, los incentivos. Crear instituciones que actúen afectivamente es una tarea difícil.

Para que los países sean ricos y sus economías funcionen bien, Adam Smith aconsejaba que, basta con que el gobierno evite dañar excesivamente la economía. Smith decía que los seres humanos son inventivos y productivos por naturaleza, además de estar siempre dispuestos a incrementar su riqueza, y si se les permite hacerlo, florecerá la nación en su conjunto. Por el contrario, si quienes tienen el poder actúan de forma poco sensata -ahogando las iniciativas, no tolerando la disidencia, impidiendo la libertad de expresión, imponiendo impuestos arbitrarios, confiscando los bienes privados, dañando a las empresas y enredándose en los asuntos de otras naciones-, el país en cuestión podría caer rápidamente en un estado de infelicidad, confusión y descrédito. Smith abominaba sobre todo de la falta de previsión de los gobiernos, es decir, de la inseguridad jurídica; los mercados libres necesitan la garantía de que lo que se invierte hoy no se va a desbaratar mañana.

China estuvo durante treinta años de maoísmo promoviendo la organización colectiva, con resultados desastrosos (entre otras cosas aproximadamente 30 millones de personas murieron de hambre). A la muerte de Mao, Deng Xiaoping buscó de forma gradual, y a tientas, la manera de salir del desastre económico que se había creado durante la época maoísta, estableciendo un sistema de libertad, el cual daba incentivos a los campesinos para producir más. Este sistema condujo a la formación de las town-village enterprises y la producción de alimentos aumentó de forma increíble. Pero China todavía no tiene buenas instituciones (al estilo occidental) ni siquiera tiene bien especificado los derechos de propiedad. Sin embargo, China se ha enfrentado a nuevos problemas y ha intentado pragmáticamente nuevas soluciones. China ha sabido crear una estructura organizacional derivada de su cultura particular, con instituciones que proporcionan los incentivos adecuados aunque evidentemente no son imitaciones de instituciones occidentales. El secreto del éxito chino es la creación de instituciones eficientes desde el punto de vista de la adaptación (instituciones que se adapten fácilmente a sus circunstancias).

¿Qué pasa con China? ¿Se debe su éxito a que ha abierto su economía al exterior o más bien a que ha introducido reglas de mercado en su interior? ¿Tiene consecuencias negativas para la economía el que su sociedad esté todavía dominada por una dictadura marxista y policial? ¿Cómo evolucionará China? ¿Podría continuar evolucionando hacia una economía de libre mercado, sobre instituciones informales, a la vez que se disuelve gradualmente su dictadura política? ¿La dictadura marxista podría percibir la evolución de la sociedad y cambiar hacia la democracia?

Comentarios

Beltrán Caruana 18 Febrero 2007 - 11:03

En mi opinión China a hecho por ahora lo más fácil. Ha abierto una parte de su economía al exterior, ha puesto a trabajar a unos cuantos millones de sus ciudadanos en fábricas, y se ha beneficiado de una ingente entrada de divisas por la exportación. Sin duda este crecimiento del PIB ha supuesto para una gran parte de la población una mejora en su nivel de vida. La China de hoy nada tiene que ver con la de hace 20 años.
Sin embargo a partir de ahora esa población mejor acostumbrada va a empezar a demandar libertades a cambio de su productividad. Es decir, China ha despegado, pero para matenerse necesitará unas fortísimas reformas políticas. El gran problema es por supuesto su población. El gigante debe proveer de seguridad, de educación, de justicia, de sanidad, a 1500 millones de habitantes, y eso es más dificil en un sistema de libertades como el que China necesita.
En el artículo ¡Bienvenido Mr. Hu! veíamos como la política exterior de China está estrechando lazos con el 3er mundo africano. En mi opinión esta política no sólo responde a la necesidad de crudo barato, sino que puede pretender crear una área de influencia, casi dependencia de esos países hacia China. La estabilidad de esta Región le puede jugar una mala pasada a las inversiones del gigante.
Ojalá la política de Pekin se mantenga en este camino aperturista, que entra en su fase más dificil, ya que si no nos encontraremos de nuevo con un país de más de 1000 millones de habitantes sumido en el hambre y la dictadura.

Patxi Bonel 19 Febrero 2007 - 10:24

Desde el punto de vista del microentorno, nuestro sistema se basa en la interiorización de las personas de dos grandes principios:

1.- Todo el mundo tiene una posibilidad de progresar y de llegar a una situación económica mejor en función de sus propias capacidades y esfuerzos (meritocracia).

2.- El estado garantiza la protección de las personas mediante una serie de derechos y servicios mínimos: servicios legales, sanitarios y asistenciales, policiales y militares, infraestructuras de todo tipo, etc.

En un sistema comunista se garantiza lo segundo pero no lo primero. En un sistema corrupto o durante una crisis económica grave existen dudas de lo primero y lo segundo. En otros regímenes tristemente conocidos no se garantiza ni lo primero ni lo segundo, por lo que no existe ningún incentivo para invertir trabajo y dinero.

Seguramente China esté realizando la transición de su economía, manteniendo en lo posible el sistema de protección social, y creando de forma gradual los incentivos para que una parte cada vez mayor de su población confíe en sus propias capacidades y trabajo para mejorar su situación actual e incrementar su riqueza personal. Un equilibro difícil que crea tensiones sociales por la velocidad a la que se está realizando, pero que a diferencia de otras transiciones como la rusa, no ha supuesto una desintegración del estado y la sociedad.

Javier Tomás 20 Febrero 2007 - 02:41

Buenas tardes:

El interesante crecimiento económico que experimenta Chile desde finales de los 70 y principios de los 80 sienta sus bases en la política económica aplicada por los “Chicago boys” (Sergio de Castro, Miguel Kast, José Piñera…).

Gobernaba el país Augusto Pinochet (1973-1990) quien, en su día, dijo que en “Chile no se movía una hoja sin que él lo supiera”.

En Kazajstán, vecino de China, el PIB crece a un ritmo del 8,5% cada año. Esta “época dorada” se refleja en ámbitos diversos. Diversos pero, al mismo tiempo, interrelacionados:

1) Mejora de infraestructuras. Por ejemplo, hace bien poco se ha terminado la construcción de la línea ferroviaria que conecta Almaty con Astaná (realizada por españoles). Almaty, por su parte, cuenta con un nuevo y flamante aeropuerto.

2) Aumento del turismo merced a la impresionante naturaleza del país y a la exhaustiva publicidad insertada en canales de trascendencia mundial (CNN, BBC…).

3) Primeros éxitos deportivos del país. Además de la creación del equipo ciclista “Astaná”, Vinoukurov ganó la última edición de la Vuelta a España con otro kazajo, Kamezin, en el tercer puesto del podium.

Sin embargo esta apertura económica, con entrada de importantes flujos de capital extranjero, convive con el gobierno de Nursultán Nazarbayev. En el poder desde 1991 y antiguo miembro del PCUS, dirige al país con mano de hierro. En la zona se le considera, junto con Lukhasenko de Bielorrusia, uno de lo últimos dictadores de la vieja escuela…

El Chile de Pinochet y el Kazajstán de Nursultán son ejemplos de lo que se conoce como “modelo prusiano de desarrollo”. Es decir,liberalismo económico en combinación con regímenes estrictos en lo social. Chile ha desembocado en una democracia ejemplar y, en el caso de Kazajstán, aún está por ver.

El caso de China es apasionante porque afecta a 1300 millones de personas. En teoría, siguiendo los criterios occidentales, el “despertar” económico de China debiera acabar concretando novedades en áreas sociales, justicia, cultura, apertura…

A diferencia de Chile, que tuvo una gran tradición constitucionalista, China sólamente ha conocido dinastías imperiales o comunistas…

¿Es posible que los cambios ecónomicos traigan una democracia china al estilo europeo? Todo es posible pero, en Rusia, aún lo están intentando…

¿Cómo lo véis?

Antoni Munar 20 Febrero 2007 - 19:33

Alla por el 1989, en pleno mes de Febrero, tuve ocasion de visitar China, proveniente de Moscu. Aunque cualquier lugar medianamente civilizado me hubiera parecido un paraiso, despues de 6 dias continuos de tren siguiendo la ruta transiberiana y un invierno durisimo en Moscu donde la escasez de los ultimos dias de la perestroika nos habia hecho guardar colas incluso para el azucar, no dejo de sorprenderme la frenetica actividad comercial de Pekin y de los mercados de Manchuria, el relativo orden y concierto comparados con el caos, el marasmo mafioso y la pasividad de una Union Sovietica en plena descomposicion.

Y esto viene al caso por que siguiendo la linea de argumentacion del profesor Rafael Pampillon, este aficionado a la economia, cree que las instituciones publicas son, desde el punto de vista microeconomico, un elemento de provision de bienes publicos que contribuyen a subsanar varios de los fallos mas evidentes del mercado. A saber, la asimetria informativa, la asignacion de derechos de propiedad claros, el establecimiento de normas, etc.. elementos todos ellos que contribuyen a facilitar las transacciones y a que al libre mercado se aproxime mas al ideal de maxima eficiencia. Historicamente, un aspecto de la discusion entre liberales y keynesianos es si las bondades de la intervencion de las instituciones en el mercado supera sus inconvenientes (pues las instituciones no desempenyan su funcion de forma perfecta, ni son sus intenciones todo lo puras que uno desearia).

En este contexto, no cabe duda que la existencia de instituciones favorece la eficiencia economica.

En el caso de China, se ha de tener en cuenta que su sistema marxista (que humildemente lo considero un prestamo ideologico-organizativo tomado del exito de la industrializacion acelerada de la URSS, que partia de unas bases muy similares -nacion extensa, agricola, pobre y subyugada) se yuxstapone con instituciones de origen mandarin con un sistema funcionarial que favorece la meritocracia. Tenemos pues una herencia institucional y cultural cuyos principios no estan en abierta contradiccion con los principios de libertad de empresa que el capitalismo requiere. Si al coqtel se le anyaden elementos como una poblacion homogenea y dirigible como la japonesa, un mercado inmenso con economias de escala a la americana, y que cada vez mas, los metodos de gestion economica son una tecnologia exportable, no es de extranyar que el experimento chino funcione.

Juan Carlos 21 Febrero 2007 - 23:55

Está claro que de momento el experimento chino funciona. Los 30 años creciendo a tasas medias del 9%, han hecho que China haya cambiado de forma considerable. Respecto a lo que plantea Javier, estoy totalmente de acuerdo. La única cuestión, es que Rusia hizo primero la transición política (de forma acelerada y caótica con desintegración territorial incluida) y en China de momento, y nada hace pensar que irán más allá, han iniciado la transición económica. Dudo mucho que el Partido Comunista deje el monopolio del poder (Tiananmen fue un aviso) y además tampoco se vislumbra ninguna alternativa opositora mínimamente articulada a medio plazo.

Tierra 13 Julio 2011 - 02:36

No sé que decis. Yo me quedo maravillado con los políticos y con las noticias economicas.
Lo que menos necesita una economia capital son instituciones que absorban los recursos que se podrían invertir en I+D.
En este mundo de economia globalizada, hay tres cosas que dan mucho dinero. Son las minas, el petróleo y la industria. Pues bien, China tiene las minas de las tierras raras, conocida como la gallina de los huevos de oro. Las tierras raras se utilizan en la fabricación de tecnología. Pero no han sido tontos y han aprovechado las minas para montar una serie de fábricas tecnológicas y transformar sus minas en tecnología. Que se traduce en exportaciones y demanda creciente aseguradas de por vida.
En India la gente vive en las fábricas.
Las instituciones lo único que pueden hacer es luchar por los derecho humanos de los pobres para que los costes de fabricación no se reduzcan tanto en esos paises. Pero desde mi punto de vista esto es trabajo de las ONG no de las instituciones.

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