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Mario Monti: Doctor Honoris Causa

Escrito el 16 octubre 2006 por Rafael Pampillón en Unión Europea

Mario Monti, será investido el lunes 23 de octubre, doctor honoris causa por la Universidad San Pablo-Ceu. Conocí a Mario Monti, en el año 2004, en el Instituto de Empresa. En aquella ocasión le preguntamos a Monti porque había tan pocas fusiones en el sector financiero en Europa, con algunas excepciones, frente a otros sectores económicos. En su opinión esto se debía primero a razones que tienen que ver con el lenguaje, la cultura y los modos de hacer las cosas. Nos contó que en 2002 se quisieron fusionar dos grandes bancos suecos, cosa que no estaba prohibida pero tampoco autorizada. Pero en el proceso, se dieron cuenta de que tenían dos culturas diferentes y que tenían dificultades en resolver el problema de quien debería liderar la entidad combinada. En algunas ocasiones para fusiones domésticas, estos problemas culturales son importantes. Los estudios acerca de si las fusiones han creado más valor ya sea en el sector financiero o en el manufacturero, descubren que en dos tercios de los casos no crearon más valor. La fusión de Vivendi y Universal, autorizada por la Comisión no fue exactamente un éxito. Y dijo que estas cuestiones son de gran importancia y en el sector financiero y que creía que la gente siente más afinidad doméstica que fuera de las fronteras.

Él creía que la mayor dificultad tiene que ver con la postura de la autoridad supervisora del sector bancario nacional, la cual, en algunos casos son los Bancos Centrales y en otros, son otras autoridades. Las razones por las que los bancos centrales no habían alentado, hasta ahora, las fusiones fuera de las fronteras se debía a la convicción de que es más fácil salvaguardar la estabilidad financiera cuando conoces cada pulgada de la mente de los banqueros de tu alrededor. Pensaba que no era fácil que la Comisión interviniera como guardián del Sistema Bancario.Para más información aqui está un curriculum

Comentarios

Susana Mediero 18 octubre 2006 - 21:48

En mi corta experiencia profesional he tenido la oportunidad de vivir una fusión. No ocurrió en el sector financiero, sino en el manufacturero.
En teoría la empresa para la que trabajaba tenía el dominio en la operación. Pero la realidad fue bien distinta.
Inexplicablemente, en el Reino Unido (país en el que residía en el momento), la empresa menos fuerte tomó el control.
A nivel de empleado, supuso un shock. No entendíamos qué estaba pasando y por qué se llevaban nuestro volumen a otras plantas.
La forma de trabajar también era diferente y sin previo aviso, cuesta adaptarse de un día para otro.
Hoy en día las cosas no han hecho sino empeorar. El proceso de racionalización (que suena muy fino, pero qué caña mete) es como una guillotina que está minando la moral y la motivación de un valioso equipo de gente.

Rafael Pampillón Olmedo 19 octubre 2006 - 14:58

Susana, me ha parecido muy interesante tu comentario. Son apreciaciones muy bien descritas desde el lado de los trabajadores que sufren la fusión. Pero hay otro aspecto de la fusión que hace referencia a los consumidores y que paso a comentar. Para Monti la cuestión no es tanto si en Europa se permite o no la aparición de estas grandes empresas sino, si los ciudadanos de los estados miembros, trabajadores como es tu caso, pero especialmente los consumidores, van a soportar situaciones negativas como consecuencia de esa política: precios más altos, peor servicio, etc. De ahí que los gobiernos y la Comisión deban estudiar con cuidado esas fusiones por si pudieran suponer prácticas resrtrictivas de la competencia y/o daño a los ciudadanos.

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