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Intermon, Starbucks y Etiopía

Escrito el 26 octubre 2006 por Juan Carlos Martínez Lázaro en Economía Mundial

Acabo de recibir un correo electrónico que ha llamado mucho mi atención. En él, Intermon-Oxfam, una ONG muy activa en la lucha contra la pobreza, solicita que se envíe a Starbucks España un correo pidiéndoles que cumplan su promesa y permitan que Etiopía pueda registrar en Estados Unidos las denominaciones de sus mejores cafés. Según Intermon –Oxfan “si consigue estos derechos, Etiopía puede ayudar a sus campesinos a negociar mejores precios y aumentaría los ingresos de la industria cafetera del país. Esto ayudaría a millones de campesinos y sus familias a salir de la pobreza, ayudándoles a enviar a sus hijos al colegio y permitirles el acceso a la salud.”

http://www.comercioconjusticia.com/index.php?file=actua_starbucks_principal.htm#

Cuando lees esto, te resulta difícil negarte. Sin te cueste nada, sólo tienes que pinchar y enviar tu correo-petición a Starbucks. Y de esa manera estas ayudando a los campesinos etíopes: mínimo esfuerzo = máxima rentabilidad social. La campaña es inteligente; no te piden dinero, no te “roba” mucho tiempo, y tampoco te piden un boicot a las cafeterías de Starbucks por oponerse a los deseos del gobierno etíope. Pero la imagen de Starbucks queda dañada ante miles o millones de personas. ¿Cómo me sentiré al saborear un delicioso café la próxima vez que vaya a un Starbucks?. ¿Pensaré que son unos “explotadores” de pobres campesinos etíopes?. ¿Dejaré de ir a Starbucks?.

La cuestión es muy interesante. Algunas ONG están cambiando su modus operandi. Ya no basta con mostrarnos las terribles imágenes de la pobreza o de los excesos medioambientales, para lograr activar nuestras conciencias. Hay un arma más poderosa. “Obligar”, (a través de excelentes campañas de difusión o mediante boicots), a que las grandes compañías se comprometan a actuar en un determinado sentido, o conseguir que abandonen determinadas prácticas. Es decir, implicarlas ¿a la fuerza? en la senda de la responsabilidad social corporativa o del comercio justo. ¿Recordáis el escándalo que supuso para Nike el descubrimiento de que había niños trabajando en sus plantas asiáticas?. ¿O cuando Shell tuvo que renunciar a hundir una plataforma petrolífera en el Atlántico norte, ante el boicot que sufrieron sus estaciones de servicio en Europa?. Me planteo muchas cosas: ¿Cómo actuará Starbucks ante esta campaña?. ¿Son lícitas este tipo de acciones?. ¿Y eficaces?

Comentarios

Eduardo 26 octubre 2006 - 16:27

Pienso que no necesariamente este tipo de campañas afectan a las marcas. Por ejemplo en este caso, si Starbucks hace uso de su maquinaria de relaciones públicas, puede darle un “final feliz” a esta historia.

Lo que sí es un hecho es que en estos tiempos, las empresas tienen que ir con mucho más cuidado en sus acciones dado que ahora las ONG’s e incluso los consumidores tienen voz, lo cual finalmente hace que el mercado tienda a ser más limpio y equitativo.

Betina 8 diciembre 2006 - 14:38

Buenos dias, creo que tendrías que revisar la palabra “obligar”. Las ONG no te obligan a hacer algo que no quieres. Si tu como dices – en mi caso el café de Starbucks además de caro es muy malo – “Cómo me sentiré al saborear un delicioso café la próxima vez que vaya a un Starbucks?. ¿Pensaré que son unos “explotadores” de pobres campesinos etíopes?. ¿Dejaré de ir a Starbucks?” es una decisión tuya. Por mi parte, soy argentina y vivo desde hace mucho tiempo viajando por motivos laborales. Y pienso que no puedes juntar la “biblia y el calefón”. Todos sabemos que las multinacionales “chupan” la sangre de los países con economías de subsistencias, países que tienen viven por debajo de los índices de pobreza. Ahora bien, si tu estas contento con tu vida, y no te pones a pensar en los millones de hombres y mujeres que en este momento están muriendo de hambre, enfermedades que en paises que se les llama del pirmer mundo, han sido erradicadas, o de sida porque las grandes multinacionales farmaceúticas, no quieren que les llegue la medicación necesaria, es otra cuestión. Separemos la paja del trigo. Y lo más importante: deja que cada persona use su libre pensamiento para decidir si apoyará la campaña de Oxfam o no. Pero la demagogia, la usan mejor los dictadores, no los librepensadores.

Muchas gracias y que disfrutes tu café en Starbucks!

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