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Feb

Los maltusianos (1)

Escrito el 14 Febrero 2007 por Rafael Pampillón en Economía Mundial

Esta semana tuve el gusto de participar en el Foro Soria 21, una espléndida iniciativa de Amalio de Marichalar. La sorpresa de este foro fue que la directora de la división de población de las Naciones Unidas, la maltusiana Hania Zlotnik, señaló que en 2025 no llegaremos a los 8.000 millones de habitantes. El maltusianismo es como el río Guadiana aparece y desaparece. Las alarmantes proyecciones de Naciones Unidas de hace veinte años, afirmando que la población llegaría a más de 11.000 millones en el año 2005 no han sido confirmadas por los hechos. Hoy somos 6.500. En el año 2000, otra vez Naciones Unidas sacó la “bola de cristal” y afirmó que llegaríamos a 11.000 millones en el año en el 2050. Hoy sabemos que es muy probable que el planeta Tierra nunca llegará a los 9.000 millones. La fertilidad del mundo ha declinado considerablemente. La población mundial se estabiliza. El argumento maltusiano por excelencia para controlar el aumento de la población ha sido la insuficiencia en la producción de alimentos para nutrir a la población mundial. Esta perspectiva ha permanecido hasta nuestros días a pesar de que sus predicciones no se han cumplido.


Efectivamente, la evidencia empírica existente muestra que durante las cinco últimas décadas el crecimiento en la producción de alimentos ha sido superior al crecimiento de la población. Ello se ha debido a los avances en la agricultura que han permitido una mejor y más cuantiosa oferta de alimentos. Sin embargo, no parece que haya voluntad de acabar con el hambre. Lo dijo Amartya Sen, un economista, galardonado con el Premio Nóbel de Economía por sus estudios sobre el hambre, la población y la justicia social. Sen dice que los culpables del hambre son la corrupción, la falta de democracia, la falta de libertad de expresión y de información independiente, la guerra y las catástrofes naturales y no el crecimiento de la población.

En contra de lo que dicen los maltusianos los natalistas afirman que la fecundidad genera progreso técnico puede sorprender a algunos, pero eso es lo que se constata. No nos debe sorprender. Para que haya un gran tenista debe haber antes cien niños jugando al tenis y consecuentemente, padres que los tengan y que les animen a hacerlo. Lo mismo ocurre con los profesionales de la investigación y desarrollo. Los natalistas afirman que hay que crear cantera. Algunas evidencias empíricas, ofrecidas por los economistas Ehrlich y Lui, apoyan la tesis de que el envejecimiento de la población, hace disminuir a largo plazo la tasa de crecimiento de la economía, ya que un menor crecimiento de la población reduce el avance tecnológico, lo que produce una menor tasa de crecimiento económico. Así, por ejemplo, en los últimos 21 años, desde 1985 a 2006 Europa y Japón han retrasado notablemente su crecimiento y su productividad con respecto a EEUU. Ello se debe a que cuando una población envejece (el número de jóvenes empieza a decrecer), cae el progreso técnico. Japón y Europa muestran, con respecto a EEUU, las mismas caídas en fecundidad que en progreso técnico relativo. En cambio EEUU, que sigue siendo más juvenil es la primera potencia tecnológica del mundo. La nueva bandera de los maltusianos es que la excesiva población genera el calentamiento global debido al uso excesivo de combustibles fósiles. Este sábado escribiré sobre este tema.

Comentarios

Luis Coronel 14 Febrero 2007 - 16:12

No estoy de acuerdo con los natalistas al afirmar, que solo la tasa de crecimiento de la poblacion sea la “bandera” del crecimiento tecnologico, productividad y en fin bienestar de las Economias.

Siguiendo este supuesto paises con crecimiento desmesurado de poblacion serian paraisos productivos y sin duda ejemplos sobran contradiciendo este argumento.

Ahora si incluimos el condicionante de la equidad general en una economia (respeto a propiedad privada, educacion y seguridad juridica) es mas facil debatir pero no de aceptar ese argumento ya que no se menciona la dilucion de capital de trabajo.

Javier Tomás 14 Febrero 2007 - 23:38

Que la población se relaciona con el crecimiento económico es evidente. Lo verdaderamente complicado es averiguar de que manera lo hace.

Es cierto que tenemos casos en los que el aumento de la población redunda en un aumento de la productividad. Son los casos de China, la India…

En otros casos, por contra, la liberación del excedente de población ha ido aparejada con un incremento de la productividad y del bienestar socio- económico.

Ucrania se ha “librado” en los últimos años de 5 millones de personas que se han ido a vivir a otros países. EE.UU, Rusia e Inglaterra han sido sus principales destinos.

Para el 2007 los especialistas auguran un crecimiento del 6,8% del P.I.B ucraniano junto con un incremento de la inversión extranjera directa del 2,1%.

La pregunta es: ¿ha beneficiado económicamente al país de la “Revolución Naranja” la marcha de esos 5 millones de personas? ¿Qué opináis?

CARMEN LLOBERA 15 Febrero 2007 - 09:40

Estoy de acuerdo con Luis en que el aumento de la población no es la mejor manera para que un país sea productivo, de hecho en este sentido sólo estaría de acuerdo en la afirmación de que cuanta más gente joven haya más posibilidades de que surgan talentos y aumente la productividad del país. Pero hay que tener en cuenta que eso pasa sobretodo en países desarrollados, donde la mayoría de la gente puede acceder a educación, en los países pobres se produce mucha “fuga de cerebros” por lo que la gente al ver que en sus países no pueden acceder a una buena educación se van a países desarrollados que son los que se beneficiarán en realidad de esos conocimientos, ya que pocos volverán a sus países pobres.

Rafael Pampillón Olmedo 15 Febrero 2007 - 19:39

Muy interesante discusión. Creo que me metí en un charco. La emigración es efectivamente una válvula de escape en Ucrania y lo fue en Irlanda en las hambrunas del siglo XIX. En Irlanda en 1845 coincidiendo con una gran hambre (a causa de una desastrosa cosecha de patatas), los terratenientes expulsaron a muchos campesinos de las tierras en que éstos trabajaban, una gran parte de ellos emigraron a EEUU y a Australia. Pero no fue un problema de superpoblación. La hambruna que padece Corea del Norte desde 1995 ha generado un desplazamiento de miles de desnutridos a la vecina China. Pero es bien sabido que tampoco es un problema de superpoblación, sino de incompetencia de un sistema comunista periclitado.

Por eso me gustaría profundizar un poco más en los argumentos natalistas para que no parezcan ingenuos. Los natalistas piensan que el incremento demográfico no es la causa del hambre.
El hambre, según ellos, se produce principalmente en regiones con escasa densidad de población, como Etiopía, Tanzania, Uganda, Chad, Togo y Zaire. Las recurrentes carestías de alimentos reflejan rasgos de economías de subsistencia con falta de medios de comunicación y de almacenamiento y no de mucha población (como tampoco es de mucha población el caso de Corea del Norte y de la Irlanda del XIX). Estas condiciones se agravan por la falta de instituciones sólidas, por las restricciones oficiales al comercio y por las formas improductivas de tenencia de la tierra, tales como los sistemas tribales o el antiguo irlandés.

Como ha puesto de manifiesto el profesor Bauer (un natalista), el hambre del mundo no es un problema de superpoblación, es un problema político y geográfico determinado por tres factores: mala distribución de recursos, cambios climáticos e incompetencia política. Efectivamente, si, como parece, hay en el Mundo recursos suficientes, que permiten cultivar y producir alimentos y a la vez existen zonas subalimentadas, se precisa una mejor distribución internacional de recursos. Los países pobres necesitan una masiva inversión de capital, apoyo investigador, capital humano, etc, para poder ser más autosuficientes en sus necesidades de alimentos. Las simples ayudas en forma de alimentos sólo sirven para aplazar y agravar la situación futura y los desequilibrios mundiales.

Además, según denuncia la FAO, en muchos casos, la corrupción y la incompetencia política y burocrática de los gobiernos de los países pobres impide llevar a la práctica una política agraria de suficiencia, siendo incapaces de administrar adecuadamente la ayuda que les llega de otros países e instituciones. Hay muchos casos de esta incompetencia administrativa, por ejemplo, en algunas ocasiones, toneladas de alimentos destinadas a los pueblos hambrientos de la India fueron comidas por las ratas porque las autoridades fueron incapaces de darles una salida adecuada.

Otro natalista como el profesor y Premio Nóbel de Economía Amartya Sen señala también que es la corrupción, la falta de democracia, la guerra y las catástrofes naturales y no el crecimiento de la población los culpables del hambre. El mismo Sen criticó las campañas de esterilización que había puesto en marcha el gobierno de la India, por considerar que la lucha contra la pobreza requería otro tipo de actuaciones. Barun S. Mitra, presidente del Liberty Institute, mantiene también que el freno al desarrollo de la India no es el exceso de población, sino la falta de funcionamiento de los mercados que se debe al intervencionismo y a la burocracia estatal.

El demógrafo natalista y economista Julian Simon (autor de libros como “The economics of population growth”, “El ultimo recurso”, “Theory of population and economic growth” y “Population and Development in Poor Countries”, defiende que el recurso supremo son las personas, especialmente jóvenes, capacitados, creativos, esperanzados, que pondrán en juego voluntad e imaginación en su propio provecho y, al hacerlo, beneficiarán también a los demás. Ya se que esta música la he tocado en mi anterior post cuando habé de los estudios de Ehrlich y Lui. Pero esta vez proviene de otro músico Julian Simon (no confundir con Paul Simon el de Simon and Garfunkel)

Alejandro Ambrad Chalela 16 Febrero 2007 - 02:26

Debemos tener en cuenta tambien, que los avances cientificos en torno a la medicina, han logrado un incremento general en las espectativas de vida a nivel mundial, esto implica que una alta tasa de natalidad puede llegar a convertirse en un problema social si esta misma por cualquier circunstancia llegase a disminuir en un futuro. Esto debido a que se tendrian demasiados habitantes en edad improductiva. Segun la teoria lo ideal es que la tasa de natalidad permaneciese igual o aumentase.

Por otro lado, estoy de acuerdo con los natalistas en que una gran poblacion tiene mayores probabilidades de exito y desarrollo, pero un pais es una como empresa y entre mas habitantes tenga, mas dificil se hara su administracion, haciendose al mismo tiempo mas sensible a cualquier cambio externo o interno de la misma. El crecimiento poblacional desmedido es un tema que en teoria vemos como muy positivo pero en realidad es un asunto muy delicado.

Rafael Pampillón Olmedo 17 Febrero 2007 - 15:26

Contesto, a esta animada e imprevisible discusión en otra entrada titulada “Los maltusianos (2)”.

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