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Menos fondos europeos para España

Escrito el 11 enero 2007 por Juan Carlos Martínez Lázaro en Economía española

Con el inicio del año, ha entrado en vigor el nuevo presupuesto de la Unión Europea para el periodo 2007-2013, que contempla un gasto total de 862.363 millones de euros, lo que supone el 1,045% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de la Unión. Para España, este nuevo acuerdo supone una reducción de casi el 50% de los fondos que venía recibiendo de sus socios comunitarios en los últimos siete años, pero seguirá siendo receptor de los mismos hasta 2013, cuando todo parecía indicar que podría llegar a convertirse en contribuyente.

Durante los próximos 7 años, España percibirá 32.507 millones de euros de los fondos estructurales y de cohesión, lo que supone más de 4.500 millones de media al año. Casi dos tercios de ellos tendrán como destino las llamadas Regiones Objetivo 1, las que no alcanzan el 75% de la renta media comunitaria: Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Galicia. Por su parte, Asturias, Murcia, Ceuta y Melilla, son las perjudicadas por el efecto estadístico, ya que no superan el 75% de la renta de de la UE-15, pero sí el de la UE-25. Y por último, Castilla-León, Comunidad Valenciana y Canarias han conseguido, gracias al crecimiento que han experimentado en los últimos años, superar el 75% de renta de la UE-15, por lo que los fondos que recibían, se verán reducidos en 2/3.

Las razones que han motivado la disminución de las ayudas son dos. Por un lado, en los últimos años, la economía española ha crecido a tasas superiores a las de sus socios, lo que ha acercado su renta per cápita a la media comunitaria. Mientras en 1986, -año en que España se incorporó a las Comunidades Europeas-, la renta per cápita española apenas alcanzaba el 70% de la media, en 2003 había conseguido superar el 85%. La ampliación a los países del este en 2004, supuso que de golpe subiese hasta el 98% de la media de la UE-25. Es decir, la entrada de países más pobres, elevó por un efecto estadístico, la riqueza relativa de los españoles. Por otra parte, al incorporarse socios con niveles de renta muy bajos, los fondos disponibles se tienen que repartir entre más.
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La disminución de los fondos europeos tendrá efectos negativos sobre la economía española en términos de competitividad, productividad, crecimiento y empleo, ya que muchas de las infraestructuras construidas en los últimos años han gozado de financiación comunitaria. Un estudio realizado para la Fundación FAES por los profesores Flores, Rubio, Sanz y Álvarez, estima que el crecimiento se verá reducido en 4,4 puntos hasta 2013, es decir, 0,6 puntos anuales y que se crearán un millón y medio de puestos de trabajo menos. Para mitigar estos efectos, la única solución es que las administraciones públicas españolas pongan los fondos que ya no vendrán de Bruselas, al objeto de mantener el ritmo inversor, pero eso implicaría aumentar el gasto público. Y esto conllevaría recurrir al endeudamiento o bien subir los impuestos. Ante esta disyuntiva, ¿que se debe hacer?, ¿invertir menos?, ¿volver a tener déficit público?, ¿subir los impuestos?

Comentarios

Jorge Navarro 11 enero 2007 - 19:05

Según el nuevo presupuesto de la Unión Europea, España recibirá el 3,76% de los fondos estructurales y de cohesión destinados a los socios comunitarios, que es mucho más de lo que se esperaba, ya que como comentas, este año tocaba pasar a ser país contribuyente.

Esto supone una prórroga que deberíamos aprovechar, ya que ahora tenemos nuevos socios que necesitan de estas ayudas en una mayor medida que nosotros. En lugar de invertir estos fondos en infraestructuras y obras públicas, práctica habitual de las subvenciones que en su momento resultó necesaria, cabe adoptar modelos de desarrollo similares a los adoptados por países como Irlanda o Finlandia, apostando por la educación y la inversión en I+D, medidas que redunden en una mayor eficiencia y productividad. Lo que no podemos permitir son titulares como los de hoy que afirman que la generación actual de estudiantes recién salidos al mercado laboral está menos preparada que la inmediatamente anterior.

En cuanto al efecto negativo en la economía, es obvio que afectará al crecimiento y al empleo, pero no creo que proceda recurrir a la generación de déficit público para sustituir los fondos europeos ya que las consecuencias podrían ser peores. La economía deberá compensar esta pérdida de competitividad por sus propios medios. Una posible medida es fomentar mediante incentivos fiscales mayores la inversión de empresas privadas en I+D en España, o el desarrollo de instituciones docentes privadas que incrementen la competitividad en el sector de la educación y lo hagan más eficiente.

En cuanto a una posible subida de impuestos, las medidas del Gobierno para el próximo año (año de elecciones) no parecen que marchen en esa dirección. Apoyada por las teorías de la curva de Laffer, se buscará el aumento de la recaudación mediante la reducción de tipos impositivos.

Por lo tanto y como conclusión, decir que tenemos que agradecer el hecho de que sigamos recibiendo fondos estructurales y de cohesión y prepararnos para apretarnos el cinturón, ahora y de cara al 2013.

Un saludo

Juan Carlos 12 enero 2007 - 01:07

Jorge,tienes toda la razón. La inversión en infraestructuras era imprescindible por el déficit histórico que España tenía en esa materia, pero estoy contigo que eso ya no basta. Y eso que creo que es necesario seguir mejorándolas, no sólo por nuestro papel como destino turístico, sino porque son determinantes a la hora de mejorar la competitividad de la economía.

En la negociación del presupuesto comunitario, España, no sólo evitó tener que ser contibuyente; además de mantener una parte sustancial de los fondos estructurales y de cohesión, obtuvo uno específico para fomento de las inversiones en I+D de 2000 millones de euros. Ese fondo es de nueva creación y sólo para España. Esperemos que su aprovechamiento sea tan bueno, como el del resto de fondos que se han recibido.

Pero pienso que en el tema de la inversión en I+D, no sólo es cuestión de fondos públicos. El gran problema de España en ese aspecto, es la falta de una verdadera cultura de la innovación en la mayor parte de su tejido empresarial. España tiene uno de los regímenes fiscales más generosos para el tratamiento de la I+D y aún así la mayor parte de las empresas no lo aprovechan. Por tanto, pienso que es más una cuestión sociológica que económica, sin que ello quiera decir que no se deba mejorar mucho en este último aspecto.

En cuanto a subir los impuestos, o a volver a tener déficit público, “líbranos Dominé”. Después del absoluto desastre que ha sido la Hacienda española desde el siglo XVI, cuando uno ve que tenemos superávit, (escaso Rafa ya lo sé, pero superávit al fin y al cabo) y que nuestra deuda pública se viene reduciendo en los últimos años, hasta el punto de ser una de las más bajas de Europa en relación al PIB , pues no acaba de creérselo.

Un saludo,

Jesús de Juan 5 marzo 2007 - 13:41

Juan Carlos, ¿me podrías comentar cómo van a financiar las regiones Objetivo 1 sus nuevos proyectos de infraestrcturas?
Con respecto al comentario sobre la falta de una verdadera cultura de la innovación en el tejido empresarial español, estoy totalmente de acuerdo. ¿Habéis tratado de ayudar a PYMEs a dar los primeros pasos en el 7PM o el CIP? Es realmente duro, además de paracerles algo imposible de alcanzar, la barrera del idioma es algo que les echa muchísimo para atrás.

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